Songo le dio a Borondongo!… lo dijo Oscar Muñoz Bouffartique

Cuando hacíamos la pre-producción del documental Old Man Bebo, su director, mi querido amigo Carlos Carcas mencionó el apellido Bouffartique entre los recuerdos que Bebo Valdés le había narrado acerca de su llegada a La Habana, dejando atrás muy joven a su natal Quivicán para ir tras sus sueños musicales. El gran pianista, arreglista, director y compositor recordaba a Oscar Muñoz Bouffartique entre sus primeros y más valorados maestros de armonía  y de otros aspectos que ayudan a desvelar los entresijos de la interpretación y la composición musical.  El nombre de Bouffartique aparece también, como continuidad lógica, en la etapa temprana de formación del hijo de Bebo, el hoy grande Chucho Valdés. Así de positivos y fructíferos debieron ser los resultados que sacó Bebo de aquellos viajes que hacía desde Santa Amalia a la casa de su maestro, cuando no dudó en encomendarle la formación del muchacho que con pocos años de edad ya mostraba un innato talento musical. Y Chucho, igual que su padre, tiene siempre el nombre de Bouffartique cuando habla de sus primeros maestros, de las referencias musicales de su infancia.

Pero el Bouffartique pedagogo aparece también en la vida de una muchachita llamada Celia Caridad Cruz y Alfonso, a quien comenzó a impartirle clases de piano.  Muy pronto le advirtió de algo que, por propia voluntad de la alumna, terminaría por cancelar sus aspiraciones ante el instrumento:  En su autobiografía, Celia contaría la anécdota:  “El maestro Bouffartique me decía: “Celia, tú te tienes que cortar las uñas si quieres aprender a tocar bien el piano”, pero yo nunca me las quise cortar.  Ahora me pesa no haber aprendido a tocar el piano como debería, porque las uñas crecen y esa oportunidad yo no la supe aprovechar.”[1]

 

Las referencias al Bouffartique maestro, pedagogo, predominaban por aquellos años por encima de las virtudes del músico dentro de un formato orquestal o de conjunto: Bouffartique tenía fama de ser buen maestro.  Había nacido en el pueblo de Cruces, en la antigua provincia de Las Villas, Cuba, el 8 de noviembre de 1904, sus padres fueron Jacinto y Alfreda, y la música va a marcar muy pronto su vida en el camino del aprendizaje.  Violinista, pianista, contrabajista, compositor, director de conjuntos y orquestas, pedagogo, editor musical, Bouffartique recorrió durante su vida un espectro amplísimo dentro de la música, al parecer, desde la década de los treinta. Pero su carrera y su vida alternarán períodos de trabajo y creación entre Cuba y Estados Unidos. “Mi madre era Rosa Roche, cantante lírica, de ópera, y cantaba en la emisora Mil Diez en los tiempos en que también estaba Celia trabajando allí – cuenta Walkyria Johnson, la hija mayor de Bouffartique -. Mis padres  viajaron a Nueva York en 1945 con la intención de trabajar, conseguir dinero y regresar a Cuba. En ese momento mi papá recibió un dinero y mi mamá quería que lo empleara para hacer un negocio, pero mi papá no quiso. La música le llamaba más. Eso fue causa de desavenencias y de la separación definitiva.”[2]  Bouffartique regresó a Cuba, pero Rosa Roche, con sus hijos, consiguió radicarse poco después en Estados Unidos: había dejado el canto y trabajó duro para encaminarlos en su país de adopción.

Entre 1949 y 1950 Oscar Muñoz Bouffartique con su Orquesta Bufarti, acompaña a la emergente y juvenil Elena Burque en lo que parece ser la primera grabación discográfica de quien llegaría a ser La Señora Sentimiento: el bolero Quédate esta noche (G. Porres) producida por el efímero sello norteamericano Lina Records.  El disco de 78 rpm L-011 indica que fue grabado en Cuba, al igual que el disco en que la Orquesta Bufarti acompaña al cantante Guillermo Arronte –entonces esposo de la pianista y compositora Isolina Carrillo-, en el bolero Déjame hablarte (José M. Mateo).(Lina Records L-031).

Partitura de Burundanga, editada por el propio Oscar Muñoz Bouffartique

Pero si fue importante la participación de Bouffartique en el debut discográfico de la gran Elena Burke, lo que ocurrirá pocos años después, lo consagrará como compositor: Burundanga, la pieza clasificada por su autor como “bembé”,  se convierte en un éxito total en la voz de Celia Cruz acompañada por La Sonora Matancera.  Se grabó el 15 de junio de 1953 para el sello Seeco Records (S-7299) y le valió a La Guarachera de Cuba su primer Disco de Oro por alcanzar el millón de discos vendidos.  El enorme éxito de Burundanga trascendió las fronteras geógráficas y cronológicas, y se mantuvo inamovible en el repertorio de Celia a través de toda su carrera. El arraigo popular de la composición de Bouffartique  fue tremendo: aquello de “Songo le dio a Borondongo; Borondongo le dio a Bernabé; Bernabé le pegó a Muchilanga…” le sirvió a la gente simple, y hasta a los periodistas de la época para graficar el modo en que se producían los cambios y las sucesiones de poder en el entorno de la politiquería criolla.  Eso, ¡sin hablar del significado de la palabra burundanga y sus consecuencias!  Después del original de Celia, la versión de Lola Flores del gran tema de Bouffartique parece ser la más difundida.

 

Algunas obras de Oscar Muñoz Bouffartique, registradas en la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), España, presumiblemente durante la década de los 50.

Bouffartique tiene una activa participación en las demandas que interpone un nutrido grupo de compositores cubanos, reclamando el pago justo de sus derechos de autor, en momentos en que sus obras eran requeridas por importantes intérpretes y gozaban del favor popular. A partir de 1958, Bouffartique se afinca nuevamente en Estados Unidos, y se inserta en el  creciente movimiento charanguero de Nueva York. Su nombre aparece, como violinista, en la alineación inicial de la afamada Orquesta Novel, una de las más populares charangas que se formaron entonces en la Gran Manzana. Figura en ese grupo de experimentados músicos cubanos que recala en Nueva York después de 1959 y literalmente transforman allí el panorama musical. Bouffartique pasa de modo fugaz por otras formaciones: con su violín graba junto a Charlie Palmieri en su LP Let’s Dance The Charanga (UAS 6082) para el sello United Artists. Lo mismo hace en 1962 con Alfredito Valdés, en una orquesta con la que el viejo sonero cubano pretende sumarse a la locura pachangera, y graba en los LPs Pachanga en órbita (CLP-1000) y Sabrina (TRU-80001)

Una de las diversas orquestas que formó Bouffartique en Estados Unidos.

La discografía de Bouffartique en los años 60 da muestras de un trabajo que evidenciaba cierto grado de experimentación al calor del boom de la charanga y  de la pachanga en Estados Unidos.  A inicios de los sesenta crea su propia orquesta Bouffartique y su Charanga, una de las más destacadas dentro del boom de la pachanga que se instaló por esos años en Nueva York. En las voces, tuvo a Yayo El Indio, Frank Suffront y a Tony Molina y de esa etapa quedaron el LPs Charanga Pachanga (Ex-X-5051) grabado con el sello Columbia y varios discos sencillos con temas recogidos en ese album. En él combina pachangas, sones y cha cha chás, en su mayoría compuestos por el propio Bouffartique.

Y hasta se aventuró en la creación de un nuevo ritmo: el guaguanká, con temas como Guaguanká de Federico, Violín pachanguero, Recuerdo triste y Guaguanká de qué, grabados todos con otra formación:  Rafael Bouffartique and His Orchestra Guaguanká, que eran en realidad casi los mismos músicos de su orquesta charanga.  Estos temas fueron prensados en dos discos de 78 rpm para el sello Solo Hits, hoy verdaderas rarezas de coleccionismo.

Haciendo un balance de la obra autoral de Oscar Muñoz Bouffartique, es preciso destacar que Celia Cruz incluyó en su repertorio y popularizó  otras composiciones bajo la firma de quien fue su fugaz maestro: la guaracha La batahola y Muñecas del cha cha chá, grabadas en Cuba, y Trabalán, registrada en 1970 junto a Tito Puente en el album Alma con alma. Otros intérpretes asumieron también obras suyas: el afro Jecua Baba, grabado por el Dúo Romay con el Conjunto Saratoga y también por Elina Ferrán convertida en “Wanani”; Charanga en Nueva York, grabada por su propia orquesta charanga; Charanga en Puerto Rico registrada por Chico Salas, Con dulzura, Paso combán y El grillo, grabadas por Alfredito Valdés; la guaracha Sin alcohol, por Bartolo Hernández y su orquesta; Que siga el ritmo y Señorita Catalina, grabados por Pepe Luis y su orquesta;  y muchos otros.

Otro aspecto singular en la vida de Bouffartique, que es preciso conocer:  jugó con su nombre cuando quiso identificar diferentes momentos de su camino artístico: que si era mejor quitarse el Rafael y deja solo el Oscar; que si daría resultado agregarle una terminación al apellido y afrancesarlo un poco (de ahí el Bouffartique); que si luego, era conveniente echar mano del Rafael y poner a descansar el Oscar… o viceversa,  pero su verdadero nombre, su nombre de pila, es Rafael Oscar Muñoz Bufarti, así lo confirma su hija Walkyria.

Oscar Muñoz Bouffartique murió en California, el 7 de enero de 1990, a los 85 años de edad. Sus restos reposan en el cementerio de Santa Ana, en Orange County, California.[3]

© 2021.Rosa Marquetti Torres

Todas las imágenes se publican por cortesía de Walkyria Johnson.

Agradecimientos al profesor y musicógrafo Raúl Fernández, a Walkyria Johnson y a su nieta, por la eficaz ayuda en la comunicación.

Notas

[1] Cruz, Celia y Reymundo, Ana Cristina:  Celia. Mi vida. Una autobiografía. Rayo. Harper Collins Publishers.  New York. USA. Pag. 38

[2] Entrevista de la autora con Walkyria Johnson, hija de Oscar Muñoz Bouffartique. 9 de abril de 2021.

[3] Los datos de nacimiento, muerte y nombre de sus padres han sido tomados de los registros del U. S. Social Security.

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