Tema IV… voces sobre el filo de los setenta

Una  noche de aquellos escasos sábados en que podía permanecer en La Habana me fui sin mucha más información y cierta infundada incredulidad  a un evento fugaz en el teatro Amadeo Roldán y allí los descubrí. Era temprano en los setenta y el concierto, uno de aquellos que organizaba la Nueva Trova en ese recordado coliseo del Vedado. Con seguridad debían existir entonces en el mundo otras formaciones vocales  con valores similares o superiores, pero mi incultura y desinformación me hizo descubrir aquel día un mundo sonoro hasta entonces desconocido que me impactó, algo muy hermoso y raro, que me transportaba al universo sinfónico y que salía de las voces de aquellos cuatro muchachos jovencísimos.  Era el cuarteto Tema IV.  Nada sabía de ellos, nada había escuchado ni leído, pero me habían impresionado demasiado como para dejar de pensar que había asistido a algo excepcional.   A la salida, mis amigos y yo nos fuimos a El Carmelo  a comer algo, como era de rigor entonces cuando en la calle Calzada el Amadeo y El Carmelo formaban un entidad obligada que se identificaba –cada uno en lo suyo- con la excelencia y el buen gusto.  Allí coincidí con las dos muchachas:  eran Ele Valdés y Silvia Acea.   Los chicos eran Carlos Alfonso y Eliseo Pino.  Desde entonces y para siempre sus voces estarían en mi entorno sonoro.

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Tema IV en sus inicios (Eliseo, Ele, Silvia y Carlos).
Foto Cortesía  Carlos Alfonso y Ele Valdés

Ellas se habían conocido en 1962, cuando tenían casi diez años de edad y juntas siguieron hasta que alcanzaron una formación académica en la Escuela Nacional de Arte donde estudiaron Dirección Coral. Silvia recuerda que ella y Ele, poco después habían formado con Beatriz Márquez y Loyda Calá un cuarteto de vida breve que, privilegiado, contó con el magisterio y la tutela de  Luis Carbonell, quien realizaba  el montaje y trabajo de las voces. Con Hilario y Micky, una pareja de músicos mexicanos que por los sesenta vivió temporalmente en Cuba, dejando una recordada huella en el ámbito jazzístico cubano, Ele y Silvia realizan trabajos vocales y se presentaron alguna que otra vez  en la sala-teatro Hubert de Blanck y otros sitios .

Carlos y Eliseo, estaban en  Matanzas, mientras estudiaban en un tecnológico “se metieron a músicos” en un quinteto  fugaz y en algún cuarteto en Matanzas, en la onda de la canción política;  pero  la obsesión por la música no les abandonó y fueron tras la opción posible: la Escuela de Superación Profesional del Consejo Nacional de Cultura.  En 1970 ó 71 –nadie recuerda la fecha exacta- se produce el encuentro de los cuatro cuando Silvia recibe de otro muchacho un arreglo que había hecho Carlos y descubren que había muchas cosas en común: el mensajero  era Jesús del Valle Tatica, entonces con el cuarteto Los Dimos, y es quien propicia el encuentro y junto a Georgia Guerra se entusiasma en convertir la casa en local de ensayos.

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Silvia, Carlos, Ele y Eliseo. Foto Archivo Fotográfico del periódico Juventud Rebelde.

Experimentan con temas del repertorio popular, hasta que a Carlos se le ocurre montar las variaciones sobre El Gallo Pelón y descubren la riqueza y las posibilidades de lo tradicional popular.

Pincha aquí y escucha Variaciones al Gallo Pelón(de Carlos Alfonso) por Tema IV

Aunque los interesados se las arreglaban para encontrar información y  estar al día con lo que pasaba fuera de Cuba, poco llegaba del Norte en cuanto a música por aquellos años, nada que supusiera una influencia colonizadora; algo se recibía de Francia y España, aunque lo que estaba más al alcance era los discos provenientes de los países ex-socialistas,  que se podían conseguir en las tiendas  y principalmente en la Casa de la Cultura Checoslovaca. Como para estar a tono con la onda festivalera de moda en buena parte de Europa, el 1er. Festival Internacional de la Canción de Varadero en 1967 trajo a algunas figuras de renombre internacional y otras desconocidas, pero gratamente acogidas por su calidad, como fue el caso del cuarteto polaco Novy, muy elogiado en cierto sector de los músicos cubanos. Probablemente, el cineasta Héctor Veitía esté en lo cierto cuando me comenta que las influencias más visibles que recibió Tema IV provenían  de dos formaciones no cubanas:  el cuarteto Novy  y el grupo francés Les Swingle Singers, creado en 1962 y que incluía entre sus miembros a  Christiane Legrand, hermana del famoso director y compositor francés y cuya voz escuchamos por aquellos años una y otra vez en los filmes Los paraguas de Cherburgo o Las señoritas de Rochefort.  Ele, sin embargo, es categórica en reconocer la influencia definitiva de Les Swingle Singers.  Silvia coincide, y subraya que además, miraba al R&B, adoraba a Diana Ross, y si podía, trataba de estar al tanto de su carrera como cantante en The Supremes y luego en solitario.  Para Carlos Alfonso en 1976,  las principales influencias de Tema IV eran “…en el timbre, los “Fifth Dimension” y en el tratamiento, inevitablemente, los “Swingle Singers”.

tema-4-foto-2-1973-brCarlos, Eliseo, Ele y Silvia: TEMA IV.  Foto cortesía de Ele y Carlos

Hoy ya con un caudal informativo incomparablemente mayor, cuando escucho a Tema IV identifico también evidentes puntos de contacto con Manhattan Transfer, pero no hubo aquí influencia foránea:   cuando  en 1972 en La Habana Carlos Alfonso, junto  a Ele, Silvia y Eliseo,  estaba en pleno apogeo creativo con Tema IV, ese mismo año Tim Hauser, Laurel Massé, Janis Siegel y Alan Paul  armaban en Nueva York el famoso grupo vocal estadounidense. Simplemente unos no sabía de la reciente existencia de los otros.

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Tema IV. Foto: Maqueira. Archivo de Juventud Rebelde.

Ele y Carlos recuerdan: “…las primeras grabaciones las hicimos en un estudio que había en F y 9, en el Centro de Desarrollo de la Música y los músicos que nos acompañaron entonces fueron Jorge Reyes, en el contrabajo; Bernando García, en la batería, además de las guitarras de Carlos y Eliseo.”[1] Habían comenzado a incorporar tonadas y pregones de tradición popular con un trabajo singular en el tratamiento vocal  y alguien decide que viajen a la zona del centro a trabajar con Samuel Feijoó y un grupo de sus alumnos en la Universidad de Santa Clara en el rescate de las tonadas trinitarias y los pregones de la zona.

Pincha para escuchar la versión de la conga espirituana Yayabo

No paran de crear, ni de cantar:  un recital junto a músicos del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC en la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Habana; el Encuentro de Jóvenes Trovadores en Manzanillo formaron parte del saldo positivo que les trajo 1972.  Cantan en Isla de Pinos y en la Sierra Maestra con una brigada de jóvenes artistas; recorren las zonas de Trinidad y Sancti Spiritus realizando investigaciones de campo sobre las tradiciones musicales de la región, y en particular, las tonadas trinitarias y espirituanas; recopilan información sonora de la propia voz de intérpretes y autores, comparten con ellos y hasta se enteran de anécdotas sobre cada tema, como la que les contó el legendario Serapio (el músico Gerardo Echemendía Madrigal) , autor de la famosa conga “si tú pasas por mi casa y si ves a  mi mujer…”.  Absorben lo mejor de todo esto  para devolvernos un trabajo único con esta música en el que la prensa entonces elogia Y por qué con tanto delirio y Pero, ay, qué dolor.[2] Y después de todo esto, como corresponde,  llega el primer recital ya formal del cuarteto, en la muy valorada salita del Museo Nacional de Bellas Artes, que les abre sus puertas el lunes 16 de abril de 1973.  Ele, Silvia y Eliseo, junto a Carlos -también en funciones de director-, habían anunciado  un repertorio de quince números acompañados de guitarra, bajo y percusión. “Oiremos tonadas y temas de comparsas espirituanas y trinitarias, como con Yayabo; Pero, ay; Si mi mujer y Por qué.  Además, Santa Isabel de las Lajas, Variaciones del Gallo Pelón, Pregón del Piñero y números de Pedro Luis Ferrer, Carlos Alfonso y Marta Valdés” –según anticipaba la víspera el diario Juventud Rebelde en breve nota.[3] Una elogiosa reseña del concierto aparecida en el mismo rotativo días después indica que a las tonadas, pregones y composiciones populares el cuarteto había sumado temas de compositores de la Nueva Trova, como Mujer del mundo tercero (Martín Rojas); Preludio (Silvio Rodríguez); Con la espada y la cruz (Eduardo Ramos); Los cantares no se inventan (texto Félix Pita Rodríguez y música de Carlos Alfonso).  Importante también la acotación del periodista sobre el formato instrumental de aquel primer concierto: habían incorporado guitarra, bajo eléctrico y batería, a las guitarras españolas que les habían venido acompañando antes.[4]  Los músicos eran Fernando Teo Calveiro, en la guitarra eléctrica; Gualberto del Prado en la batería  y Enrique Lafuente, en el bajo eléctrico.

Aquí puedes escuchar uno de sus primeras canciones, “Tema IV”

La reseña insiste en que Tema IV consiguió abarrotar la salita de Bellas Artes, a pesar del calor a falta de mejor climatización ese día; y  logró llamar la atención de melómanos y medios de prensa sobre su singular trabajo.   Y eso, digo yo hoy, fue encomiable, en medio de un panorama musical en la Isla que se estremecía con fenómenos cruciales, como los experimentos triunfales de Juan Formell con Van Van y de Chucho Valdés con Irakere. Y Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola, como cabezas primigenias de la llamada Nueva Trova, haciendo una canción otra, renovadora y a la vez, dúctil a múltiples influencias.

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Tema IV en Manzanillo durante 1er. Encuentro de Trovadores (1972) Foto Cortesía de Carlos Alfonso y Ele Valdés

Al crear Tema IV Carlos Alfonso concedía el protagonismo a las voces, que se hacían acompañar al principio únicamente por guitarras; proponía una mirada nueva a su tratamiento armónico, con un difícil contrapunto, incluso con cierto aire renacentista, al tiempo que asumía de un modo rupturista el abordaje de  piezas del repertorio popular cubano, en el que destaca una exploración del mundo campesino, de escasa presencia entonces en el ámbito de la llamada Nueva Trova, en el que se insertaban.

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Carlos, Ele, Silvia y Eliseo. Foto: Maqueira. Archivo Juventud Rebelde

De aquellos años iniciales, diría Carlos Alfonso:  “Nuestro primer trabajo serio fue con lo cubano.  Yo había intentado  una fuga con Siboney y armonías para El gallo pelón.  Eso me había entusiasmado con lo cubano, y  a Silvia y a Ele les gustó la idea.” Y acerca del repertorio trinitario y espirituano comenta:  “Aplicábamos lo más actual de la armonía y el contrapunto y no era sólo un trabajo melódico, como el de los Swingle Singers con la música de Bach, sino rítmico y de composición. Los Swingle Singers lo habían encontrado todo escrito, sólo necesitaban hacerlo jazzeado y vocal. Y de las tonadas trinitarias no había más que la tradición. 

“A Leo Brouwer y a Harold Gramatges les pareció un labor muy importante, pero nunca tuvimos apoyo de los organismos facultados para hacerlo.  De aquellas cosas sólo se llegaron a grabar cuatro números (…)  De radio, ni hablar.  Si a los Swingle se les usaba como cortina musical en las telenovelas, ¿qué íbamos a esperar nosotros? Con ese trabajo nos pasamos desde al año 1971 hasta 1974.  Llegamos a tener 23 números en el repertorio, que se componía también de temas que se me ocurrían y que vocalizábamos.  Pero el éxito era pobre. Si se nos difundía era en programas especializados como “Arte y Folklore”. A los productores –excluyendo a Pedraza Ginori- les interesaba que hiciéramos algo menos elaborado.”[5] Sería en el programa Juntos a las Nueve, en una sección que privilegiaba  a las figuras noveles, donde Yin Pedraza Ginori va a propiciar el debut televisivo del cuarteto.[6] Ele y Carlos no olvidan que cantaron en un programa musical especial dirigido por Amaury Pérez García que inauguraba la programación de la televisión a color.

tema-iv-jr-1-brEn uno de los conciertos “Comenzamos” en 1972. Teatro Amadeo Roldán. Foto Archivo Juventud Rebelde

Carlos, Silvia, Ele y Eliseo cantaron mucho, en diversos escenarios y no sólo en La Habana, pero no tuvieron discos propios, aunque se conservan sus voces en las grabaciones de, al menos, 13 canciones –incluyendo algunas colaboraciones- realizadas en el estudio EGREM de la calle San Miguel, cuyos masters permanecen atrapados en cintas magnetofónicas en sus archivos.  Y digo que éstas se conservan porque sus exintegrantes aseguran haber realizado más grabaciones.   Ayerea –quizás de los primeros  acercamientos creativos de Carlos Alfonso a la presencia ritual afrocubana en la música- y Tema IV, una pieza también en esta línea, en la que se propuso definir la identidad del cuarteto a partir de estos elementos.  En la línea de la canción de contenido político graban Mella (texto de Nicolás Guillén y música de Carlos Alfonso), Andes lo que Andes (Amaury Pérez), Mujer del Mundo Tercero (Martín Rojas), y De los cuatro costados malheridos, poema del boricua Juan Saez Burgos, al que Carlos Alfonso puso  música. Lo más novedoso resultan, a mi juicio, sus  fabulosas versiones de  tres temas icónicos del repertorio popular cubano:  las congas Yayabo  y El Gallo Pelón, y el son montuno Santa Isabel de las Lajas, del gran Benny. También en la línea de la música popular, el Pregón del Piñero, aparece como interesante muestra de ese género, al igual que el  Son # 2 (Carlos Alfonso) en su línea.  Otras dos colaboraciones figurarían en su escasa lista de registros sonoros:  Tema IV acompaña a Rubén Galindo, colega de la Nueva Trova, en la grabación de la pieza de su autoría Pégale duro al fierro y a Irakere con Chucho Valdés en el registro de Juventud (Alberto Rodríguez).

Pincha aquí para escuchar Ayerea por Tema IV

Algunos de estos temas encontraron reflejo en discos recopilatorios que salieron entonces en formato LP, casi todos asociados a la Nueva Trova: el más antiguo data de 1973 y es el vinilo X Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. Delegación Cubana, con referencia EGREM LD-Fx-No.4 que llevaron los cubanos como regalo al festival de Berlín y que hoy es una verdadera rareza discográfica.  Sus canciones viajaron, pero el cuarteto Tema IV no.  Parece que algunos poco entendía del rigor y la valía de esos muchachos y de su trabajo: por ese tiempo, algún funcionario empoderado solía decirles que no irían a parte alguna mientras siguieran cantando esas cancioncitas , han contado como anécdota Carlos y Silvia alguna vez.  Aquel LP, junto a otras piezas de Los Cañas y el Grupo Moncada, contiene cuatro surcos interpretados por Tema IVEl Gallo Pelón, Yayabo, Santa Isabel de las Lajas y Tema IV. Además,  La canción Mujer del mundo tercero, aparecería al menos  en 5 discos LP recopilatorios editados por EGREM, con producciones de la Nueva Trova entre  1974 y 1982. En 2007 se edita en Alemania el CD Nueva Vision: Latin Jazz & Soul From The Cuban Label Egrem/Areito, (SK166CD)  bajo el sello Sonar Kollektiv, que incluye a Tema IV en Yayabo, incluído también por este  mismo sello  en el CD The Space In Between Upcoming SK 12″s Volume/14 (SKPROMOCD014).  Más recientemente, el sello EGREM en Antología de la Nueva Trova. Vol. I (CD-295) incluye el Son # 2.

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Tema IV en concierto. Foto cortesía de Humberto Manduley

El cuarteto llamó la atención de algunos cineastas cubanos que se entusiasmaron con su trabajo, les apoyaron e incluso, propiciaron algunas presentaciones en espacios del ICAIC, como aquella fiesta a la que les llevó Humberto Solás para que cantaran.[7]  El importante documentalista Héctor Veitía siguió de cerca el trabajo de estos músicos y porque él mismo estaba interesado en el tema,  supo de sus viajes a Trinidad investigando sobre las tonadas trinitarias.[8]  Veitía recuerda  el registro por  Tema IV de las  tonadas trinitarias en los Estudios de Grabación del ICAIC, en el habanero Paseo del Prado, y la incluyó en su documental Trinidad (1974). Acompañaron esas grabaciones, según recuerda Ele Valdés, músicos–mitos como Emiliano Salvador, Eduardo Ramos y Paquito D’Rivera, entre otros. Desafortunadamente, estas grabaciones no aparecen y queda sólo la posibilidad de apreciarlas en los materiales cinematográficos que incluyeron algunas de ellas:  el citado documental Trinidad; en Microbrigada. Un diario,  filmado antes, en 1973 también por Héctor Veitía y ciertos fragmentos  en algunas ediciones del Noticiero ICAIC Latinoamericano.

Aunque a veces resulta tentador clasificar su trabajo como cercano al rock sinfónico y al art-rock, un reconocido estudioso del fenómeno rockero como lo es Humberto Manduley, me saca de dudas. “Los arreglos de Tema IV eran muy elaborados en lo vocal,  pero si enmarcas al rock en el lenguaje eléctrico, lo suyo era trova … Mike Porcel también hacía ese tipo de canción, y a pesar de su paso por Los Dada, lo suyo era trova.  Fue un grupo que evolucionó su sonido, desde unos trabajos netamente acústicos que tomaban tanto de la trova conocida como de los arreglos vocales (Ele y Silvia eran de formación académica, si no recuerdo mal en dirección coral) hacia un tipo de canción más elaborada que ya contenía elementos del rock sinfónico que luego se acentuaron en Síntesis, aunque esos elementos de rock sinfónico se basaran sobre todo en el trabajo de polifonía vocal más que en una instrumentación que priorizara lo electrónico.”[9]

Escucha aquí el Son # 2, de Carlos Alfonso, por Tema IV

Tema IV llegó a ser admirado por su originalidad y virtuosismo en momentos en que coexistían con muchos y disímiles cuartetos cubanos.  El afamado compositor italiano Luigi Nono, que frecuentaba La Habana por aquellos años, no escatimó elogios para  el trabajo del cuarteto, según recuerda Silvia, mientras que Leonardo Acosta, en artículo publicado en el mensuario El Caimán Barbudo, los situaba en esos años entre los de mayor prestigio dentro y fuera de Cuba junto a los exponentes icónicos de la Nueva Trova.[10]  No fue casual que, como rememora Silvia, alrededor de 1973 Chucho Valdés los invitara a poner sus voces en aquel concierto en el Amadeo Roldán donde Irakere ofreció una estremecedora versión de su Misa Negra, que sirviera de antecedente a la participación de las voces de Síntesis en la grabación de este clásico en 1978

A estas alturas, Carlos Alfonso sabía que habían logrado acercarse a la excelencia, y quería más, quería evadir encasillamientos y limitaciones y quería experimentar con otras sonoridades que le irían encaminando poco a poco hacia un rock de lenguaje propio.  En agosto de 1976, lo dejaba claro en una entrevista al referirse a las influencias:  “…Utilizamos cualquier sonoridad que haga falta.  No nos negamos ninguna posibilidad vocal y nos enfrentamos abiertamente a cualquier sonido.” Y toma partido en un momento crucial:  “Estamos en la parte de los que creen que el uso del bajo, la batería y la guitarra eléctrica o el sintetizador no afectan, sino ayudan a la comunicación del mensaje de la canción.(…) Queremos incorporarnos a espectáculos más integrales, que lo mismo resultan en una actividad política, que en una sala de teatro, que en un cabaret.”[11]

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El Grupo Síntesis originario. De izquierda a derecha, arriba: Teo Calveiro, Eliseo  y Frank Padilla. Abajo.  José María Vitier, Silvia, Carlos, Ele, Kike Lafuente. En el centro, Mike Porcel

Músicos como Mike Porcel y José María Vitier se acercan al trabajo del cuarteto en el momento en que Carlos Alfonso comienza a sentir la necesidad de incorporar otros instrumentos –bajo, guitarra, batería y piano-, para respaldar el trabajo de las voces.  Ahí comenzó a nacer el grupo Síntesis…. y lo que fue Tema IV dejó de serlo tras poco más de cinco  años de existencia para dar paso, en 1976,  a uno de los experimentos más originales en la música cubana de finales de la década de los setenta, convertido luego en una de las formaciones más trascendentes del llamado rock cubano, en sus persistentes logros al fusionar con total éxito lo ritual afrocubano con el rock progresivo.

Qué fue de ellos?

Carlos Alfonso y Ele Valdés, que han seguido juntos en la vida y en la música, han continuado también  lidereando Síntesis.  De ellos no hablaré más, -tampoco de sus talentosos hijos Equis y Eme, parte también de Síntesis en diferentes momentos-  pues la historia enorme de esta importante agrupación la han escrito ellos con letras grandes, del mismo tamaño del amor y la entrega puestas en desarrollar una sonoridad propia, que algunos identifican como afro-rock  y que les hace permanecer aún hoy en primeros planos con  la aceptación y el respeto de todos. Para ellos no ha habido obstáculo que no hayan vencido y si una frase los caracterizaría, esa  sería su perserverante tozudez.

Eliseo Pino fue también fundador de Síntesis y permaneció en el grupo hasta 1978.   Continuó vinculado de manera intermitente a la trova, pasó por diversos grupos de música tradicional cubana, hasta que su figura y su nombre decidieron permanecer en el recuerdo de los que vivimos aquellos años.  No ha sido posible encontrar a Eliseo y quizás quienes lean esto, puedan ayudar a llegar hasta él.

Silvia Acea es una de las dos voces femeninas que, junto a Ele,  formaron Síntesis en sus inicios. Como la excelente cantante que es, su voz brilla en el disco primigenio de este grupo, el único en que participó con ellos:  En busca de una nueva flor (EGREM, 1978).  Para muestra, esa inolvidable interpretación suya de Poema (texto de Pablo Neruda y música de José María Vitier) y donde comparte la voz solista con el no menos elogiable Mike Porcel.

En Síntesis, Silvia y Mike Porcel cantan Poema

Silvia abandona Síntesis en  1981 y se integra al grupo de Pedro Luis Ferrer, donde permanece hasta que en 1987 Pedro es silenciado, no sin antes dejar  su voz en una serie de grabaciones. Regresaría junto  al gran Pedro Luis en 1988 cuando éste, tras penoso e involuntario alejamiento,  regresa a los escenarios.  Silvia cantaría junto a él hasta 1990 y hoy, tanto tiempo después, recuerda todos estos años con la certeza de que fue parte de cosas y hechos muy importantes, como aquel dúo que hiciera con Pablo Milanés en México cantando Poema.   Silvia es profesora de canto y piano,  y de cierta manera ha construido su propia continuidad musical en su hija Yudelkis, una de las voces del cuarteto vocal Sexto Sentido.

Y en estos días en que Síntesis ha cumplido sus 40 años de vida y  música, para mí  y para muchos la memoria empecinada nos trae la imagen de aquellos cuatro muchachos jovencísimos, y el deseo de volver a escuchar juntas aquellas voces increíbles. Aquí están escritos mis recuerdos, los de algunos protagonistas y otros entusiastas que les seguían.  Aquí están algunas cosas que he encontrado sobre ellos.  Los que pudieron disfrutarlos, por favor, compartan sus recuerdos y enriquezcan este pequeño tributo a aquellas cuatro increíbles voces.  Y los que no, descubran la maravilla de su  música.

 Agradecimientos a Carlos Alfonso, Ele Valdés y Silvia Acea; a Héctor Veitía, que apostó por ellos y aún los recuerda; a José Galiño, de ICAIC; a Humberto Manduley y Joaquín Borges Triana, por tantos saberes y viviencias; a Marelys, Isabel y Rosa, del Museo Nacional de la Música; y a Silvia Triana y Jorge Méndez, del Archivo Fotográfico del periódico Juventud Rebelde.

NOTAS

[1] Intercambio de email de Carlos Alfonso y Ele Valdés con la autora.   3.1.2017

[2] Juventud Rebelde.  La Habana, Cuba. 23 de abril de 1973.  Sección Qué hay de nuevo.

[3] Juventud Rebelde.  La Habana, Cuba. 15 de abril de 1973.  Sección Cultura.

[4] Juventud Rebelde.  La Habana, Cuba. 17 de abril de 1973.  Sección Qué hay de nuevo.

[5] Rolando Cartaya:  “Una entrevista:  2 + 2 son Tema IV”.  En Juventud Rebelde.  La Habana. 16 de agosto de 1976.

[6] Eugenio A. Pedraza Ginori:  Memorias cubanas.  Pag. 365 (consultado en versión digital).

[7] ICAIC: Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos.

[8] Héctor Veitía, además del documental Trinidad, concibió y dirigió también en 1974 el documental “Tonadas Trinitarias”.(Nota de la autora)

[9] Humberto Manduley:  Conversación  con la autora.

[10] Leonardo Acosta:  ¿La música en Cuba? 1975:  El Caimán Barbudo.  96-7. 2ª. Edición Especial. La Habana. Pag. 9

[11] Rolando Cartaya:  “Una entrevista: 2 + 2 son Tema IV”. En diario Juventud Rebelde. 16 .8.1976.

Fuentes

  • Conversaciones con Ele Valdés y Silvia Acea (Noviembre y diciembre de 2016 y Enero de 2017)
  • Conversación con Humberto Manduley. Diciembre 2016.
  • Humberto Manduley: Hierba mala. Una historia del rock en Cuba. Charleston, USA. 2013. NialaNai Ediciones.
  • Leonardo Acosta: Del tambor al sintetizador.
  • Adriana Orejula: El son de no se fue de Cuba. Editorial Letras Cubanas.
  • El Caimán Barbudo. Mensuario. La Habana. Ediciones de 1972 a 1976.
  • Juventud Rebelde. La Habana. Ediciones de 1972 a 1976.

17 comments on “Tema IV… voces sobre el filo de los setenta”

  1. Gracias Rosa . Muy interesante como siempre . Felicitaciones!

  2. humberto dice:

    excelente, como siempre, y muy meritorio rescatar ese trabajo de Tema IV. creo que en ese tiempo el MNT era como un crisol donde coexistían propuestas diversas, enfocadas en distintas direcciones, pero englobadas bajo el rótulo “nueva trova”, y Tema IV siempre me gustó en lo que hacían. el paso a formar Síntesis lo veo como algo orgánico, tanto para ellos como cuarteto, como para Mike en lo que venía haciendo. ojalá otros se sumen a este recuento y aporten sus experiencias, datos, fotos, lo que sea. gracias, rosa, una vez más….

  3. NESTOR dice:

    TEMA IV, Q ES UNA MARAVILLA FUE LA ANTESALA DE SINTESIS, AL LLEGAR A SINTESIS Q VI NACER EN BELLAS ARTES, RECIBIO LA SABIA Y LA LIRICA DEL EXCELENTE MUSICO MIKE PORCEL, INCREIBLEMENTE LLEGABAN PARA TOMAR UN LUGAR IMPORTANTE EN EL TRABAJO DE VOCES DE NUESTRA ISLA, UNA MANERA DE DECIR DIFERENTE LA CANCION A VOCES, DANDO PASO ASI A INCREMENTAR LA PASION POR LAS VOCES Q YA SE CONOCIA EN EXCELENTES TRIOS, CUARTETOS Y AGRUPACIONES MUSICALES, CUBA ES TALENTO MUSICAL, GRACIAS POR ESE TRABAJO DOÑA ROSA.

  4. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Gracias nuevamente, Nestor. Muy cierto lo que señala: en los tiempos en que Tema IV hacía su obra, en paralelo Mike Porcel, ese importante músico, también hacía lo suyo coincidiendo en lirismo y creatividad con el cuarteto. Ya cuando Carlos Alfonso decide crear Síntesis, Mike estaba allí y de hecho, dirigió el recién creado grupo. Gracias de nuevo por colaborar y compartir recuerdos y vivencias.

  5. Emelina dice:

    Muchísimas gracias por tan buen artículo. Siempre para aprender!!!!

  6. claudia salomone dice:

    Gracias Rosa…como siempre quedo sorprendida

  7. Alfredo dice:

    He disfrutado como siempre de algo maravilloso con este trabajo de rescate de la memoria musical.
    Rosi admiro muchísimo tu labor por la profesionalidad que tiene.

  8. Fidel Garcia Cañizares dice:

    Es una reseña rigorosa y emocionante. Hay cosas de esta bella historia que no conocia y me siento tan feliz de haber contribuido a la continuidad de este proceso creativo musical tan importante en mi estancia con Sintesis de 1982- 1998. Mi admiracion por Tema IV , Carlos , Ele y Sintesis es eterna. Gracias!!!!

    Fidel Garcia Cañizares

  9. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Muchas gracias por tu comentario, Fidelito. Es maravilloso, y me honra especialmente tu opinión sobre esta pequeña contribución que hago a la historia de Tema IV, Síntesis y la historia personal de los que, como tú, han construido ese camino. Fuiste parte importantísima de SINTESIS y así lo reconocemos todos los que hemos seguido su trabajo. Gracias nuevamente!!

  10. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Muchas gracias, Dávila, por leer y por tus comentarios. Me alegra que te haya sido útil.

  11. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    A ti, Claudia. Conocías esta historia y este cuarteto?

  12. Osmel Reyes dice:

    Rosa, no sé porque razón, si es que hay alguna, tengo nítidamente guardado en mi inventario de sonidos-emociones ese fragmento suelto de Poema cuando el coro canta por primera vez “para tu corazón… ” (1:37). Nunca recordé nada más de esa canción, solo ese fragmento. Que bien que nos regales la canción entera, que bueno poderla escuchar de nuevo ahora aderezada con mil anécdotas y con las fotos y con los comentarios, que más se puede pedir?! Gracias a Tema IV, a Síntesis, a la imprescindible familia Alfonso-Valdés (o viceversa) y muchas gracias y un abrazo enorme para ti.

  13. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Es cierto, Osmel, que POEMA y otras piezas de aquella etapa inicial de Síntesis, resultan inolvidables, aunque nos imaginemos que no están ahí, en la memoria, pero sí, no es que la recordemos o que hayan dejado huella, sino que están vivas en nosotros, como entonces. TEMA IV hizo posible todo esto, pues fue el origen. Vale la pena que escuches todos los tracks que he podido subir. Verás…!!!! Gracias por leer y comentar.

  14. Osmel Reyes dice:

    Rosa, las he oído todas y varias veces, redescubrí Yayabo, increíble!! (X después la volvió a ella), pero con Poema tenía una deuda histórica, la he oído como mil veces. Además encontré en Spotify el disco “En busca de una nueva flor”, lo estoy rumiando lentamente. Gracias por reconectarnos siempre con la maravilla. Buen fin de semana.

  15. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Sí, Osmel, X volvió a este tema y también a Santa Isabel de las Lajas, que también grabara Tema IV en una versión muy sugerente. Ese primer disco de Síntesis es para volver de vez en cuando a él. La huella de Mike Porcel es bien importante e indeleble. Gracias una vez más por leer!!

  16. humberto dice:

    revisando mis apuntes, parece que hubo un cuarteto adicional que fue una especie de eslabón perdido entre Los Nova y Tema IV, alrededor de 1969-1970: Los Francos. fue un cuarteto con Carlos, Eliseo, Pedro Luis Ferrer y José María Vitier… tenía canciones propias y algunas versiones del rock internacional,en plan vocal. Los Francos contó con varios músicos de respaldo, y aunque tengo entendido que nunca se llegó a presentar en vivo, cubrió una etapa, y parece que puso una de las semillas de la cual saldría Tema IV poco después, y Sintesis más adelante.,

  17. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Gracias, Mandu, por aporte tan valioso.

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