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“Quítate tú pa’ ponerme yo”. ¡Tal cual!

Para incautos y fanáticos, la mala noticia -que probablemente ya sepan- es que la frase no tuvo su origen en el Club Cheetah de Nueva York en 1971, en el concierto y su grabación live que sacralizó el nacimiento de Fania All Stars y el tema colectivo que, autoralmente, firman Johnny Pacheco y Bobby Valentín, con una larga lista de versiones que han contribuido a su establecimiento con éxito legítimo del movimiento de la salsa de los 70 en Nueva York.

La frase, imperativa y jocosa a la vez, era usual muchísimo tiempo atrás, en la España del siglo XIX y principios del XX en la prensa satírica, las tertulias y el habla de la gente común. Su empleo en la literatura y el periodismo ya definía situaciones en las que alguien buscaba desplazar o derrocar a otro en la vida política con el exclusivo fin de ocupar su cargo, a veces para continuar con los mismos desmanes, y muchas evidencian confirma plenamente este dato. La omisión de la sílaba “ra” en la palabra “para” al decir «pa’ponerme yo» es una evolución fonética del habla andaluza y caribeña, que estaba perfectamente establecida en el siglo XIX, según demuestran los estudios lingüísticos.

Ya en 1868, el escritor Francisco de Sales Pérez publicó un cuadro de costumbres titulado Las Noticias, donde denunciaba el comportamiento de las élites políticas de mediados del siglo XIX y que tuvo amplia difusión en el ámbito hispánico de la época. En él resumía el comportamiento individual de algunos con la frase: «Quítate tú para ponerme yo!»[1]

Leopoldo Alas, “Clarín”, uno de los intelectuales y críticos literarios españoles más relevantes de la época utilizó esta frase en 1899 en su cuento satírico El Regenerador, donde escribe textualmente: “Quítate tú para ponerme yo: eso era el mundo. El más fuerte, el más listo… vencedor, ¡naturalmente! Y caiga el que caiga. ¡Qué gusto! Explotar a la humanidad doliente.” [2]

El uso de esta frase en la página 2 de la edición del Boletín Mercantil de Puerto Rico del 14 de setiembre de 1877 demuestra la expansión al Caribe del uso de esta frase con idéntico sentido. En la prensa cubana, encuentro la evidencia de su uso en la edición del 24 de octubre de 1890 del Diario de la Marina, lo que no quita que, en viaje transocéanico desde la Península Ibérica, su empleo en Cuba date, incluso, de años anteriores.

Sin embargo, la primera evidencia de la llamada a la música de la famosa frase «Quítate tú pa’ponerme yo» ocurre en La Habana, Cuba, en 1931.  Ramón Espígul (La Habana, 1893 – 1952) era director, actor, compositor y escritor de libretos en el teatro vernáculo cubano, muy recordado por ser uno de los más populares “negritos” en el personaje icónico de esa vertiente del teatro musical cubano.  Entre los actores del teatro Alhambra y del vernáculo cubano en general, Espígul se cuenta entre los que dejaron un buen número de grabaciones, en la serie de registros de las expresiones escénico-musicales alambrescas que interesó al sello Victor en las primeras décadas del siglo XX. Muchas de estas grabaciones eran sainetes o diálogos cantados escritos por él, en los que narraba situaciones cotidianas (los llamados apropósitos), escenas amorosas o sucesos políticos de diverso corte, pasa dos por el clásico choteo cubano (lo que hoy llamaríamos dar chucho). Probablemente fue Ramón Espígul quien primero llevó esta frase a un contexto artístico-musical.

El diálogo-son Quítate tú, pa’ponerme yo fue grabado en La Habana el 17 de febrero de 1931 por él y su esposa Lola Espígul (nombre artístico que inventó para su esposa Dolores González), acompañados por el grupo musical que dirigía el propio actor y cantante: Las Estrellas de Espígul.[3]  La grabación, producida por el sello Victor, tiene el número de matriz XVE 67147 y fue prensada en el disco de 78 rpm V 30739 y contiene por la otra cara otro diálogo-son: Mátame negra, también de Espígul y por los mismos intérpretes.

Publicado en Diario de la Marina el 3 de noviembre de 1932.

 

Anuncios sobre la salida a la venta de este disco aparece publicado en el Diario de la Marina el 3 de  noviembre y el 23 de diciembre de 1932, con motivo de la campaña comercial de la Navidad.  Noventa y cuatro años después, no he podido escuchar esta grabación ni saber quién puede poseer un ejemplar del disco físico.

No será hasta el año siguiente, en 1933, cuando este título se replique en grande en el teatro vernáculo cubano con el apropósito (revista) de actualidad Quítate tú pa’ ponerme yo, estrenada el martes 7 de noviembre en el Teatro Martí. Con música de Rodrigo Prats, libreto de Carlos Robreño y coreografía de Julio Richards, su estreno había comenzado a anunciarse 4 días antes en las páginas del Diario de la Marina.  Tuvo como intérpretes a la soprano Caridad Suárez y al tenor Miguel de Grandy. Constaba de 10 cuadros que incluían los títulos: El record; Bombas y más bombas; Amor de exiliado; La guagua de Crispín; Quítate tú pa’ ponerme yo; Niñas modernas; Política de altura; Un ciudadano excepcional; Plumajes; Guardando las espaldas; Arriba la alegría.[4]

Diario de la Marina, 2 de noviembre de 1933.

El título de la obra reflejaba certeramente la situación en extremo inestable que vivía Cuba tras el derrocamiento del dictador Gerardo Machado en agosto de ese año, la instauración de una mediación norteamericana y un gobierno provisional y todos los movimientos políticos que con rapidez le sucedieron.

De una manera premonitoria, la obra Quítate tú, pa ponerme yo subía a escena en un programa que se completaba con la revista de Anckermann y Robreño Los explotadores –¡¿casualidad o causalidad histórica?! No he podido escuchar esta grabación, ni siquiera conozco que exista el disco en algún museo, colección o repositorio.

Pasaron cinco años y el 15 de septiembre de 1938, Bimbi con su Trío Oriental graba con el Trío Oriental la guaracha que haría famosa en la música la manida frase:  Quítate tú pa’ponerme yo, de la autoría de Benito Antonio Fernández, el inefable “Ñico Saquito” (Santiago de Cuba, 17.01.1902 – La Habana, 5.8.1982).  El sello Victor la imprime en disco con rapidez y está ya lista para que en diciembre salga al mercado el disco V-82511, con el bolero Traicionera por la otra cara,[5]  según el anuncio insertado por la Victor en el Diario de la Marina el 12 de diciembre de 1938, promocionando la salida del disco al mercado.

Ñico Saquito en los años 20 del siglo XX.

Ñico Saquito fue, sin dudas, el mejor compositor de guarachas y, al decir del Dr. Cristóbal Díaz Ayala, “un reportero de nuestra vida cotidiana, un maestro de nuestra idiosincrasia”.  Tras su extraordinario triunfo con la guaracha Cuidadito, compay gallo, funda en 1940 un conjunto con el mismo nombre de su éxito, donde, entre otros, figuraba Maximiliano Sánchez, Bimbi. Duraría poco este grupo, porque pronto formaría Los Guaracheros de Oriente. Hicieron giras por ciudades de EE.UU. y el Caribe, cantando y grabando buena parte de las guarachas de Ñico Saquito. Vigentes hasta los años 60, Ñico se separa del grupo que ya era cuarteto cuando Ñico decide no seguir a los otros tres integrantes que habían resuelto no regresar a Cuba tras una gira por Venezuela. En  los 60 y 70, a Ñico podía vérsele tocando y cantando en La Bodeguita del Medio, en La Habana, en años todavía de cierto esplendor en el mítico bar-restaurante.

Quítate tú, pa’ponerme yo es una de sus primeras guarachas grabadas, donde el sarcasmo y el genio popular traducen la situación política del país (de la vigencia de esta suerte trabalenguas, hablamos después):

Cuando preparan a Juan, también preparan a Pedro,

cosa que cuando entre Pedro que siga el mismo Don Juan

No se dejen engañar: quitan a Juan viene Pedro.

Es el juego del collar, pero con distinto perro.

Quítate tú pa’ponerme yo, quítate tú pa’ponerme.

Quítate, quítate, quítate tú pa’ponerme yo.

Quitan a Juan, viene Pedro; se va Pedro y viene Juan

Después disfrazan a Pedro y Pedro disfraza Juan

Quítenlo ya de una vez, ya sabemos lo que dan

Al derecho y al revés lo mismo es Pedro, que Juan.

Cuando dicen: Juan se va, es porque Pedro ya viene

Y si Juan es el que viene, es porque Pedro se va.

Que se acaben Pedro y Juan hasta cuándo van a estar

Que se acaben Pedro y Juan hasta cuándo van a estar

Pedro primero, después Juan, después Pedro, vamo’a acabar.

Escuchen aquí la grabación de «Quítate tú pa’ponerme yo» por Bimbi y el Trío Oriental.

El Trío Oriental estaba integrado entonces, presumiblemente,por Maximiliano Sánchez, Bimbi, primera guitarra y primera voz; Pedro Feliú, segunda voz; y Luis Manuel Bosch, segunda guitarra.

Trío Oriental. Foto: Colección Gladys Palmera

Maximiliano Sánchez, Bimbi (Santiago de Cuba, 1901 – Tampa, Florida, 1991), había fundado el Trío Oriental en 1935 y pronto se trasladaron de Santiago a la capital cubana.  Su repertorio en aquel tiempo era del género trovadoresco, boleros y canciones. A sugerencia de la poetisa Eusebia Cosme, empiezan a incluir guarachas en su repertorio y comienzan a triunfar, convirtiendo la guaracha picaresca en la marca de éxito del trío en sus actuaciones en CMQ Radio y en teatros, lo que propicia sus primeras grabaciones en 1937, un año antes de grabar la famosa guaracha Quítate tú pa’ ponerme yo.  En los años 40 salen de Cuba y actúan por todo el Caribe, México, Suramérica y Estados Unidos, grabaron decenas de discos de 78 rpm para la Victor hasta 1950 y después, álbumes para los sellos Seeco, Ansonia, y otros. Con cambios en los integrantes, pero manteniéndose siempre Bimbi como figura central, el trío se mantuvo activo en los cincuenta y desde los sesenta actuando fuera de Cuba hasta su disolución en los años setenta.

Como ven, la historia de la famosa frase se repite y se expresa en la música, cuando relacionamos los nombres de Ramón Espígul, Ñico Saquito, Bimbi y Fania All Stars.

Agradecimiento a Alejandro Fernández Ávila.

 

NOTAS

[1] Duque, Jazmín: “Las Noticias” de Francisco de Sales Pérez: Aproximación a las mentalidades de la Venezuela de mediados del siglo XIX. 2018. En www.academia.edu.

[2]  Alas, Leopoldo «Clarín»: El Regenerador (1899), en Cuentos completos. Madrid, Alfaguara, 2000, II, pp. 558-559

[3] Díaz Ayala, Cristóbal:  Cuba canta y baila. Enciclopedia Discográfica de la Música Cubana. Vol. 2 (1925-1960)(Consulta online y en PDF). También en Discography of American Historical Recordings.  https://adp.library.ucsb.edu/index.php/matrix/detail/200034155/BS-027826-Qutate_t_pa_ponerme_yo

[4] Enrique Río Prado: La Venus de Bronce. Hacia una historia de la zarzuela cubana.  Society of Spanish and Spanish-American Studies. USA. 2002. Pag. 304

[5] Díaz Ayala, Cristóbal:  Cuba canta y baila. Enciclopedia Discográfica de la Música Cubana. Vol. 2 (1925-1960)(Consulta online y en PDF). También en Discography of American Historical Recordings.  https://adp.library.ucsb.edu/index.php/matrix/detail/200034155/BS-027826-Qutate_t_pa_ponerme_yo

OTRAS FUENTES

  • Díaz Ayala, Cristóbal: Oh, Cuba hermosa! El cancionero político-social en Cuba hasta 1958. Tomos I y II. Edición propia. Puerto Rico, 2012.
  • Hernández Pavón, Zenovio y Fernández Ávila, Alejandro:  Ñico Saquito, el guarachero de Cuba. Ediciones Unos & Otros. Miami, USA. 2020.
  • Montoya Mayor, Oscar: Ñico Saquito, el rey de la guaracha. Ediciones Unos & Otros, Miami, USA. 3a. edición. 2019.
  • Prensa de la época

© Rosa Marquetti Torres

Alquízar, Cuba. Soy una apasionada de la historia de la música y los músicos cubanos, de la memoria histórica y de asegurar su presencia historiográfica en las redes. Me gusta la investigación. Trabajo además en temas de propiedad intelectual y derechos de autor. Escucho toda la música... y adoro....la buena. Desmemoriados... es la interaccción. Todos los artículos son de mi autoría, pero de ustedes depende que sean enriquecidos.

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