Isora Club y Coralia López: para bailar

Nada en su aspecto actual hace suponer que fue allí donde estuvo por mucho tiempo uno de los templos de la música bailable en Cuba. Sólo la gran puerta de madera que da paso al interior del recinto, parece recordar la edad que tiene, y que está allí desde entonces. Aun así, sobrecoge saber que hacia ese lugar encaminaron sus pasos muchísimas veces hombres y mujeres que hoy veneramos, agradecidos por la mar de música buena que nos dejaron. Difícil imaginar hoy que esa puerta desvencijada de la casa marcada con el número 720 de la calle Melones, en la medianía de la cuadra que escoltan la Calzada de Luyanó y la calle Compromiso, en la barriada habanera de Luyanó, franqueaba el paso a bailadores y bailadoras y, por supuesto, a los músicos de las más famosas orquestas, en lo que fue una de las primeras y más famosas sociedad de recreo de negros y mulatos: el Isora Club.

Aquí estuvo el Isora Club.  Aún se conserva su puerta de entrada.  Foto de la autora.(Año 2015)

Constituída a finales de la década de los treinta del pasado siglo a escasos metros de la casa de los Cachao, familia legendaria de músicos cubanos, el entusiasmo y la dedicación de su fundador, Nando Padrón hizo que el Isora Club deviniera rápidamente en uno de los sitios preferidos de los bailadores y que su fama permaneciera por espacio de casi treinta años. Al inicio, Nando alquiló aquella casa espaciosa y bien ventilada, que aumentaba su valor al poseer dentro de la propiedad un terreno aledaño,  y decidió inscribir el Isora Club como una sociedad de instrucción y recreo  en el Registro Nacional de Asociaciones, donde consta su existencia a partir del 19 de octubre de 1941.[2]

Clara Emelina Padrón Morales, hija de Nando, era en el 2015 una anciana muy avanzada en años, aunque su rostro denotaba los rasgos de una belleza pretérita incontestable. La enfermedad la mantenía inmovilizada en su cama, pero cuando le pedí que me contara sobre el Isora Club, su mirada se tornó vivaz, la voz firme y alegre y las remembranzas obraron el milagro: el Isora comenzó a dibujarse ante mis ojos. “Mi padre le puso así por el árbol florido del mismo nombre – Isora- que estaba frente a la entrada. La casa donde se instaló el club es esta misma, pero ahora ha cambiado mucho… fue alquilada por mi padres para este fin y luego pasó a ser de su propiedad. Constaba del área de vivienda, como tal, y de un patio lateral donde se ponía la tarima para los músicos, las mesas y las sillas, así como el espacio para que la gente pudiera bailar. Aquí adentro, en esa habitación de ahí al lado–y señala a la que se ubica en el fondo de la edificación actual- era donde ensayaba Pérez Prado todos los días. Celia Cruz también venía mucho. Todos venían, y  las orquestas que tocaban aquí eran las más populares del momento: los llamados “Tres Grandes”: el Conjunto de Arsenio Rodríguez, la Orquesta Melodías de 40, Arcaño y sus Maravillas, en la que entonces tocaba Orestes López, el primer “Cachao”. Lo que más se bailó en el Isora Club fueron danzones y hasta un danzón le compusieron en su honor!” –contó orgullosa Clara Emelina Padrón.[1]

Coralia López (Foto.  CREART)

Y claro que tenía razón: en 1941 la compositora y pianista Coralia López, hermana de los Cachao -los músicos Orestes e Israel López-, y también vecina de la misma barriada de Luyanó compuso el famoso danzón “Isora Club”, a mi juicio, uno de los mejores  danzones de todos los tiempos, presente en los repertorios de casi todas las orquestas cultoras del género y a través del cual, el recinto creado y animado por Nando Padrón pasó a la historia musical de Cuba. Con este danzón, su creadora conquistó el premio del concurso de danzones realizado aquel año por la radioemisora Mil Diez.

Al  hablar de la familia de los Cachao se suele relegar un tanto la labor de Coralia, como músico, debido, quizás, a los aportes fundacionales y magníficos que sus hermanos varones Orestes “Macho” e Israel “Cachao”, hicieron a la evolución del danzón y el surgimiento del mambo, así como las innovaciones de Israel “Cachao” López en la ejecución del contrabajo. Sin embargo, Coralia vivió una vida musical tan activa como las de sus hermanos, salvando las distancias y limitaciones que imponían su condición femenina y las costumbres de la época: Juana Coralia López Valdés, nacida en La Habana, el 6 de mayo de 1910, estudió con su padre, el contrabajista Pedro López. En el piano recordaría únicamente el apelativo misterioso de la que fue su mentora inicial: madame Clara. Contaba 30 años cuando fundó su propia orquesta, que llamó como ella: la Orquesta de Coralia López, de la que sería pianista y directora, marcando un hito importante:  fue la primera mujer que dirigió una orquesta danzonera en Cuba.  Entre sus integrantes tendría a Edelmiro Pérez, en la flauta; Alfredo Lazo, güiro; Armando Lazo, timbal; Rubén Cortada, cantante; Pepito Seoani, contrabajo; y en los violines Raúl Valdés, Jesús Lanza, Tomás Reisoto y un joven llamado Enrique Jorrín, quien luego pasaría a la historia musical cubana por ser el creador del chachachá. En su repertorio figuraban los danzones escritos por la propia Coralia y por otros compositores danzoneros como Abelardito Valdés y Antonio María Romeu. Al parecer, la orquesta nunca realizó grabaciones, a pesar de que tocaban en numerosos bailes y sitios habaneros, como El Carmelo, Los Marquesitos, las sociedades Club Progresista y el propio Isora Club.

A partir de 1930 proliferan este tipo de sociedades de instrucción y recreo, que, como el Isora, se regían  por un patrón segregacionista: había sociedades de blancos y de negros y mulatos.  En el caso de estas últimas se convierten en sitios apropiados para la recreación y disfrute de aquéllos y, en general, de personas de los sectores más humildes, ya fueran blancos o negros, igualados por los escasos recursos: obreros, operarios, maestros, trabajadores portuarios, etc.  Eran  sitios de mucha afluencia y  socialización y por tanto, fueron muy importantes en la difusión de los ritmos emergentes en cada momento: del danzón, el llamado “danzón de nuevo ritmo” que sería para algunos, quizás, la prehistoria del mambo, el mambo y más tarde, el chachachá. En las sociedades de instrucción y recreo de negros y mulatos alcanzaron popularidad músicos como Arsenio Rodríguez, Antonio Arcaño –con sus Maravillas-, Dámaso Pérez Prado, Regino Frontela, al frente de la orquesta Melodías del 40 y muchos otros. Eran auténticos laboratorios musicales donde sometían a la consideración de los bailadores sus nuevas creaciones, en un proceso de constante experimento y retroalimentación entre músicos y público. De ahí su importancia en la evolución de la música popular cubana en las décadas de los treinta, cuarenta y cincuenta.

Bailes populares en 1950  (Foto. Archivo de la autora)

Las más famosas fueron la Unión Fraternal, situada en el piso superior del inmueble ubicado en la confluencia de las calles Misión y Revillagigedo, en el barrio de Jesús María; Isora Club, en Luyanó; Jóvenes del Vals (en la calle Rodríguez, esquina a Atarés primero, y luego en La Víbora en Calzada de 10 de Octubre y Correa), Las Aguilas (en Luz 56, también en La Víbora). Marianao Social Club quedaba muy distante de éstas, al oeste de la ciudad, en la calle 57 entre 134 y 136, en La Lisa. El Marianao Social Club tiene un lugar destacado en la historia musical cubana, pues fue allí donde la orquesta Aragón, en 1950, tuvo su debut oficial en la capital.[3] El Club Social de Buenavista, muy popular en las décadas del 40 y del 50, también se ubicaba en otro barrio marianense, como lo indica su nombre, inspirador del proyecto musical cubano que alcanzara la mayor repercusión global a finales del pasado milenio ; el Antilla Sport Club, el Club Paseo y Mar, la Sociedad Los Faraones, el Club Intersocial, el Club Artístico y Cultural y muchas otras, diseminadas no sólo en la capital, sino en todo el país.  La popularidad de estas sociedades llega hasta la década de los cincuenta, jugando también un remarcable papel en la difusión del mambo y el chachachá entre los bailadores. El Isora Club, como muchas otras sociedades, continuó vigente con los nuevos ritmos.

 

En la sociedad “Jóvenes del Vals” 1950 (Foto Cortesía familia Picasso)

Centro San Agustín, en Alquízar, en los años 40, al que Cachao dedicara el danzón homónimo. (Foto archivo de la autora)

En las décadas de los años 30 y 40 en pleno auge del danzón, se hizo costumbre que muchas orquestas dedicaran algunos de ellos, a modo de agradecimiento, elogio, y por tanto, promoción a esas sociedades. El título de esos danzones era, por lo general, el nombre de aquellas sociedades de recreo y clubes sociales donde solían presentarse. Los Cachao y su hermana, la creativa Coralia- todos músicos de formación académica-, fueron prolíficos en la composición de danzones para rendir tributo a aquellas entidades que acogían las presentaciones en bailables de las orquestas más populares: así surgieron las piezas Club Social de Marianao, Jóvenes de la Defensa (Orestes López); Armoniosos de Santa Amalia, Juventud de Colón, Aponte Sport Club, Avance Juvenil de Ciego de Avila, Centro San Agustín de Alquízar, Jóvenes del Ritmo, Marianao Social y Social Club Buenavista (Israel López “Cachao”) entre otros. Por su parte, Coralia López, como autora, homenajeó también con sus danzones a otras sociedades como Magnetic Sport Club y Juventud de Colón (1942). Otras piezas suyas, de cierta popularidad fueron Los panqueleros (1942); Sal de la cueva cua cua, Transferencia a kilo, El bajo come chivo, El gran stadium del Cerro, El sueño de Rolando, Llegó Manolo, Los jóvenes del agua fría (1941) y Pepito el castigador, la mayoría de ellas con un perfil de cronismo social de su época, destacando personajes pintorescos y situaciones peculiares.

Bailadores en la sociedad Unión Fraternal. 1948. (Foto cortesía familia Picasso)

Coralia López aportó también su creación a esa larga lista de danzones, pero sin duda, ninguno conquistó la popularidad y permanencia de su danzón Isora Club, convertido ya en un clásico del género, con versiones excelentes.[4]  En grabaciones, no encuentro alguna que sea anterior a la realizada por [Israel] Cachao y su Típica en 1958 en los estudios de Radio Progreso y que se incluye en el LP “Camina Juan Pescao”, publicado por los sellos Kubaney (392) y Duher (1603) unos años después. Por la Orquesta Aragón se conserva una grabación de 1960 realizada en vivo en los estudios de Radio Progreso, La Habana, y que forma parte del LP “Danzones de ayer y hoy” (sello Discuba LP-515, reeditado en 1990 por el mismo sello en CDD-155). Israel Cachao López vuelve a grabarla en 1993 para su premiado CD “Cachao. Masters Sessions. Vol. 1” (sello Crescent Moon), registrado en Los Angeles por un verdadero all-stars y que recibiera el Premio Grammy en 1994 a la Mejor Interpretación Tropical Latina (Best Tropical Latin Performance), y en la que, para mi gusto, descuellan el propio Cachao en el contrabajo y la flauta del boricua Néstor Torres. En esta versión, intervienen Cachao en la dirección, arreglo, contrabajo y coros; el boricua Néstor Torres en la flauta;  en el piano el cubano Alfredo Valdés Jr.; el newyorrican Richie Flores en las tumbadoras; el boricua Rafael Felo Barrio en el güiro y coros; en los timbales, el camagüeyano Orestes Vilató.    

El  pianista Rubén González, bajo el influjo del Buenavista Social Club, elige también Isora Club para su disco  “Chanchullo”, en una  memorable grabación revisitando la pieza en la que aportó una fabulosa versión insertada con propiedad en un contexto actual, ejemplo de cómo puede el género ser aún atractivo y dúctil a abordajes oportunos más allá de los patrones iniciales establecidos por Miguel Faílde, pero nutridos por el camino con el ingenio creativo de otros nombres como Cheo Belén Puig, Antonio María Romeu, Belisario López, Antonio Arcaño.  Grabada en los Estudios Areíto, de EGREM, en La Habana, en el año 2000,  la versión de Rubén González da protagonismo a su piano, en un delicioso solo, secundado por el trombón de Jesús “Aguaje” Ramos –quien se encarga también de la dirección-,  y la trompeta de Manuel “Guajiro” Mirabal, a los que se le une un descendiente de la familia Cachao Orlando “Cachaíto” López en el contrabajo; y también Amadito Valdés, en las pailas; Roberto García (bongó y percusión menor); Alejandro Pichardo Pérez (güiro y claves); Alberto “Virgilio” Valdés (maracas); y Jesús “Aguaje” Ramos en el trombón y la dirección.

Cuando Coralia López falleció en 1993, el nombre de Isora Club recorría ya el mundo, asociado al  danzón, que a diferencia de aquella sociedad que creara Nando Padrón en la calle Melones de Luyanó,  ha resistido el paso del tiempo.

Si tiene dudas, escuche a continuación las tres versiones que hemos mencionado. Disfruten, asómbrense, bailen!!!

Pincha aquí para escuchar la grabación de Cachao y su Típica en Cuba (1958)

Pincha aquí para escuchar a Cachao en el CD “Master Sessions. Vol. 1” (1994)

Aquí pincha y tienes de nuevo “Isora Club”, por Rubén González en el piano.

Agradecimientos al personal del Archivo Nacional de Cuba; a los gestores de los videos en Youtube y a la familia Picasso, de La Habana.

NOTAS

[1] Entrevista de la autora con Clara Emelina Padron. 2015

[2]Datos tomados del Registro Nacional de Asociaciones, consultado en el Archivo Nacional de Cuba.

[3] Gaspar Marrero.  La Orquesta Aragón. Editorial José Martí. La Habana. 2001. Pp. 60 y 61 

[4]Alicia Valdés:  Diccionario de mujeres notables en la música cubana. Ediciones UNION. Año 2005. Pag. 223.

FUENTES

Nat Chediak:  Diccionario del Jazz Latino.  Ediciones AUTOR. Madrid, España. 1999.

Radamés Giro:  Diccionario Enciclopédico de la  Música Cubana. Editorial Letras Cubanas. La Habana, Cuba.2000.

Cristóbal Díaz Ayala:  Cuba Canta y Baila. Enciclopedia Discográfica de la Música Latina.  Consultado online.

www.discogs.com

www.allmusic.com

 

13 comments on “Isora Club y Coralia López: para bailar”

  1. Sigfredo Ariel dice:

    Gracias, Rosa por esta página llena de justicia y aclaraciones. Ahora mismo estoy oyendo el simpar Isora Club.

  2. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Sig querido: Gracias por leer y también por mostrarme tantos caminos musicales!!!!

  3. María dice:

    Excelente trabajo, el 90 % del pueblo cubano no conoce ni el origen de su música. Algunos porque no cuentan con los medios suficientes.

  4. Carola dice:

    Y yo, que no soy jovencita, te agradezco el saber de mí música y mi gente. Qué gozada el danzòn en sus 3 versiones!

  5. Julian Naranjo F dice:

    EXCELENTE querida amiga Rosita.

    Besos.
    Julianp

  6. Bello trabajo Rosa,te felicito,que siga la tradición,un abrazo desde Bélgica….Bobby.

  7. Juan Higuita dice:

    Muchos saludos de Medellín Colombia fue la música de mi padre,ahora soy un enamorado del danzan y la música cubana, me encanto el documento, enriquecedor,gracia

  8. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Muchas gracias, Juan, bienvenido a la comunidad Desmemoriados…. y siga leyéndonos!!!

  9. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Bobby, un gusto enorme para mí que haya leído esto y que le haya parecido bien. Estoy en deuda con usted.

  10. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Gracias, me alegra mucho que hayan disfrutado de esta delicia de danzón. A mí me encanta la primera versión!!!

  11. Gracias, amiga Rosa, por esta nueva entrega. Copié ellink para en algún momento subir la historia de Isora Club y Coralia López en mi blog. Como sabes, en mi blog ya he reproducido varias de tus excelentes investigaciones, pero por vez primera reproduciré una entrevista contigo, la que te hizo Sandra para On Cuba, el jueves 5 octubre.

    La semana siguiente, Una Habana para Nat King Cole, en dos posts. En tres partes sacaré Mérido Gutiérrez, el autor de la canción Mona Lisa. En el segundo post dedicado al holguinero Mérido Gutierrez Rippe puse Mona Lisa, una versión en mambo que hizo Pérez Prado.

    A un cuarto y último post, el jueves 26 de octubre, lo titulé Mona Lisa, por Nat King Cole y otras versiones, que en You Tube se localizan unas cuantas, una de las más interesantes, la que en ritmo de calipso hizo George Benson.

    Saludos desde Lucerna, Tania Quintero

  12. Francisco Miranda Tasse dice:

    Amiga Rosa, saludos.Naci en la Habana y cuando nino me hablaban del Club Isora y la casa de los Cachao. Aunque Coralia vivia en una vieja casa de madera que sobresalia en la interseccion de la Calzada de Luyano y Los Benavides.Son lugares estrechamente relacionados con una figura valiosa de nuestra musica y sobre todo del Danzon.Que bien que se divulguen historias como estas

  13. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Muchas gracias, Francisco, por su comentario y por compartir sus recuerdos. Gracias por leer!!

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