Wemilere nórdico para Louis Aguirre

Si algún desprevenido se aventurase a juzgar su vasto catálogo de obras a partir de sus títulos estaría mucho más cerca de suponer, erróneamente,  que la de Louis Aguirre (Camagüey, 1968) es pura música ritual afrocubana y muy lejos de imaginar que destaca hoy como uno de los compositores cubanos más originales, renombrados e interpretados en el panorama de la música contemporánea a nivel internacional. Tanto, que acaba de recibir, en Copenhague, el prestigioso premio Three Years Grant, otorgado por el Consejo Estatal Danés para las Artes, considerado uno de los mayores reconocimientos a un compositor vivo en Dinamarca.  El cubano es el primer extranjero en merecerlo y de ello se ha hecho eco la prensa y la TV danesa. Y es que en los once años transcurridos desde que se radicara en ese país,  Louis Aguirre ha podido enriquecer su caudal creativo y exhibir hoy un significativo conjunto de más  de cien  obras de complejidad y formatos diversos que  incluye piezas sinfónicas, de cámara, electroacústicas, óperas, obras para solistas, grupos de percusión y ensembles corales, entre otros.
Louis Aguirre y Harold Gramatges, en La Habana.

Renombrados intérpretes de la llamada música contemporánea se afanan en incluír algunas de ellas en sus repertorios:  el Trío Arbós, Neopercusión, el Ensemble Residencias, Kimbala Percussion Group, Enric Monfort y Juanjo Guillem (España), Arditti String Quartet (Reino Unido), Snow Mask Ensemble, Mikkel Andersen, Henriette Jensen, Adam Ørvad (Dinamarca), la flautista Karolina Leedo (Estonia), el internacional Axyz Ensemble y el Black Pencil Ensemble (Holanda); Shadanga Duo (Hungría/USA), Mimitabu Ensemble (Suecia), TANA String Quartet (Francia/Bélgica) Ere Lievonen y el White Dwarf String Quartet (Finlandia), Barbara Lueneburg (Alemania), Gunnar Berg Ensemble (Austria) y muchos otros. Con obras como Ochosi, Añá, Oru a Yemayá y Obba, Gardens of the Beloved, Toque a Eshu y Ochosi, Yalodde, Orula o Wemilere, Aguirre ha conseguido interesar a prominentes instrumentistas en el ámbito europeo y americano y obtener elogiosa repercusión por su excepcional originalidad y fuerza; ha ido ganando notoriedad al punto de haber  sido invitado al Internationale Ferienkurse Für Neue Musik de Darmstadt, Alemania, evento fundado por Karlheinz  Stockhausen y Pierre Boulez,  y reputado como uno de los más prestigiosos en cuanto a música contemporánea y sus tendencias más vanguardistas.  Su música ha sido interpretada en numerosos festivales y salas de conciertos en Europa, EE.UU, Cánada, China y varios países de América Latina y ha sido acreedor de numerosos premios y becas.  En 2013, el corto “Karrusel”, de la realizadora rusa Marya Yaborska, y con música de Aguirre, resultó finalista en el Festival de Cine de Cannes. En la actualidad es compositor en residencia de los ensembles madrileños Neopercusión y Colectivo Neo.

 Louis Aguirre y el Arditti String Quartet en el Ferienkurse Für Neue Musik
de Darmstadt, Alemania (2010) 
en el estreno de Ochosi.

El sello distintivo de la obra de Louis Aguirre se explica a través de su propio camino vital.  Su formación académica recorre diversos estadíos en un plano ascendente, iniciada bajo la tutela de su padre, el pianista y director orquestal de origen nicaragüense Louis Felipe Aguirre D’Orio, quien fuera director del Conservatorio de Música de Camagüey y cuya mano rectora estuvo en  la formación de la  primera orquesta sinfónica de la ciudad agramontina.  Graduado de Composición en 1991 por el Instituto Superior de Arte de La Habana, bajo la guía de los Maestros Harold Gramatges y Roberto Valera. “A Harold le debo mucho, espiritualmente, humanamente, sus enseñanzas desde mis once años…, su amistad y el haber sido como un padre, porque perdí el mío a los dieciséis”, ha dicho Aguirre. Entre los años 1992 y 2002, Aguirre fue  director titular de la Orquesta Sinfónica de Camagüey, así como director invitado de la Orquesta Sinfónica de Santiago de Cuba y de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, y profesor titular de la filial camagüeyana del Instituto Superior de Arte.   Camagüey sería el lugar donde se empeñaría en significativos esfuerzos fundacionales, al crear el Festival Internacional de Música Contemporánea de Camagüey que realizó varias ediciones de 1996 a 2002.  Llega a Holanda en el año 2002 tras obtener una beca de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) para ampliar sus estudios de postgrado en el afamado Conservatorio de Amsterdam bajo la tutela de los profesores Rafael Reina y Jos Zwannemburg.  Un escalón agregaría en su formación académica, cuando consigue concluír en 2007 el post-master (3er ciclo, clase solista) en composición en el Real Conservatorio de Århus, Dinamarca, con los profesores Karl Aage Rasmussen y Hans Abrahamsen.

Louis Aguirre con el ensemble Snow Mask (Dinamarca), del que es director artístico,
en uno de sus conciertos en Copenhagen.

A su sólida formación académica, Aguirre ha sumado el impulso que le viene del mundo espiritual y figurativo donde transcurre, en lo personal, su religiosidad.  Sobre esto, ha dicho el compositor:

“Mi obra se nutre de las ceremonias de la Santería, del Palo Monte, donde la música forma parte integral del contacto con «otros mundos»: dioses,deidades, orishas y ancestros; y «otra realidad»: trance, posesión y adivinación. En la mayor parte de mi música el sonido es un vehículo de catarsis y significación sagrada. […] En realidad, fueron mis creencias espirituales las que originaron mi necesidad de lograr un sonido/timbre capaz de reflejar las sonoridades complejas de los rituales afrocubanos; un sonido susceptible de transmitir la atmósfera violenta, telúrica y brutal de estas ceremonias: su energía, su pavor, su magia, su ritmo. […]”

Probablemente por eso, la percusión, en su riqueza instrumental universal, constituye uno de los complejos tímbricos preferidos por Aguirre para reflejar el mundo en el cual crea, vive y se inspira: muchas de sus obras incluyen, con roles protagónicos,  instrumentos de percusión afrocubana, desde las congas a los batás, y también tambores indios (tablas y mridangan), japoneses (taikos), chinos (zan gu), cubanos (batá, bongó y congas), africanos (doum-doums) y de la música occidental (tom-toms, tam-tam y bombo), así como gones tailandeses, javaneses, koreanos y de la ópera china.  Aguirre acude también a instrumentos poco habituales en el entorno musical académico cubano y caribeño como el clavicémbalo, el órgano, acordeón, flauta de pico, mandolina y también el piano con afinación microtonal.

Louis Aguirre  en el Festival Internacional de Granada 2010 (España), dirigiendo el ensemble Residencias en el estreno de su obra Oddúa.

Al decir del musicólogo cubano Dr. Iván César Morales, uno de los más tenaces estudiosos de la obra de Louis Aguirre:

“Las obras afrocubanas de Aguirre devienen en campo de innovación tímbrica rigurosa, realce dramático y brusco impacto sonoro, enfrentando a sus espectadores a una experiencia acústica catártica.”

Si la sensación vivencial del espectador resulta importantísima para Louis Aguirre, lo que lo mantiene en vilo, en realidad, es el reto constante que le impone su propia creatividad, la eterna rivalidad entre su propio potencial y la capacidad para superarse a sí mismo. Sobre esto reflexiona con la autora:

“Los llamados “éxitos” de hoy  no amanecen, cada día tengo que renovarlos o dejaría de existir como compositor.  Los músicos esperan en cada nueva obra que te encargan algo mejor, más complejo, con un grado más alto de reto para ellos, intelectualmente y como músicos, lo que se hace extensivo a mí, como creador. Vivimos en una sociedad cansada, sin memoria,  con poca capacidad para  ser removida de sus asientos, y para mí, la función del Arte no es hacerte sentir cómodo, o adormecerte en el sofá. Eso se lo dejo al entretenimiento, del cual ya tenemos demasiado. El Arte debe estremecerte,  sacudirte del mundo en que crees vivir, sacarte el hígado y el alma y hacer que te cuestiones la existencia. Como decía en sus escritos el gran poeta Eugenio Montale: esa es la segunda vida del arte: cuando ésta queda en los sentidos del espectador y sigue viva en su memoria mucho después de que haya sido golpeado por el impacto de la obra.”

© 2015.  Rosa Marquetti Torres

Publicado el 16 de junio de 2015 en la revista digital CUBA CONTEMPORANEA.  www.cubacontemporanea.com

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