La huella inquietante de Las Mulatas de Fuego

Hace unos días- parece ser que fue el 19 de agosto- falleció en La Habana Meche Montané, probablemente una de las dos fundadoras sobrevivientes de Las Mulatas de Fuego, estirpe femenil que acuñó, en la música, el baile y el espectáculo, más que un estilo, diríase que un concepto, una verdadera marca con denominación de origen.  La otra es Martha Castillo, que reside junto a sus recuerdos en España.  Absolutamente controversiales en su inocente desparpajo, jóvenes preciosas y desinhibidas, cada una de ellas encontró cabida en un esquema donde ser bella no era la única carta de triunfo: había que cantar y bailar, y hacerlo muy bien.

 Julita, Meche, Lilia y Lina, en el cabaret Bambú, en 1954.

Rumberas en cuerpo y alma,  mulatas y de fuego siguieron siendo siempre, mantuvieron la tradición y la frescura, incorporando las novedades que cada época exigía, propiciando en definitiva el reciclaje indetenible con el reemplazo sistemático de las que salían a probar fortuna en solitario, a cumplir sueños prometidos, a aplacar su vida constituyendo familia, o simplemente por que ya, ya estaba bueno de tanta rumbantela! Los que tuvieron que ver con su espectáculo en todas las etapas, se aseguraron de que siempre así fuera: podían negociar el formato flexible en cuanto a número de integrantes, pero lo innegociable era su esencia.

 En los camerinos del Bambú Club (1954)

Su creador, el coreógrafo Roderico Neyra había asumido las limitaciones de su enfermedad  y las deformaciones que tal padecimiento iban ocasionando en su cuerpo, y finalmente había aceptado que ya nunca más bailaría.  Admitido  para trabajar en el Teatro Fausto, en el mismo corazón del Paseo del Prado, es aquí donde crea y presenta la primera pieza de su carrera como coreógrafo: una revista basada en la rumba y que él tituló Las Mulatas de Fuego, cuyo cartel integraban seis bailarinas de cuerpos espectaculares, tres cantantes femeninas y una juvenil guarachera que proyectaba una potentísima voz, y respondía al nombre de Celia Cruz. Rodney recogía y recreaba lo que había aprendido en sus años de bailarín y coreógrafo en el Shanghai, el controversial teatro de variedades, que, en el Barrio Chino de La Habana sublimó las bondades del vernáculo y lo tentador de un temprano porno que hoy sería ridículamente inocente, aderezado con nuestra infaltable música.  Trascendía así el modelo que había acuñado el cabaret Edén Concert[1], el más famoso de los años 30 y que todavía hoy puede apreciarse en el filme “Tam Tam o  El origen de la rumba” (1938), para entregar un espectáculo de mayor dinamismo y economía de recursos, pero con un impacto arrebatador e inmediato en el público.

 Camerinos. Con el presentador del Bambú Club (1954)

“El elenco de Las Mulatas de Fuego cambió muchísimas veces, muchas de sus integrantes se convirtieron, como solistas, en verdaderas estrellas, pero la impactante y primaria energía,  y la racialidad intrínseca en sus coreografías, hicieron posible que el show mantuviera su validez por muchos años.  El culto a Rodney comenzó aquí.” –aseguraba Ofelia Fox en sus memorias sobre el cabaret Tropicana, refiriéndose a Las Mulatas de Fuego.[2] Su creador mantuvo firmes sus riendas,  incluso en sus días de gloria como alma creativa de los shows de Sans Souci, primero y Tropicana después.

No he podido hallar consenso en cuanto a los nombres de sus fundadoras:  Bobby Collazo, fuente privilegiada donde las haya, por haber sido partícipe, asegura que  “en 1947 (…) en el Teatro Fausto de La Habana, la producción “Serenata Mulata” de Bobby Collazo, actuando como coro 6 mulatas llamadas “De Fuego” dirigidas por Roderico Neyra.  Cantan en la producción Celia Cruz, Xiomara Alfaro y Elena Burke.”[3] Y páginas después acota:  “El grupo conocido por Las Mulatas de Fuego, creación de Roderico Neyra empieza a tomar fuerza artística y taquillera.  Eran las primeras mulatas:  Marta Castillo, Mercedes “Meche” Montané, Olga Socarrás, Mercedes “Meche” Lafayette, Caridad Hernández, Beba Alvarez, Fina Suárez, Anita Arias, Olivia Ilymany y Lidia.”[4]  El cronista Rafael Lam, por su parte, difiere de Collazo al excluír a Hernádez, Alvarez, Suárez, Ilymany y a Lidia, e incluye, como bailarinas, a Sandra Taylor y Olga Sotolongo, a la vez que remarca que Celia Cruz  estuvo también entre las fundadoras como guarachera, y Vilma Valle como cancionera, y Elena Burke como cantante y bailarina.[5] Lo cierto es que fueron muchas y diferentes Las Mulatas de Fuego a lo largo de su existencia: además de las mencionadas, recordamos a Omara Portuondo, Julia Borrel, Migdalia Hidalgo, Lilia y Amelia Alvarez, y Lina Ramírez –madre de los músicos Issac Delgado y Nelson Díaz-.

Celia Cruz, por ejemplo, se dice que arribó por primera vez a Caracas integrando Las Mulatas de Fuego en 1948.  Además de “La Reina”, muchas de las que pasaron por sus filas  llegaron a ser figuras prominentes en la faceta artística que eligieron:  Elena Burke y Omara Portuondo, como  cantantes, ya convertidas en mito; Sandra Taylor y Martha Castillo, como vedettes destacadas del cabaret Tropicana y Vilma Valle, también como destacada bolerista.

Lina, Meche Montané, Julita y Fello.

Las chicas morenas dejaron su huella también en el cine cubano en tres filmes realizados en 1950, año prolífico para la producción cinematográfica en la isla.   Formaron parte del elenco del filme Escuela de Modelos, dirigido en La Habana por el español José Fernández Hernández y guión compartido con Manuel de la Pedrosa.  En los roles principales, Alberto Garrido, Federico Piñeiro y Zulema Casal, y en la parte musical, La Sonora Matancera, Las Dolly Sisters y el Trío La Rosa.  Repiten ese mismo año en el filme cubano Rincón Criollo, con  Blanquita Amaro, como figura principal.  La dirección musical estuvo a cargo de Obdulio Morales, con cuyo conjunto Las Mulatas intervienen en el tema  Tingo Talango, contando también con la participación especial de Paquita de Ronda y Juan José Martínez Casado. Otros importantes músicos completarían la nómina del filme, como Celina y Reutilio, el trío Los Panchos, Manolo Fernández y el Conjunto Típico de Ñico Saquito.  Y terminan el año en muy recordada escena con Celia Cruz y La Sonora Matancera, en el filme Una gitana en La Habana, junto a Paquita de Ronda, Candita Quintana, Armando Bringuier, y en la parte musical, con Pedro Vargas, el Trío Servando Díaz, Las Hermanas Márquez.  Las coreografías estuvieron a cargo de Rodney, quien seguía dirigiendo  a las fogosas morenas.  El 26 de marzo del año siguiente, 1951, doce cines de la capital exhibían las imágenes esplendentes de Las Mulatas de Fuego en el celuloide.[6]   Ante el éxito, aparecieron grupos sucedáneos con formatos similares, como Las Mamboletas de Gustavo Roig, Las Hermanas Benítez, y otros, que si bien tuvieron cierta popularidad, no pudieron igualárseles.

En la pista, siempre descalzas (1954) 
celia cruz, mulatas de fuego en el bambu
 Celia Cruz y Las Mulatas de Fuego en el Bambú Club, en La Habana. (Foto cortesía de Jaime Jaramillo)

La incursión de Las Mulatas de Fuego en el cine cubano se produce en los mismos momentos en que en triunfaban en México las rumberas blancas, figuras imprescindibles en un tipo de cine que en ese país y también en Cuba, ganaba éxitos.  Ninón Sevilla, María Antonieta Pons y Amalia Aguilar serían las cabezas de un fenómeno que marcó esa cinematografía, pero que también limitó al acceso de las rumberas cubanas mulatas y negras a esa industria, a pesar de que doce años antes una mulata china cubana, Estela, fuera la pionera en llevar la rumba a las pantallas  mexicanas.[7]

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 En Newark, USA, cerca de 1957

Tras estas incursiones en el cine, Las Mulatas de Fuego inician una gira de tres años por México y varios países de Centro y  Sur América, además de República Dominicana y de regreso, en 1954 comienzan una larga temporada en el Bambú Club, en la Carretera de Rancho Boyeros, a poca distancia del centro de la ciudad.  Entonces eran cuatro:  Fello, Meche (Mercedes Montané); Lina Ramírez y Julita, pero Meche no duraría mucho, pues a finales de año ya estaría en Madrid formando la pareja de baile Juancito y Mechita y, en consecuencia, es sustituída por Lilia Alvarez. Más tarde, Meche bailaría también con el gran Rolando Espinosa, el mismo que hizo memorable pareja con Anisia, otra gran bailarina.  En 1955 seguían en el Bambú, como parte del elenco de “Fiesta en La Habana”, show dirigido por el coreógrafo Luis Trápaga.

 Julita, Lilia, Meche y Lina, en el Bambú Club (1954)

En 1956 se produce un impasse en la dirección de Rodney, y encontramos a Facundo Rivero, por breve tiempo, al frente de Las Mulatas. Continúan presentándose con frecuencia en países latinoamericanos.  El Alloy’s Clublas recibe, en formato de trío, en 1957, y en 1958 se les pudo ver en el Cabaret Venecia, de la ciudad de Santa Clara (hoy Villa Clara) junto al afamado Cuarteto D’Aida. Un año después, las recibe el cabaret Sierra de la ciudad de Caracas, donde se presentan con los cantantes María Luisa Chorens y Carlos Argentino.  En abril de 1960 Alipio García las contrata para el show de su cabaret Alí Bar, junto a los cantantes Ñico Membiela, Alfonsín Quintana y Roberto Jaramil, y en agosto ya están en México, anunciándose profusamente como parte del espectáculo con Celia Cruz y La Sonora Matancera, presentándose en el Terraza y  en el cabaret Los Globos, entre otros. Siempre bajo la dirección de Rodney, que había viajado con ellas, se mantienen en México durante 1961 y permanecen fieles a su director de toda la vida, hasta que éste muere en ese país en los tempranos sesenta.[8]  Sólo entonces dejaron de existir como lo que habían sido desde 1947; se desperdigaron por el mundo las que en esa fecha eran todavía  mulatas de fuego, unas regresaron a Cuba, algunas se reinventaron en otras tierras, las anteriores preservaron los mejores recuerdos de aquellos años tremendos, pero el mito las trascendió.

Las Mulatas de Fuego, probablemente en su primer formato. En la foto, acompañadas por Tongolele al centro, con Meche Lafayette a su derecha. En el extremo superior izquierdo, Elena Burke. En el extremo inferior derecho, sentada, Celia Cruz. También Vilma Valle.  Finales de los 40-Principios de los 50
  (Foto Cortesía de Sergio Santana Archbold)

Tan fuerte fue el concepto que en 1947 desarrolló su creador, Roderico Neyra, que Las Mulatas de Fuego se convirtieron en un referente obligado para los shows de cabaret, que llega, de manera inquietante hasta nuestros días. Pareciera que la fiabilidad del modelo y el éxito probado de un espectáculo de tal naturaleza,  propició durante décadas  su recreación arquetípica y un tanto acomodaticia, como si no hiciera falta una mayor creatividad e ingenio para trascenderlo y adecuarlo a lenguajes más contemporáneos, a las exigencias de nuevos tiempos.    Más allá del cabaret, numerosas agrupaciones musicales han repetido hasta hoy el esquema en sus presentaciones fuera de Cuba, apelando a un sentido de lo popular y de la cubanía que ubican con insistencia en la racialidad y la sensualidad de unas caderas en movimiento.

Estos apuntes, que las homenajean,  no demeritan, sin embargo,  el destacable lugar que corresponde a Las Mulatas de Fuego en la representación del imaginario que ha acompañado a la música popular cubana a través del tiempo, sin límites geográficos y, en definitiva, a la universalidad de su éxito desde siempre. Parece que, más allá del tiempo, nos dejaron el fuego.

NOTAS

[1] El Edén Concert fue fundado por el brasileño Víctor de  Correa, el mismo que años más tarde estaría en la creación del cabaret Tropicana en los terrenos de Villa Truffin.  El Edén Concert estaba ubicado en la calle Zulueta, entre Animas y Virtudes, en la zona de La Habana Vieja. Alfredo Brito era el director titular de su orquesta(Nota de la autora).

[2] Rosa Lowinger y Ofelia Fox:  Tropicana Nights. The life and times o the legendary cuban night club. Harcourt Books.  USA, 2005.  Pp-122-123.

[3] Bobby Collazo:  La última noche que pasé contigo. 40 años de farándula cubana.  Santo Domingo. Pag. 277.

[4] Idem. Pag. 384  En algunas fuentes aparece como Olivia Belizaire, que parece ser el apellido correcto.

[5] Consultado en Radamés Giro:  Diccionario Enciclopédico de la Música Cubana. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2007. Tomo 3. Pag. 137.

[6] Arturo Agramonte y Luciano Castillo:  Cronología del Cine Cubano. Tomo III (1945-1952). Pp. 199, 238 y 267.

[7] Para ampliar sobre Estela, véase la entrada ESTELA REINO EN BROADWAY (Nota de la autora)

[8] Francisco Gutiérrez Barreto:  Libro de la Farándula Cubana 1900-1962. Vol. II y III.

©  2015.  Rosa Marquetti Torres

14 comments on “La huella inquietante de Las Mulatas de Fuego”

  1. Unknown dice:

    Hola Rosa:
    Te cuento que algo pasó en Caracas en 1948 cuando Celia Cruz llegó con Las Mulatas, no me queda claro pero tuvo una diferencia con el manager o con el empresario y decidió salirse y permaneció en Caracas otro tiempo mas (no se regresó a Cuba con Las Mulatas). Aprovechó e hizo grabaciones con la Sonora Caracas, con la Orquesta de Luis Alfonzo Larraín y con la orquesta Leonard Melody de Leonardo Pedroza.

    Para que aclares un poco lo que te digo mira los siguientes enlaces:

    http://hemerotecamusicavenezolana.blogspot.com/p/la-historia-de-la-sonora-caracas.html

    http://lahorafaniatica.gladyspalmera.com/el-misterio-de-celia-cruz-y-la-sonora-caracas/

    Van abrazos
    Sergio Santana

  2. Rosa, nostalgia me trajo tu trabajo de mis días mexicanos. Fui parte de su público por varias noches en el TERRAZA CASINO, de Insurgentes Sur, en el Distrito Federal mexicano. Este Night Club era para 1960 el más elegante de la capital mexicana, con tremendos shows montados por RODNEY (Roderico Neyra), que allí de fijo entonces laboraba. Recuerdo eran seis las mulatas, similar a otro grupo, de baile y canto cubano, llamado LAS HERMANAS BENÍTEZ, que también arrasaban en las pistas nocturnas de la nación azteca. Las mulatas usaban nombres artísticos individuales rebuscados, pero atractivos. Parte del show era la presentación de cada una de ellas con esos nombres. Como cierre, el Terraza Casino no tenía casino alguno al menos para los asistentes a cenar, bailar y ver el espectáculo. Era la casa de la SONORA MATANCERA y de PÉREZ PRADO. Tengo discos de Celia con la Sonora Caracas y Leonard Melody, pero nada con Luis Alfonso Larraín. Cariños desde Managua, Nicaragua, Francisco Gutiérrez Barreto.

  3. Tengo a bien contar entre mis amistades con Caridad Fernandez Linares, una de esas estelares mulatísimas que tan el alto pusieron el nombre de las rumberas cubanas por todo el mundo, vive en Valencia y goza de buena salud. aché para ella y todas las demas Pucha la Cubana blogspot.com

  4. Muchas gracias, Sergio, por enriquecer este artículo con tu información.
    Ya sabes cuánto creo en la interactividad!!!

  5. Muchas gracias, por su valioso comentario. Me gustaría que Caridad Fernández Linares pudiera leer mi artículo, que es un homenaje a ellas. Podría ponerme en contacto con ella? Sería muy útil que ella nos pudiera aportar más datos sobre esta importante historia de Las Mulatas de Fuego. Me ayuda a contactarla, por favor? Muchas gracias.

  6. Mi amiga, Jamila Castillo me envía este comentario muy importante, sobre CARIDAD HERNANDEZ PEÑALVER, una de las fundadoras de LAS MULATAS DE FUEGO. Jami no ha conseguido insertar aquí su comentario. Lo intento ahora yo, para que todos puedan leerlo:
    "Me crié con Caridad Hernández Peñalver, una de las fundadoras de las Mulatas del fuego. Ella falleció en 2005 y no puede dar su testimonio, pero su familia adoptiva posee varios documentos muy estimables, entre ellos, una fotografía en color de las 4 fundadoras de las mulatas. Si estás interesada puedo darte el contacto para que la veas y quizás puedas hasta obtener una copia. Cary contaba que la fundadora de las mulatas fue Doña Rita Montaner. Fue en el Teatro Martí donde se hizo un casting donde rezaba el cartel: "ni negras claras, ni blancas oscuras, solo mulatas". De ahí surgieron las primeras. Luego en su biografía hay unos cuantos datos más acerca del desempeño de Las mulatas en revistas como Retrato en sepia. Cary no estuvo mucho tiempo en las mulatas, luego viajó a Nueva York en una gira con la compañía Afrocuba; y más tarde volvió a Cuba para formar una mitica pareja llamada "Cary y Rolando", que actuaba en el Café colonial. De esta pareja sí tengo foto y podría aportarla. También del único telefilme de la televisión italiana (RAI), donde Caridad Hernández Peñalver, una de las mulatas del fuego, es ya Kary Kento, la cantante y maraquera de un grupo belga que popularizó la música cubana en Europa, titulado Les Chakachas. Ellos son míticos, pues además de su enorme arraigo en el público europeo, saltaron a las listas de EE.UU. con un tema llamado "Jungle fever", tema que inaugura el estilo latin funky. Fue publicado en 1972, y hoy es un tema para coleccionistas." https://youtu.be/-WnQSHDzNZI

  7. En realidad, el fundador de Las Mulatas de Fuego fue Rodney. Eso está documentado. Lo que sí ellas trabajaron en algunos espectáculos en el teatro Campoamor con la Montaner.

  8. Hola, Rosa. Magnífico el aporte que haces al conocimiento de los protagonistas de nuestra música y nuestros espectáculos. Todo bien documentado, como tiene que ser. Olivia Belizaire trabajaba en el grupo del Teatro Musical de La Habana a mediados de los 60, donde yo trabajaba como jefe de escena y asistente de dirección. La recuerdo actuando, cantando y bailando en "Mi solar" de Alberto Alonso y en "La pérgola de las flores". Excelente profesional.

  9. Larry Daniel Cabello Guzman dice:

    Tremendo artículo. Tremendos aportes se hacen desde esta página. Por cierto y al margen del tema principal, Celia estuvo en Venezuela con Las Mulatas de Fuego a finales del año 1948 y, por problemas surgidos a raíz del Golpe de Estado al Presidente Rómulo Gallegos, se quedó en el país grabando discos con la Sonora Caracas, Leonard Melody y Luis Alfonso Larrain. Pero las grabaciones que hizo con la Sonora Caracas no aparecen por ningún lado. Hemos investigado y buscado por todos lados y nada. Leyendo los comentarios que preceden, veo que el amigo Francisco Gutiérrez Barreto desde Nicaragua, dice tener discos de Celia con la Sonora Caracas. Agradecería infinito ponerme el contacto con él para hablar acerca de esos discos, los temas, en fin, aclarar de una vez por todas el misterio acerca de esas grabaciones. Un abrazo para Rosa Marquetti y tienes un nuevo seguidor en esta excelente pagina.

  10. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Gracias, Larry, por leer y por tu amable opinión. Hace unos meses me enteré de la muerte repentina del amigo Francisco Gutiérrez Barreto. Quizás puedas contactar con su hija buscando alguna respuesta a lo de los discos de Celia con la Sonora Caracas.

  11. frank cordoves dice:

    cuales fueron los cantantes del bambu clu en los anos 1955 1956 1957? mil gracias por su comentario. paquito5701@gmail.com

  12. juan lito alday dice:

    Junto con Las Mulatas vino a Buenos Aires un percusionista (tumbador) llamado Tantalora que se quedo a vivir aca y fue un maestro para infinidad de jovenes percusionistas que heredaron su estilo

  13. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Gracias, Juan. Tiene usted más información sobre Tantalora?

  14. Hola

    Primeramente muchas gracias por lo informativo que esta su pagina. Ahora os escribo cual es mi propósito:

    Mi nombre es Nina Neyra, y no es coincidencia de que me llame Neyra, soy una sobrina de Roderigo. En el 2006 supe por primera ves que yo era familia. El padre de mi madre es primor Hermano… Mi abuelo se llamaba Neftaly Neyra Parada.

    Hace 25 años me fui de Cuba, donde mi ultimo trabajo fue actuar en algunas películas, en la escuela Internacional de Cine en Cuba. En la actualidad soy periodista Danesa. Si, vivo en Copenhagen Dinamarca. La verdad es que me gustaría hacer un documental sobre mi tío, y su historia, no quiero que quede… ya que por muchas razones nosotros en la familia, ni si quiera sabemos donde esta enterrado. Son muchas las razones.

    Por favor este es mi mail: nina@neyramedia.dk podría usted escribirme, y de esta manera podemos seguir en contacto.
    Saludos cordiales
    Nina Neyra

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