Julio Gutiérrez: silencio y olvido

Julio Gutiérrez es uno de los grandes compositores arreglistas y directores cubanos.  Su bolero “Llanto de Luna” bastaría para saberle importante.

“…sombra de pena, silencio y olvido

que tiene mi hoy…”

(Llanto de Luna, de Julio Gutiérrez)

Ahora que Omara Portuondo ha vuelto a grabar, a poco más de cincuenta y cinco años, y en fonograma homónimo, los temas de su primer disco “Magia Negra”–sin duda uno de los mejores de su larga carrera- el nombre de su gestor, productor y director musical, Julio Gutiérrez sale a la luz desde la desmemoria, olvidado sin explicación posible. Hablamos no sólo del excelente pianista que fue, sino también  de uno de los más grandes arreglistas cubanos de todos los tiempos, de uno de los grandes directores al frente de orquestas que acompañarían las grabaciones y actuaciones  de cantantes insignes, y en lo que su labor tampoco sería menor. Lo mismo puede decirse de su trabajo autoral, donde sobresalen obras de todos conocidas como Inolvidable, Llanto de luna,  De ti enamorado, Un poquito de tu amor, Desconfianza.  Parecería que, aunque  su nombre recorre transversalmente una etapa importantísima de nuestra música, su imagen física se esfuma en el recuerdo y, escurridiza, apenas si aparece en  la prensa y en trabajos musicográficos de las últimas cincuenta décadas. 

Por que no suele justipreciarse la enorme contribución de Gutiérrez a los resultados alcanzados en este primer fonograma de la hoy llamada Diva del Buenavista Social Club, insisto en su labor directriz en la concepción y concreción de Magia Negra y con ello, en su cuota de responsabilidad en el ascenso de la Portuondo a una dimensión superior en su debut discográfico como solista, cuando al momento de la grabación aún formaba parte  del ya famosísimo Cuarteto D’Aida. La propia Omara reconoce que  fue de Julio Gutiérrez la idea de producir este disco-joya.[1]  Pocos podrían haberlo hecho mejor:  es evidente que los temas seleccionados por Gutiérrez  demuestra su amplio conocimiento del cancionero cubano (Noche cubana (César Portillo de la Luz), Qué emoción (Orlando de la Rosa), No puedo ser feliz (Adolfo Guzmán), y Llanto de Luna (del propio Gutiérrez) y del repertorio norteamericano, representado por verdaderos clásicos interpretados en español por la Portuondo, gracias a una feliz idea del propio Gutiérrez (That Old Black Magic-Magia Negra (Harold Arlen); El hombre que se fue (The Man That Got Away) (H. Arlen en versión de Gutiérrez) y Caravan (Ellington-Tizol); los excepcionales Ogguere (Gilberto Valdés) y Andalucía(Ernesto Lecuona),  y hasta de lo más inmediato que se gestaba en el ámbito musical cubano, al incluír a una muy novel autora entonces:  Marta Valdés, con su hoy imprescindible No hagas caso.

Se sabe que Gutiérrez encargó los arreglos a otros músicos y que él mismo asumió también de manera genial el piano.  No hay certeza ni recuerdos sobre el staff completo que acompañó a la Portuondo y a Gutiérrez en estas grabaciones, realizadas en el estudio de Radio Progreso, en el omnipresente edificio de la emisora en las calles Infanta y 25, en La Habana.  Marta Valdés comenta sobre ello:  “Emociona de verdad escuchar los movimientos armónicos o los solos de Julio Gutiérrez al piano, la transparencia del bajo de Salvador Vivar, la promisoria trompeta de El Negro, la audaz presencia en semejante repertorio del acordeón que ejecuta Eddy Gaytán. No me aventuro a asegurar los nombres de otros músicos que, según mi parecer, asumen otras partes. Casi me atrevería a asegurar, según mi percepción muy personal, que en la guitarra se escucha a Carlos Emilio Morales  (no me inclino a pensar en Pablo Cano).”[2]

Cristóbal Díaz Ayala afirma:  “Tanto Julio [Gutiérrez], como el resto de los compositores jóvenes de los años cuarenta aprenden una lección de Lecuona:  para tener éxito hay que componer, pero muchas veces hay que crear y hacer el intérprete, y Julio crea, sobre todo en los años cincuenta, a muchas cantantes, como Enma Roger, que después se va a Puerto Rico; Elena Burke, Omara Portuondo, Olga Rivero, Eva Flores, etc.”[3]  Como el vino añejado, al revisitarMagia Negra tenemos siempre la certeza de estar ante una obra cumbre en la discografía de Omara Portuondo y uno de los discos más completos jamás realizados en Cuba.

 

 LP Magia Negra, primer disco grabado en solitario por Omara Portuondo (sello Velvet)

Julio Gutiérrez era manzanillero, pero muy pronto se trasladó a La Habana.  Antes había iniciado sus primeros pasos en la música, dominaba el piano desde temprana edad y con 14 años creó en su ciudad natal un pequeño grupo, cuyo nombre y huella se resisten a aflorar en el recuerdo brumoso de la época. En una gira que la orquesta Casino de la Playa realizaba por la antigua provincia de Oriente, conoce por esos años a Miguelito Valdés, quien entonces integraba la banda, y éste le aconseja que vaya para La Habana.  Lo escucha y en 1940 logra concretar el viaje.   En la capital Miguelito lo ayuda, con su proverbial generosidad; asiste a clases de piano y violín en el Conservatorio Municipal de Música, y después logra entrar como pianista, por breve tiempo, en  la propia Casino de la Playa, cuando Dámaso Pérez Prado abandona este puesto para marchar a México, iniciando el camino de sus éxitos en ese país.  Con la Casino de la Playa se inicia probablemente su carrera como compositor al estrenarle la famosa banda las piezas Macurijes, Cuando vuelvas a quererme y Desconfianza así como varias congas, siguiendo la furia que este género había entronizado en las orquestas de formato big band, y cuyos ecos llegarían hasta el mismísimo Nueva York desde finales de los 30 y principios de los 40.   La Casino de la Playa, sin embargo, había comenzado a decaer, con la salida de su pianista Dámaso Pérez Prado,  a pesar de la presencia de Gutiérrez en su lugar y también como compositor,  y de Cascarita, sustituyendo a Miguelito Valdés, voz ya exitosa en el contexto de la orquesta.   

Según Cristóbal Díaz Ayala, Gutiérrez  “…empieza a aparecer en los conciertos de Lecuona, que es la otra ayuda que tiene el grupo de compositores nuevos, porque Lecuona los anima y los aconseja.  En los conciertos estrena Julio canciones clásicas en el repertorio cubano, como Inolvidable y Llanto de Luna”.[4]  Se trata de los memorables conciertos en los que Lecuona reunía seis u ocho pianos y junto a Gutiérrez estarían también los pianistas y compositores Bobby Collazo, Mario Fernández Porta, Orlando de la Rosa, Juan Bruno Tarraza, Felo Bergaza, Humberto Suárez, Fernando Mulens, y otros.

En 1946 va a México junto a Bobby Collazo, explorando nuevos territorios para su quehacer.  Regresa y forma su propia orquesta en 1948 y ese mismo año también acepta un contrato de la RHC como pianista, compositor y director de la orquesta de planta de la radioemisora. Era una jazzband al uso de la época y contó con un grupo de jazzistas, como los trompetistas Alejandro “El Negro” Vivar y Nilo Agrudín; los saxos altos Eddy Escrich y Mosquifín Urrutia y los tenores Emilio Peñalver y Rubén Morales “Perro Chino”; el contrabajista Fernando Vivar, y después su hermano Salvador); el gran baterista Daniel Pérez y percusionistas como Oscar Valdés y Rogelio Darias.[5]  Era normal que el repertorio de estas orquestas incluyera no sólo temas cubanos, canciones y boleros, sino también standarts y temas populares de swing.

En la segunda mitad de la década de los cuarenta, Gutiérrez es contratado para dirigir la orquesta de la radioemisora dominicana La Voz del Yuna, que transmitía en frecuencias de onda larga y corta para el área del Caribe.[6] También en 1948 inicia con su orquesta una serie de presentaciones en Suramérica y México. Año de mucha actividad para Gutiérrez, se inicia su vínculo con la cinematografía mexicana y cubana:  su tema Un poquito de tu amor es incluída en la banda sonora del filme mexicano rodado en Cuba El angel caído, de Juan J. Ortega, y con las actuaciones protagónicas de Rafael Baledón y Rosita Quintana. La mayor parte de las piezas musicales eran de la autoría del mexicano Gonzalo Curiel, incluyendo la música original. Al año siguiente, se le contrata para asumir de conjunto con Laíto Castro,  la dirección musical en Cuba del filme argentino“A La Habana me voy”, destinado esencialmente a destacar la presencia de la vedette Blanquita Amaro en Buenos Aires y su empatía escénica con el cantante Tito Lusiardo, comediante gallego radicado en ese país austral.  En el elenco musical figuraban la orquesta femenina Anacaona, el cantante argentino Héctor Palacios; el tenor mexicano Pedro Vargas, Isa de Mendoza, cantante afrocubana, la orquesta Hermanos Palau, entre otros.[7] 

Una tercera incursión cinematográfica ocurre cuando su pieza No sé por qué te quiero se incluye en el filme cubano-mexicano Ritmos del Caribe, con notable presencia de música cubana de autores como Bebo Valdés, Justi Barreto, Otilio Portal, Silvestre Méndez, entre otros. En 1952 van también al cine sus temas  Mambo Oriental y Serenidad en el filme La Unica, protagonizada por Rita Montaner.[8] A finales de los cuarenta e inicios de los cincuenta permanece varios años en Brasil y Argentina y donde su labor creativa deja frutos inspirados y trascendentes como Inolvidable yDesconfianza, composiciones que, sin encuadrarse dentro del movimiento del feeling, representaron un cambio en cuanto al sentido y la poética de las letras en la canción cubana.   Cuando regresa a La Habana,  ya triunfaba el mambo y Gutiérrez demuestra su ductilidad para asumir los retos de la evolución rítmica:  de esa etapa son sus boleros-mambo Un poquito de tu amor, Qué es lo que pasa, Así así y Pero qué te parece.  Con el chachachá, ocurre lo mismo:  lo asume de modo singular, adicionando, según Díaz Ayala, elementos de la canción romántica al nuevo ritmo,  en varios discos con piezas como Romance en chachacha y Serenata en chachacha. [9]

En 1952 dirige el Cuarteto de Julio Gutiérrez y realiza una gira por los Estados Unidos, entre cuyos integrantes se encontraba Miguel de Gonzalo, en reemplazo de uno de sus fundadores: Armando Bianchi. En la década de los 50 y esencialmente en su segunda mitad, Julio Gutiérrez se dedicará esencialmente a la dirección al frente de la orquesta del teatro Astral, que había sido encargada anteriormente a Adolfo Guzmán primero y luego a Armando Romeu; y también la del canal 4 de la televisión, convirtiéndose en la batuta  de su orquesta de planta.

El nombre de Julio Gutiérrez está asociado de manera singular a diversos momentos de la historia del jazz en Cuba: Su tema Desconfianza aparecerá en la primera grabación de una descarga de jazz realizada en la Isla.  Ocurrió en la década de los cincuenta, bajo encargo del famoso productor norteamericano Norman Grantz y a instancias de Irving Price, dueño de la tienda habanera de discos Andrés, y en los estudios Panart, hoy Estudios EGREM de la calle San Miguel.  La descarga quedó fijada en el LP Cubano!, publicado por el sello Mercury e incluía temas consideradosstandarts latinoamericanos, como el propio bolero de Gutiérrez, y Duerme, del mexicano Miguel Prado, y otros temas originales, como Con poco coco, de Bebo Valdés y catalogado por Leonardo Acosta como un afro-bop, y los músicos fueron Alejandro “El Negro” Vivar (trompeta): Gustavo Mas (saxo tenor); Bebo Valdés (piano), Kiki Hernández (contrabajo); Guillermo Barreto (batería) y Rolando Alfonso (tumbadora).

Pero quizás lo que más haya trascendido en materia de jazz, es el liderazgo de Julio Gutiérrez compartido con Pedro Jústiz “Peruchín” en la producción y grabación del LP Cuban Jam Session para el sello Panart, una descarga, en la que, según Max Salazar, el único incentivo para los músicos fue el ambiente festivo con barra y comida libres, más unos exiguos veinte dólares, como único pago sin derecho a otros royalties.  “Peruchín” estuvo al piano y junto a Julio Gutiérrez convocaron a Alejandro “El Negro” Vivar en la trompeta; Juan Pablo Miranda, en la flauta; José “Chombo” Silva, en saxo tenor; Walfredo de los Reyes, en las pailas; Marcelino Valdés en las congas y Francisco Fellove cantando en  el tema Cimarrón, aunque éste no aparece en los créditos. Salazar apunta como fecha de grabación septiembre de 1956, sin embargo, parece poco probable confirmar su exactitud si se tiene en cuenta que Francisco Fellove había llegado a México a finales de 1955 y no se tienen noticias verificadas de que haya regresado tan pronto como 8-9 meses después a La Habana.[10]

Durante largos períodos de 1956 y 1957, Gutiérrez dirige también la orquesta de planta del Club Nacional (luegoCabaret Nacional) en Prado y San Rafael, en permanente mano a mano con la orquesta de su colega Humberto Suárez.

En incidente poco conocido, en febrero de 1959, el nombre de Julio Gutiérrez figura junto a los de César Portillo de la Luz, Rosendo Ruiz Quevedo, Humberto Suárez, Orestes Santos y Juan Arrondo, integrando el cuerpo asesor de la recién intervenida Sociedad Nacional de Autores y Compositores (SNAC), y adscrita al Ministerio de Educación. Alentados por el deseo de poner orden al caos que prevalecía en ese momento en la organización, en cuanto al pago de los derechos autorales,  ponen sobre la mesa el profundo diferendo que les enfrentaba a autores famosos de larga data, entre ellos, Ernesto Lecuona, Gonzalo Roig, Miguel Matamoros y Rodrigo Prats. En opinión conjunta publicada el 14 de noviembre de 1959 en el diario Prensa Libre y relacionada con la querella presentada por Gonzalo Roig ante los tribunales, Julio Gutiérrez y  Humberto Suárez coincidieron en aclarar que “…los nombres de ambos fueron usados indebidamente calzando ese documento [la carta abierta del 26 de febrero de 1959] y les interesa que la opinión pública lo conozca”.[11]

 Julio Gutiérrez y su Cuarteto, en el Starlight del Hotel Nacional (1959) (Foto: Revista Show)

Durante 1959 Gutiérrez continúa trabajando febrilmente y vuelve a demostrar su versatilidad con la formación Julio Gutiérrez y su grupo, un cuarteto con Eddy Gaytán en el acordeón y Eva Flores como cantante, entre otros, y el propio Gutiérrez al piano, haciendo recordadas temporadas en el Starlight –bar contiguo al cabaret Parisién del Hotel Nacional- durante la segunda mitad de 1959.   Junto a ellos, se presentaban también en el Starlight el Cuarteto D’Aida Diestro, y el cantante francés Roland Gerbeau, lo que aseguraba llenos totales de aquel espacio.  Por esa fecha elParisién estrenaba el espectáculo “Calor” con tema musical homónimo especialmente creado por Gutiérrez.[12]  En agosto viaja por breves días a México para asumir la dirección musical de la revista que el coreógrafo Luis Trápaga presentaba en el cabaret “Los Globos”.  Regresa a La Habana y continúa su labor como director de la orquesta del Canal 4, donde, entre otros momentos recordados, acompaña al entonces muy popular cantante panameño Tony Moro.[13] 

En 1960, se produce el debut discográfico de quien ya estremecía el club La Red, en pleno Vedado:   La Lupe.  La diva emergente graba, entre otros,  el calipso-rock Con el diablo en el cuerpo, tema que Julio Gutiérrez compuso inicialmente para la cantante Gina Romand, quien lo había estrenado en un reciente show del cabaret Parisién.   Lupe Yoli lo retoma, dando título homónimo al primer disco de su carrera y grabado en Cuba antes de su partida definitiva a México primero, y a Estados Unidos después.  Avanzado el año  1960, también  Julio Gutiérrez saldría  de Cuba, primero hacia México y desde ahí a Nueva York, ciudad donde se radica, quizás sin saber lo definitivo de su decisión.  Son los meses del furor en el ambiente newyorkino por el chachachá primero, y la pachanga después. El prestigio consolidado en Cuba y varios países latinoamericanos le sirven de aval para   continuar su  labor como arreglista y director orquestal, al tiempo que vuelve a dar muestras de su capacidad para abordar todos los géneros posibles:  se pone al frente de una orquesta charanga y actúa con frecuencia en Puerto Rico y varias ciudades de Estados Unidos.

En 1964, Julio Gutiérrez con su quinteto animaba las cenas en el cabaret-restaurant cubano El Torero, en Broadway. El grupo lo componían el tenorista José “Chombo” Silva, el conguero Marcelino Valdés, el bajista Izzy Feliú, y teniendo como vocalistas que alternaban cada semana a Héctor Fernando, Robertico Lozano, Willy Chirino y Carlos Oliva.  Para Max Salazar, en anécdota memorable, la incursión espontánea a inesperada de La Lupe cantando el tema Jugué y perdí, junto a Héctor Fernando acompañado de Gutiérrez y sus músicos, fue uno de los momentos más estremecedores de la historia de la música latina en Nueva York, pero que lamentablemente, no quedó grabado y que, contrario a lo que prometió allí mismo, La Lupe nunca registró.[14]

Mientras,  a muchas millas de Nueva York, al otro lado del Estrecho de la Florida, un grupo de jóvenes músicos se reunían en concierto legendario en la sala del Museo Nacional de Bellas Artes en La Habana. Es el año 1964 y se deciden a incluír  el tema Desconfianza, de Julio Gutiérrez en su repertorio.  Es el   Cuarteto Instrumental Moderno, liderado por Chucho Valdés al piano e integrado por Carlos Emilio Morales (guitarra eléctrica); Enrique Kike Hernández (contrabajo) y Manuel Armesto (bongó).

A partir de su llegada a Nueva York, Julio Gutiérrez graba varios discos con diversas formaciones musicales, y también como productor de otros cantantes.  Baste mencionar algunos: cerca de 1968 graba con el tenorista cubano José “Chombo” Silva el LP “Instrumentales para ti”, un agradable disco con temas de su propia autoría.  Poco después alrededor de 1970 para demostrar que el tiempo no pasa en vano, organiza y graba otra candente descarga:  “Progressive Latine”, que reúne, además de Silva, al saxo Jesús Caunedo y al “Negro” Vivar en la trompeta. [15]  De ese mismo año es el LP “Julio Gutiérrez y Los Guajiros”, de 1970, con La India de Oriente y Leonela González, entre otros;  con su Charanga All Stars graba en 1978  del LP “Close encounters of the Latin kind”, para el sello Neón; y en 1982 “Viva América Latina – Julio Gutiérrez Instrumental” con temas famosos del repertorio latinoamericano.[16]

Julio Gutiérrez pasa sus últimos años amenizando el famoso Víctor’s Café de Nueva York. Fallece en esa ciudad el 15 de diciembre de 1990.  Había nacido en Manzanillo, el 18 de enero de 1918.

De su sagacidad como descubridor de talentos, director, arreglista, promotor y compositor son deudores muchos cantantes que se colocaron bajo su batuta:  Blanca Rosa Gil, Pedro Vargas, Toti Lavernia, Pino Baratti, Carlos Argentino, Floriana Alba, Ernesto Bonino, René Cabel, Dandy Crawford, Olga Rivero, Daniel Santos, Nelo Sosa, Vilma Valle, el Cuarteto de Carlos Faxas, las puertoriqueñas Myrta Silva, Ruth Fernández y Lucy Fabery, Rosita Fornés, las Hermanas Lago, Los Rivero, las Hermanas Romay, Jack Sagué, el dúo chileno Sonia y Miriam, el cuarteto Les Cavaliers, Dúo Cabrisas-Farach y muchos otros.

Al morir Gutiérrez, su sobrino, el compositor Titti Sotto (autor de temas populares como El collar de Clodomiro, Lo que está pa’ti) intentó organizarle en Miami un homenaje póstumo.  Fue en vano:  debió cancelarlo por falta de interés de la comunidad.[17]

NOTAS

[1] Entrevista de la autora con Omara Portuondo (Octubre 2015). También puede verse en:

Marta Valdés: Omara, a medio siglo de su primer disco. En su columna “Palabras” en  www.cubadebate.cu (24.10.2010)

[2] Marta Valdés. Artículo citado.

[3] Cristóbal Díaz Ayala:  Música cubana. Del Areyto al Rap Cubano.  Fundación Musicalia. San Juan, Puerto Rico. 4ta. edición. 2003.  Pag. 207

[4] Cristóbal Díaz Ayala:  Música cubana. Del Areyto al Rap Cubano.  Fundación Musicalia. San Juan, Puerto Rico. 4ta. edición. 2003.  Pp. 206-207

[5] Leonardo Acosta:  Un siglo de jazz en Cuba. Ediciones Museo de la Música.  La Habana, 2012. Pag. 85.

Algunos de estos músicos pasarían después con Gutiérrez al Canal 4 de la TV cuando éste se convierte en director de su orquesta de planta.(Nota de la autora)

[6] Cristóbal Díaz Ayala:  Cuando salí de La Habana. 1898-1997: Cien años de música cubana por el mundo.

Fundación Musicalia.  Tercera Edición. 2001. Pag. 227.

[7] Arturo Agramonte y Luciano Castillo: Cronología del Cine Cubano. Tomo III (1945.1952). Ediciones ICAIC, La Habana. Pag. 195 y 196

[8] Arturo Agramonte y Luciano Castillo: Cronología del Cine Cubano. Tomo III (1945.1952). Ediciones ICAIC, La Habana. Pp. 228 y 229.

[9] Cristóbal Díaz Ayala. Obra citada. Pag. 207.

[10] Véase: Max Salazar:  La Descarga Cubana. The Beginning and Its Best.  En revista Latin Beat (USA), Febrero de 1997. Pag. 18

[11] Ramón Fajardo Estrada:  Ernesto Lecuona. Cartas. Ediciones Boloña, La Habana. Tomo II. Pag. 93. 

[12] Revista Show.  Año VI. No. 64.  Junio de 1959. Pp. 36, 46 y 47.

[13] Revista Show. Año VI. No. 67. Septiembre de 1959. Pag. 54.

[14] Max Salazar:  Mambo Kingdom. Latin Music in New York.  Schimer Trade Books.  New York. 2002.  Pp.170-171

[15] Nat Chediak:  Diccionario del Jazz Latino. Ediciones AUTOR. Pag. 56

[16] Cristóbal Díaz Ayala: Cuba Canta y Baila. Enciclopedia Discográfica de la Música Cubana (consultada en versión digital)

[17] Nat Chediak.  Obra citada.  Pp. 107-108

OTRAS FUENTES CONSULTADAS

Oscar Luis López: La radio en Cuba. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1981.

Adriana Orejuela Martínez: El son no se fue de Cuba. Claves para una historia 1959-1973. Editorial Letras Cubanas.  La Habana, 2006

Marta Valdés:  Palabras. Ediciones Unión. La Habana, 2013

Rosendo Rosell:  Vida y Milagros de la Farándula en Cuba. Tomo 3. Ediciones Universal.

Radamés Giro: Diccionario Enciclopédico de la Música Cubana. Editorial Letras Cubanas. La Habana. 2000.

9 comments on “Julio Gutiérrez: silencio y olvido”

  1. raúlciro dice:

    Gracias, Rosa; ya me hago una idea del tema "Jam Session", perdona. Es tremendo la cantidad de música que uno (yo) no conoce; qué triste. Tampoco he escuchado nunca el disco "Magia Negra"; segurísimo, imperdonable, sí; ya (si no llego tarde) le preguntaré al Rafa si tiene algo por ahí (¿qué tal ha encontrado, le han dado un local nuevo y adecuado? Ojalá) Algunos de los discos que enumeras están en casa de mi padres y seguro mi mami recuerda a este grande que reivindicas, claro; ya le preguntaré. Es increíble, mi vieja, con lo humilde que es conoce mucho; ha vivido mucho; hasta vió a Sarita Montiel en el "Blanquita"; ¿imaginas? Nada, un abrazo.¿sabes qué encontré hoy en placa, pues un bello disco de los "Pekenikes", que ya tenía en casete original, pero en otra versión del 78, este es del 66, Hoy ha sido un día muy duro, durísimo, pero bueno, sobreviví, llegué a casa con ese premio, otros. Muchas gracias por tus coordenadas. Suerte, amiga.

  2. Rauli, gracias por escribir, por leer…. No pierdas la oportunidad de escuchar MAGIA NEGRA, pero este producido por Julio Gutiérrez. Lo grandioso de Gutiérrez era la sagacidad que tenía para descubrir voces, que después serían las que fueron…. y también para elegirle repertorios que serían definitivamente trascendentales.Ah! y de Rafa nada, sigue ahí… en su tugurio de "Seriozha". Bss.

  3. Saludos Rosa, excelente articulo sobre este gran compositor y pianista, es importante mencionar al puertorriqueño Tito Rodriguez que popularizo enormemente a la cancion cumbre de Gutierrez, Inolvidable (el cual vendio mas de 1 millon de copias) y por favor no se te olvide incluir el video de Julio con Tito del show de TV de Tito en Puerto Rico alrededor de 1967. Gracias mil por darnos conocer esos interesantes articulos sobre diferentes musicos cubanos y esperamos que algun dia publiques un libro sobre estos temas.

    Jaime Jaramillo- Envigado-Colombia

  4. MARITZA DESCHAPELLES dice:

    Saludos. me encanta su blog y mucho más porque coincidimos en la idea de traer a la luz a compositores olvidados como este. Soy directora del programa Nuestra Canción un espacio que en 12 minutos trata de dar a conocer la historia de una pieza musical y a su creador, también las versiones que se se han realizado de la pieza. Me gustaría poder comunicarme a través de un correo . Le dejo el mío. mardesmorejon@gmail.com. En espera de noticias suyas. Gracias

  5. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Muchas gracias, Maritza!! Yo no me pierdo tu programa, me parece uno de los mejores dedicados a la música, pero siento que no tiene la divulgación que merece, por lo bueno que es y lo mucho que aporta al conocimiento de la historia musical de donde venimos. Con gusto me pongo en contacto contigo vía email.

  6. Walter Gonzales del Perú dice:

    Excelente la crónica sobre Julio Gutiérrez, excepcional compositor.Intuyo que tuvo que volverse dúctil para sobrevivir a los vaivenes de la vida y a la revolución del 59 en su país. Inolvidable su Llanto de Luna. Magistrales, venturoso abrazo por el magnífico comentario

  7. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Muchas gracias, Walter. Coincido con usted: no es que Julio tuviera que reinventarse, creo yo. Es que su característica era la ductilidad, la versatilidad con buen gusto. Y su buen hacer y esto, indudablemente le ayudó cuando debió vivir en otro país que no era el suyo.

  8. Jaime diaz olier dice:

    Hoy, en mi paseo semanal y habitual por las librerias, pocas ya por cierto, en Cartagena de Indias, hurgando por alli, me encontre con su libro “Desmemoriados” Historia de la Musica Cubana.
    Confieso que solo llevo muy pocas paginas, pero encontrar a mi cantante de rumba, Celeste Mendoza “abriendo plaza”, me hace suponer que estoy frente a algo muy interesante. Felicitaciones anticipadas y ya le contaré mi experiencia.

  9. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Muchas gracias, Jaime, y bienvenido a la comunidad de Desmemoriados…! Espero que libro y blog le resulten interesantes.

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