Mapa inconcluso de Benny Moré en U.S.A.

Esto es un work-in-progress. Estoy segura de que hay muchas cosas más por descubrir y contar. Hace falta que quienes tengan alguna vivencia, algún dato, lo compartan aquí en Desmemoriados, para intentar completar lo más posible el paso y la huella del Bárbaro del Ritmo por Estados Unidos.

Quizás fue Rafael Cueto, el excelente guitarrista del Trío Matamoros, quien, en audiciones hogareñas junto a un viejo fonógrafo, puso en las manos de Bartolomé Maximiliano Moré el primer disco de una banda norteamericana de swing.  Así, con ese signo de duda posible, lo comenta el musicólogo José Reyes Fortún, al glosar el posible primer contacto de Benny Moré con la música de la Norteamérica de los años cuarenta,  aquella “atractiva y contrastante base armónica mostrada por las agrupaciones de Chick Webb, Artie Shaw, Count Bassie, Cab Calloway, Benny Goodmann, Glenn Miller y Duke Ellington, sin duda, agrupaciones musicales que conmovieron de manera positiva una sensibilidad musical como la de Bartolomé Maximiliano Moré.”[1]El cine era entonces uno de los medios más recurrentes y al alcance del bolsillo de casi todos, y también desde la sala oscura, Benny debió escuchar aquella música que llegaba del Norte y empezaba a interesarle: vendrían también por esos tiempos aquellos filmes que traían temas que se volvían de inmediato populares por novedosos:  Beguine the Beguine, Summertime, String of Pearles, In the Mood.  Los nombres de muchos creadores de esta música comenzaban a serle conocidos:  Cole Porter, Ellington, Miller…  como también la influencia de todo este universo en bandas cubanas como los Hermanos Castro, la  Casino de la Playa, Hermanos Palau, Havana Casino, Cosmopolita

Junto al son montuno y el punto guajiro, los boleros y las guarachas,  estos sonidos acompañaban también los caminos de Benny -probablemente casi sin él saberlo- en la ruta inicial en La Habana, en México… y cuando de nuevo regresa a La Habana.  Todo esto sedimentó en una notoria influencia de algunas figuras y formaciones de la música norteamericana en Benny: Estaba informado, era fanático de Glenn Miller. Y aunque no los grabamos nunca,  ensayábamos y tocábamos en vivo temas como In The Mood.  También le gustaba mucho Nat King Cole…”, asegura Santiago Peñalver, quien fuera saxo alto en la formación fundacional de la Tribu y durante los siguientes cuatro años, remarcando que aquella formación tenía una estructura instrumental, que no era otra cosa que una formidable jazz-band.[2]  

Por otra parte, uno de los mogules de la industria de la música en la Norteamérica de la primera mitad del siglo XX fue la RCA Victor, y tan temprano como en la década de los cuarenta, a través del fino y premonitorio olfato de  su representante en México, Mariano Rivera Conde, la Victor contó con la exclusividad de las grabaciones de Bartolo, desde que aquella voz despuntara como algo singular.  De hecho, fue la RCA Victor la única y duradera casa discográfica de Benny Moré, incluyendo  al emergente sello Discuba, prolongación criolla del emporio norteamericano, y para ambas marcas  Benny figuraba entre los cantantes cubanos más demandados y rentables, si no el que más.

Ello cabía suponer, visto el hecho desde hoy, que era lógico que la música del Bárbaro de Ritmo se expandiera también hacia los Estados Unidos, pero tal supuesto parece no sustentarse con lo que ocurrió en realidad, al menos no en la magnitud que su tremendo genio merecía.   Si bien sus discos circulaban en Estados Unidos entre cubanos y puertorriqueños, no hay elementos suficientes para afirmar que la RCA Victor concibiera llevar, con acciones sistemáticas, el éxito local o regional de Benny a los públicos latino y autóctono en territorio norteamericano. La edición y distribución en 1958 del  LP “The Most from Benny Moré” (LPM-1614), que, según el periodista norteamericano Max Salazar [3] “vendió miles de copias”, pudo constituír quizás el inicio de un plan mayor para posicionar a Benny en el mercado disquero latino en Norteamérica.[4]

El triunfo del Ejército Rebelde y su llegada al poder en 1959, la nacionalización de la industria discográfica en Cuba en marzo de 1961, y el inicio de las tensiones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, sin duda, pudieron revertir cualquier plan de la RCA Víctor en este sentido.  En cuanto a las giras por USA, probablemente, la propia naturaleza del Bárbaro, su aversión a las bajas temperaturas, los riesgos que veía en la aviación y el inveterado conflicto suyo con su propia agenda fueron algunos de los factores que también gravitaron sobre la expansión de su carrera a nivel de conciertos y presentaciones en directo, por no hablar ya de su corta e intensa vida.

La presencia de Benny en escenarios del Norte obedeció más a contrataciones puntuales y aisladas de empresarios y organizaciones de origen latino, que a giras bien pensadas, organizadas y articuladas.  Tal circunstancia no permitió una sistemática y premeditada interacción del Bárbaro del Ritmo con el público latino de ese país y mucho menos, por no decir que casi ninguna, con el nativo anglosajón.  Lo que sí es una verdad absoluta es que a pesar de su vida breve, Benny dejó la huella del mito en el recuerdo de quienes lo vieron actuar en esas latitudes, aunque  no fue suficiente para que el lajero pudiera construír un camino de triunfos sólidos y perdurables en ese país.  De cualquier modo, la escasa documentación existente no permite trazar el itinerario de todas sus incursiones en Estados Unidos, y es lo que provoca el deseo de hurgar más allá de anécdotas nebulosas con sabor a leyenda e ir al encuentro del dato preciso y de quienes lo vieron, y vivieron la alegría de disfrutarlo o de tocar con él.

Finalizaba el año 1952 y tras su regreso a Cuba desde México -en pleno éxito en el país azteca, pero con nostalgia por su tierra-, Benny ya había pasado de modo fugaz por la orquesta que Bebo Valdés había armado para lanzar su ritmo batanga. Se va a Santiago de Cuba y es contratado por Mariano Mercerón, en un período breve, pero importante en su carrera musical.  La RCA Victor, que cosechaba los dividendos de las exitosas grabaciones que Benny realizara en México con las orquestas de Rafael de Paz, Arturo Núñez, Mariano Mercerón y Dámaso Pérez Prado, se da cuenta de que el público cubano quiere más, y le graba en La Habana y publica ese mismo año ocho temas con la orquesta de Mariano Mercerón.  Luego, en septiembre, registraría otros tres, esta vez con la orquesta de Ernesto Duarte:  el clásico y monumental Como fue, junto a Adios Palma Soriano y Guantánamo. El 13 de setiembre se realiza en el teatro Blanquita una celebración por el debut de Benny en teatros cubanos.  Rita Montaner centraría este evento, en el que participan importantes músicos y cantantes, contribuyendo así que el lajero validara el éxito alcanzado en México.[5]

En Nueva York.  El primer viaje y el Teatro Puerto Rico

En los datos públicos del Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos, se confirman varias entradas de   Bartolomé Maximiliano Moré a Estados Unidos entre 1952 y 1960.  Según estos registros Benny visita por primera vez los Estados Unidos en 1952, llegando exactamente desde La Habana a Nueva York  el miércoles 12 de noviembre de ese año, casi dos meses después del gran homenaje recibido en La Habana.  Al menos, es la primera visita sobre la cual existen documentos fidedignos.  En la lista de pasajeros que abordaron el vuelo número 250 de la línea aérea venezolana Aeropostal, con escala en La Habana y rumbo al aeropuerto de Ildewild, Nueva York, consta claramente que el destino de   sería el Teatro Puerto Rico, en Nueva York, en el Bronx. El Teatro Puerto Rico, ubicado en la calle 138 del Bronx,  fue por mucho tiempo, el sitio emblemático de la comunidad puertorriqueña en Nueva York, que presentaba no sólo a los valores culturales boricuas, sino también afamados músicos de otros países latinoamericanos en espectáculos de variedades y revistas musicales.

Pero Benny no era el único que aparecía en  la lista de pasajeros en la categoría de “artistas”: también al Teatro Puerto Rico se dirigían otras dos personas nombradas Alfonso Puente y Armando Argüelles, mientras que una pareja, Celina González y Pascual Domínguez, viajaban con destino a  Broadway 1564, también en Nueva York:  eran Celina y Reutilio, los reyes del punto cubano, pero en realidad, se presentarían también en el Teatro Puerto Rico

Poco o nada habló Benny sobre este viaje en entrevistas y charlas con periodistas que pudieran haberlo documentado. Una de las más tempranas es la que, bajo la firma del periodista y crítico Germinal Barral (Don Galaor), publica la revista Bohemia en marzo de 1954, en la que repasa su vida hasta ese momento, se detiene con detalles en el período mexicano, pero no menciona haber actuado en los Estados Unidos alguna vez.[6] Sin embargo, en la mayoría de los textos biográficos sobre Celina González, que abarcan también su trabajo con quien fuera su esposo Pascual Reutilio Domínguez, se  destaca esta visita a Nueva York, y sus actuaciones, junto a Benny Moré, en el Teatro Puerto Rico

En su libro biográfico sobre la Reina de la Música Campesina, la investigadora y periodista Mireya Reyes Fanjul ratifica la coincidencia de Benny, Celina y Reutilio en ese viaje y en los conciertos en aquel teatro del Bronx.  “En el avión, el Benny y Reutilio iban bromeando –ambos compartían un carácter jovial y jaranero-, cantando a dúo y tomando whisky, al cual ya el Benny estaba aficionado, y Reutilio, para disgusto de Celina, estaba dando señales de empezar a aficionarse” –señala Fanjul.  Según esta fuente y los testimonios de Celina, “se alojaron en un bonito hotel cercano al Bronx y conocieron que en el espectáculo también se presentaría otro artista cubano […] Ignacio Arsenio Travieso Scull, conocido artísticamente como Arsenio Rodríguez, el Ciego Maravilloso”. Cada noche el público abarrotaba el teatro para conseguir un saldo muy positivo en estos espectáculos, termina señalando Fanjul.[7]

En otra entrevista con los investigadores Ivor Miller y Ivania Díaz, Celina comentó:  “Yo conocí a Beny en una gira que Reutilio y yo dimos por Nueva York. Lo quería mucho, él me decía “guajira” y le gustaba escuchar mi música.”[8]Lo mismo afirmaría en entrevista con el musicógrafo Raúl Fernández.[9]

En su ensayo “Panorama musical del sur del Bronx y primeros años en el este de Harlem. Una historia musical latina del sur del Bronx” las investigadoras y ensayistas Roberta L. Singer y Elena Martínez incluyen a Benny Moré entre los músicos relevantes que se presentaron alguna vez en el Teatro Puerto Rico,[10] aunque las confusas informaciones disponibles hacen pensar que Benny se presentó  allí más de una vez, no solo aquélla de 1952.  Dejándonos con deseos de saber la fuente de tal afirmación, el periodista norteamericano John Radanovich afirma así, sin más, que Benny en una de sus visitas a Nueva York habría pagado 200 dólares por una entrada en el Teatro Puerto Rico para ver a su ídolo Nat King Cole.  También afirma Radanovich que Benny y Cole pudieron haberse saludado en el backstage del cabaret Tropicana en una de las tres temporadas que Cole realizó en La Habana.[11] Se sabe la admiración que sentía Benny por el crooner norteamericano,  y así lo ratifica Santiago Peñalver, aunque no puede confirmar que ambos cantantes se hayan conocido personalmente.

El investigador newyorkino Richard Blondet apunta que Benny actuó más de una vez en el Teatro Puerto Rico y que pudo haber sido en alguno de los viajes en 1958:   “La esposa del fallecido Silvio Alava tiene historia oral relacionada con ese evento. Estaba en un bar cercano con su esposo Silvio en Brook Avenue, cerca del teatro, en el Bronx cuando notaron a un hombre sentado al final de la barra. Era Benny More. Siendo fanáticos, se acercaron a él y le dijeron «¿Oye? ¿No deberías estar preparándote para volver al escenario?» Aparentemente Benny tomó un descanso durante el intermedio y camino hacia el bar para tomar una copa. Pero Benny solo agitó la mano como si no tuviera un contrato que cumplir y, de hecho, comenzó a hacer una serenata a la Sra. Alicia Alava!”[12]  El esposo de Alicia era Silvio H. Alava,  quien años más tarde estaría muy vinculado a la revista Latin Beat, y publicaría el libro  “Spanish Harlem Legacy 1930-1980”. Alava confirmó esta anécdota, y agregó un dato:  el incidente ocurrió en el bar restaurant El Liborio, en la calle 53 y la 9ª. Avenida.  En el libro comentó también las palabras de su esposa sobre lo que le escuchó a Benny en aquella improvisada serenata:  “Cuando abrió su boca, lo que salió de ella fue pura joya!” Silvio H. Alava no ocultó su admiración por el Bárbaro:  «Beny estaba al frente de una gran  orquesta , bailaba con un estilo único y la dirigía con todo su cuerpo, inventando riffs que le cantaba a la sección de saxofones, luego a la de  trombones, a la de trompetas.  Construía una creciente excitación que era imbatible y que llevaba al público al delirio  en un verdadero extasis.»[13] 

Benny volvería varias veces a Estados Unidos, y en particular a Nueva York,  al menos, cada año entre 1955 y 1960, sin que se tenga la confirmación de que cada viaje haya tenido necesariamente que deberse al cumplimiento de contratos artísticos y a sus vínculos con la RCA Victor.  Según los documentos migratorios consultados en fuentes norteamericanas, la siguiente visita a Nueva York se registra entre el 3 y el 12 de marzo de 1955, esta vez en compañía de su pareja en ese momento, Eradia R. Castillo, con la que residía en la calle Oquendo 1056, en la barriada de Centro Habana, en la capital cubana.[14]   Llegaron al aeropuerto de Ildewild, Nueva York, en vuelo 450 de National Airlines el día 3 y regresarían de vuelta a La Habana en el vuelo 451 de la misma aerolínea.  Presumiblemente, las fotos de Benny y Eradia en Nueva York, con gruesos abrigos invernales, pudieron haber sido tomadas en este viaje en un mes primaveral en Nueva York.

El investigador Richard Blondet comenta:  “La mayoría de las visitas de Benny a Nueva York, de las que tengo noticias, son de mediados a finales de los años cincuenta y una en 1960.  Nunca he visto nada relacionado con el desempeño de Benny Moré en el Park Plaza, o en el Teatro Las Américas, el Hispano, o el Teatro Tríboro. En otras palabras: nada relacionado con Harlem).  Fue en el Bronx (Teatro Puerto Rico), o en Manhattan (Palladium y St. Nicholas Ballroom).  No fue una sola vez: recuerdo ver anunciada la presencia de Benny cada vez que viajaba a Nueva York.  Incluso tengo en la memoria un anuncio en el Manhattan Center, pero ha pasado mucho tiempo….  Hubo otros lugares, como el bar La Barraca en la calle 48 Oeste donde me dijeron que había estado, aunque no actuó, sino que fue socialmente, para comer y beber, por supuesto!  Pero donde sí fue y actuó fue en el Club Cubano Interamericano que radicaba también en el Bronx. Hay evidencias de que se conserva una película silente de Benny capturado por una cámara en el  Club Cubano Interamericano.” [15]

El Manhattan Center (Nueva York)

De los sitios mencionados por Blondet, se verifican al menos dos presentaciones formales:  la que acogió el Manhattan Center  el sábado 28 de septiembre de 1957 con el evento “Carnaval del Caribe” donde El Bárbaro del Ritmo es anunciado como el artista principal, escoltado por las orquestas de Machito y sus Afro-Cubans –una de las más populares e icónicas de la Gran Manzana-, Moncho Leña y Johnny Seguí, junto a Dioris Valladares y el Sexteto Caney y un “gran desfile artístico” que incluía a Panchito Riset, Felo y Bruno (Felo Bergaza y Juan Bruno Tarraza), las Hermanas Márquez, las Hermanas Montoya, Roberto y Alicia, Elenita Santos, Manolo Torrente y los shows de los cabarets El Chico y Chateau Madrid.

El Club Cubano Interamericano de Nueva York

Con un fuerte arraigo en la comunidad cubana en Nueva York y donde era aceptada la presencia de cubanos de todos los colores y filiaciones, el Club Cubano Interamericano fue una organización social afrocubana fundada en 1944 y la segunda más antigua después de la Unión Martí-Maceo de Tampa. Tomó su modelo de las sociedades de instrucción y recreo existentes en Cuba para negros y mulatos y que, desde los años treinta a los cincuenta,  fueron espacios decisivos, junto a la radio, para el auge de las más populares orquestas y conjuntos cubanos.  Los eventos culturales y principalmente bailables  que organizaba el Club conseguían atraer durante décadas a miles de bailadores cubanos y descendientes radicados en Nueva York y los estados cercanos. Arturo René Moreno era el fotógrafo del Club y asiduo participante, junto a su familia en las actividades y celebraciones de la institución.  La colaboración de su hija, Jo-Ana René Moreno, ha sido crucial para obtener un testimonio de primera mano sobre la presencia de Benny Moré en el Club Cubano Interamericano de Nueva York.  Jo-Ana custodia el archivo del Club y para su debida preservación lo ha entregado al Arthur Schomburg Center for Research in Black Culture, de Harlem y es Jo-Ana quien me propició conversar con Elena Martos, su media hermana.

Elena era entonces una recién llegada a Nueva York desde su Camagüey natal, cuando vio a Benny Moré en el Club y así recuerda su actuación:  “Lo recuerdo muy bien, y lo pude ver muy cerca porque yo era una especie de damita de honor de la reina elegida.  Debió ser en 1957, pues yo tendría unos 17 años.  Benny fue contratado para animar la fiesta de coronación de la Reina del Club Cubano Interamericano. La fiesta fue en el Hotel Diplomat, en el Colombus Circle.  Creo recordar que Benny fue con su banda.  Luego lo llevaron a conocer la sede del Club y después de ahí fue al Bronx a hanguear con otros músicos, y llegaron donde estaban unas señoras mayores cocinando y recuerdo que Benny ya había bebido demasiado.”[16]

Benny en el baile del Club Cubano Interamericano en el Statler Hilton junto a directivos y Nydia Ayala, la Reina del Club.  1959. Foto  cortesía de Jo-Ana René.

Al parecer Benny actuó una o varias veces en el Club.  El testimonio de Elena y las fotos facilitadas por Jo-Ana Moreno hacen pensar que Benny estuvo allí no sólo en 1957 sino incluso antes con su Banda Gigante,  cuando todavía alineaba Fernando Alvarez en ella.   En cualquier caso, no queda duda de la huella que dejó Benny en aquel colectivo de cubanos: una muestra fue el homenaje que le rindieran en 2013 al revivir el tradicional Baile del Mamoncillo, y en el que se presentaron en el Schuetzen Park cuatro orquestas neoyorkinas:  Son Sublime, La Charanga 76, David Oquendo y Havana 3, y Gerardo Contino y sus Habaneros.  Elena Martos estuvo entre sus organizadores.

El Palladium de Nueva York

¡Allí también brilló El Bárbaro del Ritmo! Algunas fuentes, sin precisar fechas, mencionan varias presentaciones suyas respaldado por distintas orquestas, como las de Machito, Tito Puente y José Fajardo.  El tresero boricua Nelson González fue depositario de algunas remembranzas de  Martha Carballo Mima, la hija de Machito, casi niña entonces, acerca de las reiteradas visitas de Benny a la casa de sus padres.  Amigo de Machito, era el sitio donde a Benny le gustaba quedarse en Nueva York.  Mima recordaba cómo Benny se levantaba temprano a preparar el desayuno y también aquellos monumentales ajiacos que cocinaba junto a Machito y que eran el pretexto para el gran fetecún.  La conocida foto de Benny en ambiente de alegría navideña junto a  Machito, Mario Bauzá, Graciela y sus familias, da fe de esas excelentes relaciones entre todos ellos y puede corresponder al viaje que hiciera Benny el 24 de diciembre de 1959, en el vuelo 998 de Cubana de Aviación y con su pasaporte cubano No. 33621, según muestra el documento de entrada cumplimentado ante  Servicio de Inmigración de los Estados Unidos, el 23 de diciembre de ese año, con el propósito, declarado en el documento, de actuar en el “Palladium Cabaret” de Nueva York.

Benny en Nueva York en familia con Machito, Mario Bauzá. Foto cortesía de Jaime Jaramillo y www.herencialatina.com

Richard Blondet asegura que fue en 1959 cuando Benny comparte escenario con la orquesta de José Fajardo en el Palladium de Nueva York.  Aún hoy, algunos comentan que el gran conguero Tata Güines alineó con Fajardo y sus Estrellas cuando Benny cantó en el Palladium, y que con frecuencia hablaba de ello.  Eran tiempos exitosos para Fajardo y sus Estrellas, que se presentaba con bastante frecuencia en escenarios neoyorkinos ese año.  La revista Show en su número de noviembre de 1959 incluyó un reportaje profusamente ilustrado sobre las actuaciones de Fajardo y sus Estrellas en Nueva York y anunciaba, entre otros, un baile en el lujoso Waldorf Astoria y dos semanas en el Palladium.[17]  

Elena Martos fue también testigo excepcional de otro momento de Benny en Nueva York:  “Estuve en otra actuación de Benny, esta vez en el Palladium de Nueva York y sin su Banda:  lo acompañó la orquesta de Machito.  Recuerdo que dijeron que había ido directo del aeropuerto al Palladium, y lo vi aparecer allí, todo vestido de dryl cien, pero ya con el traje arrugado y una botella disimulada en el bolsillo trasero del pantalón. Pero  todo eso se olvidó cuando empezó a cantar y sobre todo a dirigir, porque dirigió las tres orquestas: la de Machito, la de los Hermanos Rodríguez y la de Tito Puente!! Y eso me impresionó mucho porque decían que él no  había estudiado música, pero aquello fue realmente impresionante!!”[18]

Otras fuentes, como Eleazar López-Contreras en el portal La Hemeroteca de Luis Rondón indican que fue en dos ocasiones en que Benny actuó en el famoso ballroom latino respaldado por la orquesta de Machito y sus Afrocubans, y agrega que en ambas se negó a que se grabara el sonido de su actuación. De ser cierto esto, tendría lógica pues Benny tenía un compromiso contractual de vieja data con la RCA Victor que impedía cualquier otro registro fonográfico ajeno a la marca.[19]

The Palladium en New York. Años 80

El St. Nicholas Arena de Nueva York

En 1959 Benny acudió al llamado de su amigo Fernando Albuerne: el cantante, oriundo de Sagua de Tánamo, iniciaba una campaña destinada a recaudar fondos para la reconstrucción de su ciudad natal, que había sido destruída durante los bombardeos de la aviación batistiana contra el Ejército Rebelde de diciembre de 1958.  Se organizaron dos bailes en Estados Unidos: uno en el Bayfront Park Auditorium de Miami y otro en el famoso St. Nicholas Arena.  Los cantantes  Celia Cruz, Rolando Laserie, Alba Marina, Esther Borja, la actriz Mimí Cal, entre otros afamados músicos y actores, acudieron también al llamado de su amigo Albuerne.[20]

Richard Blondet  tiene recuerdos frescos de esta históricas presentaciones del Bárbaro en USA y que en cierto modo, las resumen:  “Se anunció a Benny Moré para actuar en el salón de baile de St. Nicholas, que quedaba en la calle 66 entre Broadway y el Parque Central y hay testimonios fotográficos de esa actuación,  cuando Benny se hizo acompañar por Bolo Sánchez y su Orquesta Oriental Cubana.”[21]Músicos cubanos originarios de Puerto Padre, en la región oriental de Cuba y que vivían en Nueva York habían creado esta agrupación en 1955, y de la que Sánchez era su cantante principal.[22]

Benny en St. Nicholas Arena con su orquesta y músicos de la Orquesta Oriental Cubana.  A la derecha Chicho Piquero y en el trombón, Generoso Jiménez. Abril de 1959.  Foto de Silvio H. Alava.  Tomada  del libro «Spanish Harlem Legacy» solo con fines educativos.

Benny con Chicho Piquero, Generoso y El Negro Vivar en la trompeta.  Foto: Silvio H. Alava. Tomada del libro «Spanish Harlem Legacy» solo con fines educativos,

Si analizamos detenidamente estas fotos, veremos que, efectivamente, los atriles indican que se trata de la Orquesta Oriental Cubana y los músicos no son los de la Banda Gigante de Benny Moré.  Pero en algunas sí vemos junto a Benny, con idéntico vestuario de guaracheras, a músicos que solían tocar regularmente con él, como el trompetista Alejandro “El Negro” Vivar y el bongosero Clemente “Chicho” Piquero.  En todo caso, la coincidencia de Benny y la Orquesta Oriental Cubana sobre el escenario del St. Nicholas Arena, no sería un contrato más para los músicos de la banda neoyorkina de Bolo Sánchez, sino un momento de alegría al poder compartir con el músico que admiraban.  Poco después de la muerte del Bárbaro, la Orquesta Oriental Cubana le rendiría tributo  y grabaría su LP “Memoria a Benny Moré”, que tomó su título del tema que escribiera Sánchez en homenaje al lajero.  En ese LP se incluían, entre otros, los temas Soy guajiro (Senén Suárez) y Qué pena me da (Juan Arrondo), notables en el repertorio del Bárbaro[23]

Benny dirige una orquesta con músicos de la Oriental Cubana y su Banda Gigante en St. Nicholas Arena, NY.  1959.  Foto: Silvio H. Alava. Tomada del libro «Spanish Harlem Legacy» solo con fines educativos.

El baterista Filiberto Sánchez, quien tras una larga y admirable carrera, ha alineado en los últimos años en el Buena Vista Social Club,  contó a la autora sus recuerdos: había entrado a la Banda Gigante  cerca de 1959, cuando apenas contaba 18 años y Benny le pidió hacer la suplencia a Guillermo Barreto, que era quien estaba previsto que hiciera el viaje, pero por diversos motivos no podía.  “Fue un viaje de tres días solo para dos conciertos: uno en Nueva York, en el St. Nicholas Arena, y otro en Miami, en un lugar que no recuerdo su nombre.  Tocamos todos los temas de moda que entonces Benny había pegado.  Entre los músicos de la Banda Gigante que fue al viaje recuerdo a Limonta, el bajista; a los cantantes, el  Conde Negro y  Gil; Chicho Piquero, Tabaquito, uno de los Peñalver (no era Santiaguito) al pianista Jesús Yáñez Pelletier, Era yo muy joven y muchas cosas de las que viví no las recuerdo, pero puedo asegurar que esos dos conciertos bailables, fueron tremendos.”[24] 

Filiberto no se equivocó:  según los registros migratorios norteamericanos, Benny y los músicos de su banda recibieron un visado por cuatro días, llegando a Miami el 16 de abril de 1959 y regresando a La Habana el 20 de abril.  Según los documentos, arribaron a Miami el mismo día 16 en vuelo de Cubana de Aviación número 494 e indicaron como dirección en Estados Unidos el hotel Surfcomber, en Miami Beach.[25]  El concierto en Nueva York debió ocurrir el 17 ó 18 de abril y el de Miami, el 18 ó el 19.

En Nueva York Benny estuvo en otros lugares en visitas sociales o simplemente para comer, beber y compartir:  en los bares-restaurantes como La Barraca en la calle 48 Oeste y también, como ya dijimos, en El Liborio. Según el testimonio de Mima a Nelson González,  Benny pidió a su padre que lo llevara al Jack Dempsey’s Broadway Restaurant, el negocio que el gran boxeador[26], de quien El Bárbaro era ferviente admirador.  Dempsey lo recibió y compartió con él en ambiente relajado como se observa en la foto que inmortalizó ese momento.

Benny con el boxeador Jack Dempsey en su restaurant de Broadway.  Foto cortesía de Nelson González.

En la Florida

Antes de este concierto benéfico en 1959, hay, al menos, evidencias de dos entradas de Bartolomé Maximiliano Moré a territorio norteamericano en 1958: el 27 de septiembre indicando en el formulario de entrada, como dirección en Estados Unidos,  el Bayfront Park Auditorium de Miami;  y el 3 de octubre,  al Círculo Cubano de Tampa, estas dos con su orquesta. De las actuaciones en Tampa y Miami comenta el investigador y periodista norteamericano John Radanovich, a partir de testimonios recogidos entre músicos de la banda: actuaron en ambos sitios, primero en Miami, en el citado venue,  y después se trasladaron por carretera a los cayos floridanos para la actuación en Ybor City, en el Círculo Cubano de Tampa, para presentarse en ese emblemático sitio, tan relacionado con la historia de José Martí y de Cuba.[27]

En los medios de prensa floridanos y cubanos consultados para este trabajo, no hay referencias a estas dos actuaciones de Benny Moré y su Banda Gigante en la Florida, aunque los testimonios de algunos músicos y otras fuentes dan fe de ello.  De las actuaciones de Benny en Miami, resulta difícil establecer con rigor sus fechas y lugares, pero algunas fuentes lo señalan entre los numerosos músicos cubanos que se presentaban en los más afamados ballrooms latinos.  La investigadora Christina D. Abreu señala que “en los bailables de fines de semana en el Tropicana [de Miami]  actuaban regularmente bandas locales, como el Conjunto Caney, la Orquesta de Miami, y figuras más famosas, como Juanito Sanabria y Noro Morales.  El club mantenía su atractivo cartel con una corriente creciente de cantantes cubanos muy reconocidos tanto  local, como internacionalmente.  Benny Moré, por ejemplo, actuó en el Tropicana.”[28]

De otras presentaciones de Benny en Miami, en particular la del último día del año 1958, el pianista, director y arreglista Sonny Bravo dio a Josephine Powell sus recuerdos:  “La primera vez que escuché a Beny Moré fue una vez en que se presentó en una única noche.  Fui hasta el lugar donde estaría y me senté frente por frente  a la banda, a él.  Benny solía cantar la “Guantanamera”, haciendo inspiraciones, como mismo hacía Joseíto Fenández en Radio Progreso, en Cuba, contando cada vez una historia local diferente.  Bien, Beny hizo eso y el público en momento enloqueció.  Y de pronto, paró a la mitad.  Paró en seco! Y dijo después:  “Ustedes deben quedarse aquí, pero yo me tengo que ir”.

Sonny Bravo era entonces integrante del Tito Puente Latin Jazz Ensemble, que coincidía con Benny en Miami en esos días. “La noche de fin del año 1958 estabamos en Collins, en el Hotel Delido.  No era uno de los mayores como el hotel Fontainebleu o el Deauville, pero realmente era un hotel con clase.  Sus huéspedes estaban ataviados como corresponde para recibir el Nuevo Año.  La mayoría era clientela de origen judío.  Las mujeres iban con sus mejores vestidos, pieles, joyas. Yo debía tocar en el lounge destinado a la temporada que comenzaba con el verano y duraba hasta abril.  Debía permanecer allí por varios meses. Era un contrato estable.  Beny Moré era el cabeza de cartel, el artista principal en el salón principal.  No había podido traer a su banda completa, justo El Negro Vivar y un par de gente más.  Siempre solía ir a verles y escucharles mientras duraba nuestro break.  Beny llevaba un sombrero estilo Panamá, llevaba ropa muy ancha y un bastón.  Su corbata estaba torcida.  En un momento traté de enderezársela, pero me detuvo. Quería parecer despreocupado.  Fíjate, Benny estuvo bebiendo la mayoría de esos días y tuvo incluso problemas con su voz, pero así y todo pudo cantar todos sus temas. Todos era hits.  Supongo que los mayores eran “Santa Isabel de las Lajas” y por supuesto, “Qué bueno baila usted”.  Y precisamente porque era la fiesta para recibir el Nuevo Año, Benny hizo el último show en el Hotel Delido y estaba cantando cuando de pronto se supo la noticia.  Alguien le entregó una nota en medio de lo que estaba cantando.  Beny abandonó el escenario, tomó un taxi y fue directo al aeropuerto de Miami, y voló de regreso a La Habana.”[29]

Benny volvería a presentarse en Miami, en el Bayfront Park Auditorium en septiembre de 1960, en lo que sería su última visita a la Florida.

En Los Angeles, California. ¿Benny en los premios Oscar?

Con un visado que extendía el permiso de estancia hasta el 24 de febrero del siguiente 1960, Benny no permaneció en U.S.A., sino que regresó a La Habana tras presentarse a fines de diciembre de 1959 en el  mítico Palladium de Nueva York. Y dos semanas después, el 14 de enero de 1960,  le sería concedido un nuevo visado para permanecer hasta el 30 de enero, llegando de nuevo a USA en vuelo 418 de Panamerican con destino a Miami, el día 15, pero declarando como domicilio en USA, el Hollywood Palladium, de Sunset Boulevard en Los Angeles.[30]    Benny había sido contratado sin su banda por Chico Sesma y su única presentación en el ballroom de Los Angeles debió producirse entre el 16 y el 30 de enero de 1960.

En la marquesina del Hollywood Palladium, Benny como figura principal. Foto: Chico Sesma.  Cortesía. Jaime Jaramillo.

El músico, radialista y empresario Lionel “Chico” Sesma, un nombre de importancia crucial en la industria del espectáculo, y en especial  en la difusión del mambo y el chachachá en la Costa Oeste,  había propiciado la entrada y presencia de muchos músicos latinos, principalmente en California, como Celia Cruz, Tito Puente y otros e hizo época en el Hollywood Palladium con sus espectáculos llamados Latin Holiday, que comenzó a promover desde los tempranos cincuenta.  Para uno de ellos contrató al Bárbaro del Ritmo y había previsto que Tito Puente y su banda respaldaran su actuación sobre la pista del Hollywood Palladium y así ocurrió.

Benny en el escenario del Hollywood Palladium.  Foto: Chico Sesma. Tomada de www.herencialatina.com

“Beny [sic] Moré vino  a Los Angeles una vez y yo estoy muy orgulloso de haberlo podido contratar -contó Sesma al músico y profesor norteamericano Steven Loza-. Cuando quise contratarlo de nuevo para el Palladium, ya no pude porque esa cortina de azúcar ya había sido bajada.  Recuerdo que en mis primeros años en la radio, antes que Perez Prado lograra su éxito, yo ya era y sigo siendo un gran admirador de Beny Moré en letras grandes; abajo en letras pequeñitas está la Orquesta de Pérez Prado.  Esto es parte de sus comienzos con la gente de la RCA Victor.  La orquesta de Prado generalmente acompañaba a gran número de artistas, incluyendo a Beny Moré.  Se podía notar el sello, la marca de Pérez Prado, pero se volvió más definido cuando él desvinculó y saltó a grabar por su cuenta.”[31]

Benny en el Hollywood Palladium con Tito Puente, Cascarita, René Touzet y Chico Sesma, entre otros.  Foto cortesía Jaime Jaramillo.

El periodista Anthony Macias incluye a Benny entre los músicos cubanos contratados por Sesma para el Hollywood Palladium y también se presentaron en el Zenda Ballroom de Los Angeles,[32] en única referencia encontrada sobre otras presentaciones del cubano en la gran urbe de la Costa Oeste.   Y esta posibilidad, la de que Benny haya animado otros night clubes y fiestas durante su estancia en Los Angeles, parece estar en la base de las afirmaciones repetidas hasta el cansancio, acerca de una eventual actuación de Moré en la gala de los Premios Oscar. 

Al parecer fue su hermano Teodoro quien primero mencionó este hecho, no se sabe si, confundido, vinculando el nombre de Hollywood  (Palladium) a los afamados Premios de la Academia. Sin embargo, tal posibilidad no ha podido ser confirmada, y la ausencia del nombre del cubano en los records históricos públicos de estos premios y de la Academia de Cine de los Estados Unidos, ni tampoco el de Luis Arcaraz asociado a él, como se ha dicho, como presunta orquesta acompañante, permiten confirmar tales aseveraciones: no es posible afirmar que Benny haya actuado en alguna gala de los Premios Oscar.  No han podido ser encontradas ni fotos, ni noticias, ni documentos, ni testigos que lo confirmen.  Consultados  por la autora Santiago Peñalver, Filiberto Sánchez Aguilar y Enrique Benítez «El Conde Negro» (en su caso, hace varios años), afirmaron no haber escuchado nunca decir que Benny había actuado en la ceremonia de entrega de los Oscar. Los tres son voces autorizadas por haber sido miembros de la Banda Gigante en diversas etapas y   El Conde Negro, todo el tiempo que vivió Benny.   Lo que sí pudo ser posible, en un plano especulativo, es que fuera contratado o invitado a cantar en alguna fiesta privada, de las que se celebran en el entorno de este evento, pero en cualquier caso, entre 1956 y 1958 estos eventos anuales tuvieron lugar a finales del mes de marzo, mientras que en 1959 y 1960 éstos transcurrieron los días 6 y 4 de abril, respectivamente.  Los  documentos migratorios consultados no registran entradas de Benny a USA en fechas cercanas a éstas.

Benny Moré y Tito Puente más allá de los dos Palladium

Tito Puente admiraba a los músicos cubanos de la llamada música tradicional, y se nutrió mucho de ellos.  A una de sus biógrafas, Josephine Powell, le confesó:  “Los cubanos decían que “las tres grandes” eran  Aragón, América y Sensación, todas orquestas charangas, pero yo prefería las orquestas tipo big-bands, como la de Benny Moré.”[33]Era tan fuerte la relación de Puente con los músicos cubanos que en 1957, en ocasión del homenaje que Gaspar Pumarejo, entonces magnate de la televisión cubana, ofreciera a un grupo de músicos cubanos que triunfaban radicados en diferentes países, Machito y Mario Bauzá consiguieron que se invitara también a Tito Puente.  Según contó a Powell fue en ese viaje, cuando junto a Walfredo de los Reyes fueron al cabaret La Campana[34],y  vio por primera vez a Benny Moré al frente de su Banda Gigante.  Benny, que tenía como atracción a la gran rumbera Estela, invitó a Puente a subir y tocar algo.  Ese algo fue “Dolor cobarde”, “al estilo de aquel arreglo que Anselmo Sacasas hiciera para Miguelito Valdés.”- contó Puente.[35]

Steven Loza, en su libro “Recordando a Tito Puente El Rey del Timbal” subraya la influencia que sobre Puente ejercieron muchos  músicos cubanos, evidente en su discografía:  “…sus primeras grabaciones proyectaron resueltamente el estilo cubano dominante, no sólo de Machito y Bauzá, sino las tradiciones tempranas del son cubano de Arsenio Rodríguez y Beny Moré, entre muchos otros estilistas cubanos esenciales.”[36]Tan temprano como en 1949 comienzan a registrarse coincidencias o confluencias entre Puente y Moré.  Ese año, en México, Benny graba para la RCA Victor con la orquesta de Dámaso Pérez Prado el mambo Babarabatiri, en uno de los arreglos más revolucionadores del Rey del Mambo.  Dos años después, Puente con su orquesta graba este tema.  No tuvo un cantante como Benny, ni un Pérez Prado que respondiera a su fraseo, pero con una orquestación sumamente rítmica y en ocasiones jazzeada con la intervención destacada del saxofón, logra convertirlo en un éxito rotundo y prolongado en su repertorio.

Benny con Tito Puente y su orquesta en el escenario del Hollywood Palladium de Los Angeles.  1960. Foto: Chico Sesma.  Cortesía de Jaime Jaramillo.

En los sesenta, después que  Benny cantara varias veces con su orquesta en los dos Palladiums (New York y Hollywood), y ver  el encaje del Bárbaro en su estructura musical, Puente debió quedar marcado sensiblemente, pues en 1961 apeló al  cantante cubano  Rolando Laserie -recién llegado a Estados Unidos- con quien grabó su LP Pachanga en New York. (Recordar que Puente venía de tener en los años cincuenta a un todoterreno, sonero y bolerista, como Vicentico Valdés). Después fue Chivirico Dávila, “un sonero puertorriqueño que cantaba en la típica tradición cubana. (…)  Las inspiraciones de Dávila hacían eco en el arte antiguo de los soneros cubanos Benny Moré y Vicentico Valdés” -reconoció Steven Loza.[37]

La prematura muerte del Bárbaro del Ritmo no hizo más que reforzar el recurrente  vínculo espiritual y musical, pareciera obsesivo, de Tito Puente con él.  Es evidente que la figura y el legado del cubano marcó en alguna medida la carrera del célebre timbalero boricua, más allá de su alegada preferencia  por él y su Banda Gigante. Benny moriría en La Habana el 19 de febrero de 1963,  y en 1965, en una suerte de padrinazgo oportuno, Tito Puente le produce su primer disco a la bailarina  Noraida, quien era prima y ex-segunda esposa de Benny Moré[38].  Noraida, ahora devenida cantante, ya residía fuera de Cuba con los dos hijos de su matrimonio con El Bárbaro (Bebo y Benny).   Se trata del LP “Otro descubrimiento de Tito Puente:  Noraida” (Milly Records LPML-1050). Luego en 1971 le produce otros dos discos:   el LP “Tito Puente presenta a Noraida, La Bárbara del Mundo Latino” (Tico Records LP-1223) grabado en los Broadway Recording Studios, de Nueva York y en el que  Puente dirige  produce, escribe las notas de contracubierta y, a excepción de dos temas arreglados por Charlie Palmieri y Porfi Jiménez, hace el resto de los arreglos.[39]  El otro disco sería el LP  “Me voy a desquitar” también para el sello Tico (LP-1236).  En los tres discos  incluyen algún que otro tema que fuera éxito en la voz de Benny o utilizan en otros algún motivo relacionado con él. Todo vale.  Podría parecer que Puente intentó repetir con Noraida  la dupla que en los años sesenta lo hizo triunfar con La Lupe, sólo que en este nuevo caso, el resultado sería diametralmente distinto.

A quince años de la muerte el Bárbaro, en 1978  Tito Puente recurre de nuevo al legado de Benny y graba su LP “Homenaje a Benny” (Tico Records JMTS-1425) en el que las voces, en emocionada participación, están a cargo de nuestra reina Celia Cruz, y los boricuas Santos Colón, Cheo Feliciano, Adalberto Santiago, Héctor Casanova, Luigi Texidor, Ismael Quintana y Junior González. En los coros, Tito Allen, Rubén Blades, Adalberto Santiago y el propio Puente.  Producido por Louie Ramírez y la producción ejecutiva de Jerry Massucci, el disco recoge doce exitosos e icónicos temas en la voz del Bárbaro del Ritmo,  y algunos de su autoría, como  Se te cayó el tabaco, Qué bueno baila usted, Bonito y sabroso, Dolor y perdón y Santa Isabel de las Lajas. Con distancia Celia Cruz brilla por encima de los demás cantantes en su versión de Yiri Yiribon y también a dúo con Cheo Feliciano, también excelente, en Encantado de la vida.   Los arreglos de Puente junto a  Eddy Martínez, Jorge Milet, Frankie Colón, Marty Sheller, Louie Cruz y Sonny Bravo, llevaron estos temas a la sonoridad latina de Nueva York, aunque  como acertadamente expone Steven Loza, sin comprometer los patrones rítmicos del son cubano, ni la integridad de la dramaturgia interna de cada tema.[40]  Con ese disco, Tito Puente gana ese mismo año su primer premio Grammy.[41]   La conexión espiritual y creativa de Puente con Moré y la admiración que le profesaba como músico están en la génesis de este proyecto que, sin renunciar a los códigos comerciales inherentes a su época y al entorno de la salsa, es  hoy un mito entre los muchos que tributan al gran cubano al asumir su propia música con nuevas lecturas.

En la web oficial de Fania, dedicada a este fonograma, el columnista Gregory Papas afirma: “Cuando Puente grabó «Homenaje A Beny» en 1978, estaba rindiendo tributo a uno de los mejores directores y soneros afro-cubanos de todos los tiempos. Beny Moré (1919-1963) viajó con el Conjunto Matamoros a México en 1945, donde Moré luego grabó con Pérez Prado. En 1950, Moré regresó a Cuba para formar su propia banda. Para 1954, Moré era inmensamente popular en América Latina. Moré decidió quedarse en Cuba después de la revolución. Desafortunadamente, murió a la edad de 43 años y nunca tuvo la oportunidad de grabar en los Estados Unidos. Sin embargo, Moré tuvo una influencia innegable en los cantantes que vinieron a Nueva York. Moré fue dotado con una voz de tenor única, y la capacidad de dominar, con gran fraseología y expresividad, todos los géneros de la música cubana.”[42]

Tito Puente no olvida el potencial del legado de Benny Moré. Tal fue el éxito de este disco, que con  el sello Tico deciden repetir la experiencia en dos volúmenes más en tributo al Bárbaro del Ritmo: el LP “Tito Puente. Homenaje al Beny. Vol. 2” sería producido y dirigido por el propio Tito con Jerry Masucci como productor ejecutivo.  Celia, Cheo Feliciano, Luigi Texidor, Junior González, Ismael Quintana repetirían en la nómina de cantantes junto a Héctor Lavoe, Pete El Conde Rodríguez,  Frankie Figueroa, Ismael Miranda y Santos Colón.  El tercer volumen “Celia & Tito Puente. Homenaje a Beny Moré. Vol. III” se produciría y saldría al mercado en 1985 bajo el sello Vaya Records.  Junto a Celia estarían los cantantes Héctor Lavoe, Pete El Conde Rodríguez, Adalberto Santiago, Héctor Casanova y Justo Betancourt. Algunas fuentes aseguran que  los dos discos posteriores no alcanzaron el nivel de popularidad y ventas como el primero.  

De cuánto son deudores de Benny Moré los músicos salseros de Nueva York, los grandes nombres que grabaron con Fania Records, podría escribirse mucho. Tanto, que este tema merece un estudio profundo y un trabajo que ponga las cosas en su justo lugar.

Agradecimientos a Jaime Jaramillo en Colombia; a Richard Blondet, Jo-Ana René, Elena Martos, Raúl Fernández y Nelson González en Estados Unidos, a Israel Sánchez Coll en Puerto Rico, y a Jorge Luis Sánchez, en Cuba.  Sin ellos este trabajo habría sido imposible.

© Rosa Marquetti Torres

NOTAS

[1] José Reyes Fortún: El arte de Benny Moré.  Ofrenda Criolla II.  Ediciones Museo de la Música. La Habana, 2009. Pag. 19

[2] Entrevista de la autora con Santiago Peñalver.  La Habana,  14 de junio de 2019.

[3] Max Salazar ((April 17, 1932 – September 19, 2010) Periodista y musicógrafo norteamericano que se especializó en la historia de la música latina en las principales urbes de Estados Unidos.

[4] Steven Loza:  Recordando a Tito Puente, El Rey del Timbal.  Random House Español. Nueva York, 2000. Pag. 97

[5] Ramón Fajardo Estrada: Rita Montaner. Testimonio de una época. Editorial Oriente. Cuba.  2018.  Pp. 244 y 245

[6] Don Galaor:  Lo llaman “Bárbaro”… y no protesta!. En revista Bohemia. 16 de mayo de 1954. Pp.26,27,93,94.

[7] Mireya R. Fanjul:  “Celina González:  una historia de amor”.  Editorial Letras Cubanas. La Habana Cuba. 2010. Pp. 87-91

[8] Ivor Miller / Idania Díaz:  “Celina González: The Queen of punto cubano”. LUCERO: Journal of Iberian and Latin American Studies 5 : 9 – 20. 

[9] Véase:  Raúl Fernández: “Celina en su punto”. En “Hablando de música cubana”. Raúl Fernández. Colombia. 2008. Pag. 121

[10] Consultado en http://www.herencialatina.com/South_Bronx_Latin/El_panorama_musical_del_sur_del_Bronx.htm

[11] John Radanovich: Wildman of Rhythm: The Life and Music of Beny Moré.  University Press of Florida, Gainesville, FL, 2009

[12] Entrevista de la autora con  Richard Blondet, vía email.  Respondida desde Nueva York, el 22 de abril de 2019.

[13] Silvio H. Alava:  «Spanish Harlem’s Music Legacy (1930-1960) Arcadia Publishing.  San Francisco, CA. USA. 2006.Pag. 38

[14] Datos consignados en el registro de entrada a territorio norteamericano, según formulario del Servicio de Inmigración, consultados en www.ancestry.com

[15] Idem

[16]Entrevista telefónica de la autora con Elena Martos, desde Nueva York,  vía Whatsapp.  15 de junio de 2019.  

[17] “Fajardo y sus Estrellas actuando otra vez en Nueva York”.En revista Show. Noviembre 1959.Pp. 60-61.

[18] Entrevista telefónica de la autora con Elena Martos, desde Nueva York,  vía Whatsapp.  15 de junio de 2019.

[19] http://lahemerotecaluisrrondon.over-blog.com/article-dias-del-palladium-center-de-nueva-york-88008540.html

[20] Revista Bohemia. 3 de mayo de 1959.  Sección Tele-Radiolandia. Pag. 60

[21] Correspondencia de la autora vía email con Richard Blondet

[22] De las notas del primer disco de esta formación:  LP “Pachanga Night”. Orquesta Oriental Cubana. Colorama Records C LP-101.

[23] LP “Memoria a Benny Moré” por La Gran Orquesta Oriental publicado por el sello B.M.C. con referencia BLP-1563

[24] Entrevista de la autora con Filiberto Sánchez. La Habana, 19 de junio de 2019.

[25] Datos de los documentos de entrada de Bartolomé Maximiliano Moré y Victoriano Filiberto Sánchez Aguiar (Filiberto Sánchez) a Miami el 16 de abril de 1950.

[26] El Jack Dempsey’s Broadway Restaurant, ubicado en el Brill Building en Manhattan, fue famoso desde su inauguración en 1935 y hasta su cierre en 1970 y su dueño fue Jack Dempsey, campeón mundial de pesos pesados en el boxeo entre 1919 y 1926

[27] John Radanovich:   Obra citada. Pp.117 y 118

[28] Christina D. Abreu:  Rhythms of Race. Cuban Musician and the Making of Latino New York City and Miami, 1940-1960. The University of Noth Carolina Press. 2015.  Pp. 197-198.

[29] Josephine Powell: Tito Puente. When the Drums are Dreaming.  AutorHouse.  2010.  Pag. 253

[30] Josephine Powell, una de las biógrafas de Tito Puente, en su libro “When the Drums are Dreaming” coincide con esta fecha de 1960 en cuanto a la presentación de Benny Moré con Puente en Los Angeles.

[31] Steven Loza:  Tito Puente and the Making of Latin Music.  University of Illinois Press.  1999. Pag. 93

[32] Anthony Macías:  Mexican American Mojo: Popular Music, Dance and Urban Culture in Los Angeles (1935-1968)

[33] Josephine Powell:  When the drums are dreaming.  Pag.  211

[34] El cabaret La Campana se ubicaba entonces en la esquina de las calles Infanta y Manglar, en La Habana.

[35] Idem. Pag. 214

[36] Steven Loza:  Recordando a Tito Puente. El Rey del Timbal. Random House Español. New York. 2000. Pag. 209

[37] Steven Loza:  Op.cit. 226

[38] Noraida Hernández fue bailarina y cantante.  Radicada en Venezuela en la década de los 60, formó grupo con sus dos hijos nacidos de la relación con Benny:  Bebo y Benny Moré

[39]https://www.discogs.com/es/Noraida-La-Barbara-Del-Mundo-Latino/release/11664499

[40] Steven Loza. Ob. Cit. Pag. 235

[41] Ibidem. Pag. 23

[42] https://www.fania.com/products/homenaje-a-beny

4 comments on “Mapa inconcluso de Benny Moré en U.S.A.”

  1. Avatar Larry Daniel Cabello dice:

    Fenomenal esta investigación que esperamos se amplíe con todos los datos que se puedan recabar. Siempre se ha hablado de esa presunta presentación del Benny en la entrega de los premios Oscar y queda aclarado que es una fábula. Mil felicitaciones Rosa y espero sigas en ese arduo trabajo. Un abrazo.

  2. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Muchas gracias, Larry!!! Me alegra que te sea útil todo esto.

  3. Querida Rosa, con Mapa inconcluso de Benny Moré en U.S.A, vuelves a demostrar que hoy por hoy figuras entre los mejores investigadores de la música cubana, pisándole los talones a Cristóbal Díaz Ayala. Con cada trabajo te superas, pero todos los publicados en Desmemoriados se caracterizan por ser inéditos y rigurosos y a la vez amenos, que te lo lees de un tirón, como en el caso de este novedoso y minucioso recorrido del Benny por los Estados Unidos de América.

    Rosa, a Estados Unidos tienes que ir, a seguir descubriendo y desempolvando huellas que en esa nación dejaron músicos y compositores cubanos o nacidos en Cuba, como el musicólogo Gilbert Chase, que vino al mundo en La Habana de 1906. En 2004, en la Universidad de Tulane, Nueva Orleans, fundaron un Memorial de Lecturas que lleva su nombre. El segundo apellido de Gilbert Chase era Culmell: fue primo de Joaquín Nin-Culmell, Anäis Nin y Thorvald Nin, una familia con una historia vinculada a Cuba. En 2007 en mi blog publiqué Gilbert Chase o la perennidad de la música (http://taniaquintero.blogspot.com/2007/03/gilbert-chase-o-la-perennidad-de-la.html). Chase falleció en Carolina del Norte en 1992.

    Mejor que yo sabes que sobran ejemplos de artistas cubanos que triunfaron en Estados Unidos en el siglo XX, ellos solos o con sus orquestas, como Justo Ángel Azpiazu Pradera (Cienfuegos 1893-La Habana 1943), más conocido por Don Aspiazu. O con sus canciones, como Pérez Prado con Cerezo rosa (Cherry Pink and Apple Blossom White); Osvaldo Farrés con Quizás, quizás, quizás (Perhaps, Perhaps, Perhaps) popularizada por Nat Kin Cole y Doris Day, entre otros; Moisés Simmons con El manisero (The Peanut Vendor), que hasta Louis Amstrong lo tocó en 1930; Nilo Menéndez con Aquellos ojos verdes (Green Eyes), incluida en los repertorios de Connie Francis y Ray Coniff y su Orquesta. En varios trabajos que has publicado en Desmemoriados, directa o indirectamente Estados Unidos ha estado presente bien por las actuaciones de los cubanoss allá, o por la de estadounidenses en Cuba. Sin olvidar la influencia que el swing, el blues, el jazz, el rock, ha tenido en los nuestros.

    A la memoria me viene Lluvia gris, la versión en español que en 1945 Olga Guillot hizo de Stormy Weather o la versión de The Man I Love que hicieron Freddy y Omara Portuondo. De las interpretaciones en inglés me quedo con las de Leonel Bravet, el Nat King Cole cubano, de quien ya escribiste, y con Tenderly y Be Careful, It’s My Heart, por Bola de Nieve.
    A propósito, no sé si has podido escuchar Jazz Standars, el último disco de Pablo Milanés. Silvio, por cierto, ha dicho que ha tenido gran influencia de Bob Dylan. Bebo Valdés y otros grandes pianistas cubanos, en sus repertorios han incluido música de Estados Unidos. En una entrevista que en 2000 Sigfredo Ariel le hizo a Rubén González y en agosto reproduciré en mi blog, Rubén dijo que Peruchín era el único pianista que siempre mezclaba el jazz con la música cubana. «Eso le dio un estilo. Él siempre hacía lo que llamamos nosotros un funky. Un funky es una frase que se caracteriza, por ser un momento de alegría. Y él la usaba mucho. Estaba tocando un danzón y en el medio hacía un funky. Entonces la gente decía «Ése es Peruchín».

    De la influencia de Cuba en la obra de músicos y compositores estadounidenses hay unos cuantos ejemplos, como el Irving Berlin (1888-1989), autor de tres canciones inspiradas en nuestro país: There’s a Girl in Havana, I’ll See You in Cuba y When I Lost You, dedicada a su primera esposa, quien en su viaje de novios a La Habana, alrededor de 1920, se enfermó y murió. O el de George Gershwin (1898-1937) y aquel encuentro en agosto de 1932 con Ignacio Pñeiro y su Échale salsita, acordes que quedarían plasmados al inicio de su Cuban Overture. Y si al principio me referí a Gilbert Chase y lo que aún queda por encontrar sobre el vínculo de Chase y Cuba, termino este largo comentario con Sammy Davis Jr y su familia cubana, a quien en 2015 dediqué un post (http://taniaquintero.blogspot.com/2015/05/la-familia-cubana-de-sammy-davis-jr.html).

    Desde Lucerna te envío mi más sincero abrazo, Tania Quintero

  4. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Tania querida: Agradezco muchísimo tus palabras y la sabiduría que compartes conmigo, Desmemoriados y mis lectores. Es cierto que hay todo un vínculo permanente y perdurable entre los músicos cubanos y los norteamericano. Y que aún está por investigarse en profundidad. Gracias de nuevo y no pierdas la costumbre de aportarnos siempre tus grandes saberes.

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