Fernando Alvarez: sin bajarnos de esa nube suya

Razón tenía el sagaz Roberto Espí, director del Conjunto Casino cuando se empeñó en contratarlo.  Y más razón tenía Benny Moré, El Bárbaro, cuando desde el cariño que profesaba a su compadre, le dio el empujón que le faltaba para que abandonara la Banda Gigante y entrara como cantante en el mítico Conjunto Casino. Tenía todo para triunfar:  una voz de una calidez asombrosa, una dicción como pocos, afinación perfecta, estilo, presencia y atractivo personal.  Cuando graba con el Casino el bolero Humo y Espuma, Fernando Alvarez  comenzaría su meteórica carrera para instalarse en el favor popular y por derecho propio, como uno de los grandes boleristas de Latinoamérica en todos los tiempos.     

Benny Moré, Enrique Benítez “El Conde Negro” y Fernando Alvarez en tiempos de la Banda Gigante. Foto: Archivo de la autora.

Santiaguero de origen, nacido  el 4 de noviembre de 1927, contó alguna vez que sus primeros recuerdos musicales se remontan a los tiempos en que, siendo niño,  acompañaba a las mujeres de su familia a los cultos de la iglesia protestante donde oficiaba el Pastor País-, y su madre y sus tías cantaban muy bien durante la liturgia.[1]  Ya adolescente, sus amigos Pacho Alonso y los hermanos Bravo lo llaman cada vez  para dar serenatas  y estos muchachones inquietos comienzan a llamar la atención de algunos músicos.  Su primo Sergio Calzado, quien luego sería cantante de la orquesta Estrellas Cubanas, crea un conjunto al que llama Hermanos Giro, con el que se presenta en bailes y actividades.  Pasa por diferentes agrupaciones del oriente cubano, como la orquesta Armonía Tropical, la de Reinaldo Dambay y la orquesta de Pancho Portuondo, integrada por los músicos que en México se escindieron de la orquesta de Mariano Mercerón y sus Muchachos Pimienta y regresaron a Santiago de Cuba, conformando la orquesta de Pancho Portuondo y su Orquesta Oriental, junto a otros músicos santiagueros. Con algunas de ellas se presenta en programas de la radioemisora santiaguera CMKC. Al regresar Mercerón de México reorganiza de nuevo a sus Muchachos Pimienta y tiene como cantantes de su banda a Fernando Alvarez, Pacho Alonso y Alfonso Elicea. 

Fernando Alvarez en la década de los 50.  Foto:  Archivo de la autora

Cerca de dos años después, al enterarse Mercerón de que Benny Moré también había regresado de México, lo busca y lo lleva a Santiago para sumarlo a su orquesta junto a los tres cantantes.   Fernando y Benny permanecen cierto tiempo en Santiago hasta que Benny decide regresar a La Habana y traer consigo a Fernando, un muchacho aún, diez años menor que El Bárbaro del Ritmo.  Con la idea fija en crear su propia banda, Benny logra reunir, como fundadores de su tribu, un grupo de excelentes músicos y en las voces, quienes llegarían a ser sus compadres:  Enrique Benítez “El Conde Negro” y Fernando Alvarez. Corre el año 1953. Poco tiempo después  viajan para presentarse en Haití y también en Medellín, Colombia, a mediados de 1955, donde alternan con el músico colombiano Lucho Bermúdez.[2]

La Banda Gigante de Benny Moré (original) el 25 de septiembre de 1954.  Fernando Alvarez es el segundo de derecha izquierda, sentado junto a Enrique Benítez “El Conde Negro”. Foto. Archivo de la autora.

Aunque poco se le menciona cuando se habla de los cantantes vinculados al movimiento del feeling,  lo cierto es que Fernando Alvarez es uno de los que inicialmente acude a aquellas memorables reuniones y descargas en la casa de los hermanos Angel y Tirso Díaz, en la de Jorge Mazón y en muchos de los sitios en La Habana donde se reunían los filineros.  Bebo Valdés aseguraba que “…cuando vino Fernando Alvarez a La Habana en 1953 para cantar con Benny Moré, entró también en el grupo del feeling.  Empecé a hacer los arreglos de las canciones para él, y algunos para Vicentico Valdés también”[3] y los hechos lo demuestran, si tenemos en cuenta la cantidad de temas de autores ligados al feeling que fueron grabados por el cantante santiaguero y el papel del Conjunto Casino –en el período en que Fernando Alvarez era uno de sus cantantes-  en la difusión de las obras de los primeros compositores de ese movimiento.

Es también la época en que Fernando Alvarez realiza algunas colaboraciones con la Orquesta Aragón, poniendo su voz en el coro en las grabaciones de temas como Nosotros, Amor ciego, Noche azul y otros.[4]   Además, Alvarez acompaña la innovación introducida por Rafael Lay en la Aragón, superando la etapa de voces al unísono que caracterizó la parte vocal del chachachá y del danzón-chá , cuando graba en diciembre de 1955, en dúo con Pepe Olmos, el clásico bolero A mi manera, de Marcelino Guerra “Rapindey” (RCA Victor V 23-6869)[5]

Fernando Alvarez con Benny Moré y Roberto Faz. Fotos: Archivo de la autora.

Fernando Alvarez descuella con su personal estilo y llama la atención de los productores; de este modo cerca de 1956 realiza sus primeras grabaciones como solista, en las que predominan temas de autores asociados al movimiento primigenio del feeling, como José Antonio Méndez (Como los demás), Jorge Mazón (Todo es cha cha chá), Tania Castellanos (En todo tú) y Francisco Fellove (Fiesta de amor y Mi chachachá y el mambo, Rápido chachachá).  Siempre reconoció el estímulo y la ayuda del  Benny en su lanzamiento como solista, quien, incluso, le prestó su orquesta para grabar, al menos tres de estos temas: Como los demás, En todo tú y El chachachá y el mambo, aunque las grabaciones salieron al mercado bajo el crédito de Fernando Alvarez y su Orquesta.

El Conjunto Casino en 1956.  Fernando Alvarez es el tercero de derecha a izquierda en la fila superior.   Foto:  Archivo de la autora.

En 1956 el afamado Conjunto Casino  experimenta cambios en su integración: Roberto Faz, su cantante estrella, abandona la formación, lo que provoca la escisión de otros músicos con los que formará el Conjunto de Roberto Faz.  Por su parte, Roberto Espí, con la sagacidad que caracteriza su ejecutoria al frente del Casino,  se apresura a llenar el vacío y contrata a los que considera dos cantantes de puntería:  Felo Martínez y Fernando Alvarez. 

Pincha aquí para escuchar a Fernando Alvarez con el Casino cantando “Humo y Espuma”

Sin ninguna situación conflictual con El Bárbaro del Ritmo, tanto Fernando como el propio Benny  entendieron que a su lado el cantante santiaguero nunca podría hacer justicia a su voz y estilo como gran estrella.  Con el Conjunto Casino Fernando se afianza como bolerista de altos quilates y lanza su primer gran éxito:  Humo y espuma (Rolando Solórzano Rabí), al que le sucedieron de inmediato otros como Si no eres tú (Pedro Flores), Cada noche que pasa (R. Rabí) y Llanto de luna (Julio Gutiérrez) del que hace una extraordinaria interpretación.   Con el Casino viaja a Panamá donde conquista su primer gran éxito internacional y deja una huella que será el inicio de la legión de admiradores panameños que fue acompañando toda su carrera, convirtiendo sus boleros en íconos en tierra istmeña. Su paso por el Casino fue breve y de él quedaron registradas entre 1956 y 1957, al menos trece grabaciones, la mayoría boleros  donde es la voz  solista.[6] 

 

A finales de la década de los cincuenta, y a partir del éxito de Panamá, Guillermo Alvarez Guedes, que pisaba ya fuerte con su sello Gema en el ámbito discográfico cubano, decide fichar al cantante santiaguero:  “…me planteó que lo ponía todo, y me doblabla lo que yo ganaba con la RCA Victor.  Yo le dije que había soñado toda la vida con grabar con una orquesta de violines y arpa, dirigida por Bebo Valdés, con arreglos fabulosos.  Pues, bueno, en 1958, empecé a grabar un éxito internacional que todavía suena en las victrolas latinas. (…) Así me convertí en solista.”[7]  Fernando Alvarez se refería a los boleros Ven aquí a la realidad (Ernesto Duarte) rebautizado por la sabiduría popular con su primer verso: Bájate de esa nube; y La noche de anoche (René Touzet), dos de sus creaciones más celebradas.  El santiaguero de cálida voz sitúa de inmediato varios números en la preferencia popular y el primer disco de larga duración que graba, como soñó,  con una orquesta dirigida por Bebo Valdés, se convierte con el tiempo en un fonograma de culto para los amantes del bolero.  En este LP Fernando Alvarez (Gema LPG-1111, año 1959) Bebo Valdés confió a Fernando Alvarez la interpretación de No es preciso y No te empeñes más,  dos temas inéditos de una entonces novel compositora:  Marta Valdés, para quien serían los primeros con los que entraría en el panorama discográfico, y por la puerta grande. Es tal el éxito que de inmediato graba y lanza el segundo LP Este es Fernando Alvarez (Gema LPG-1113, año 1959) con éxitos como Verdad amarga (Consuelo Velázquez), Eres sensacional (Senén Suárez) y Página en blanco (Frank Domínguez).  Del significado que tuvo Bebo Valdés en su carrera, diría Alvarez:  “Bebo dotó mi carrera de un sello sonoro con su valiosa orquesta Sabor de Cuba, en la disquera Gema.”[8]  Para los bolerófilos, estos tres discos de Fernando bajo el sello Gema son de referencia y escucha obligada y algunos de sus tracks, son ya temas de culto a la memoria.

Escucha aquí a Fernando en “Ven aquí a la realidad” con la orquesta de Bebo Valdés

Desde finales de los cincuenta, Fernando Alvarez había arraigado sus temas en el público de los cabarets habaneros de segunda línea, cuya propuesta se dirigía casi exclusivamente a la clientela de cubanos, ubicados en sitios más modestos y accesibles.  Uno de ellos es el Alí Bar, en la carretera de El Lucero en las afueras de La Habana, y hace de él  su cuartel general, que lo era también de voces en extremo populares como Benny Moré, Orlando Vallejo, Roberto Faz, René Cabel.[9] 

Tres títulos interpretados por Fernando Alvarez aparecen en el LP Gemas de Navidad (Gema LPG-1120, Diciembre de 1959):  Feliz navidad, Navidad gris y Un amor de navidad.  El período Gema en la carrera del cantante santiaguero sigue indetenible y será, al hacer el recuento de su carrera como solista, el más importante:  en 1960 graba Volver (Gema, LPG-1129) esta vez con las orquestas de Pepé Delgado y Roberto Sánchez Ferrer, y el Quinteto de Felipe Dulzaides y pensado para proyectar al cantante al ámbito latinoamericano, al incluír Volver (Gardel-Lepera), el tango que le da título al disco;  el vals peruano Odiame (Rafael Otero), y otro de sus grandes éxitos:  el bolero Total (Ricardo García Perdomo), que en octubre de ese año se encontraba en el primer lugar de popularidad, según la revista SHOW.[10]

En 1960 graba el disco De los dos (GEMA LPG-1145), donde aparecen temas cantandos por él y por  Elena Burke con orquestas dirigidas por Rafael Somavilla y Adolfo Guzmán,  y en el que Fernando brilla en Tú y mi música (Andres Hechevarría “Niño Rivera”), Eres parte de mi vida (Isolina Carrillo), Cuando más te comprendo (Pedro Vega) y otros y en el dúo con la Burke en el tema que le da título al disco.

El período GEMA en la vida musical de Fernando Alvarez cierra con el cantante en plenitud,  con el disco Amar y vivir (GEMA LPG-1147 y también AREITO LD-3157) con orquestas  dirigidas por Adolfo Guzmán y Rafael Somavilla.  Tras la relocalización del sello GEMA en Puerto Rico, Fernando Alvarez permanece en Cuba y continúa durante 1961 sus exitosas presentaciones en el entonces famoso –y ya extinto-  Cabaret Nacional, de Prado y San Rafael, en el corazón de La Habana, del que hace un sitio propio a donde le siguen sus entusiastas.  Allí comparte escenario con Pío Leyva, Dandy Crawford, la cantante de tangos Berta Pernas, Amparito Valencia y los bailarines Anisia y Rolando.[11]  A finales de ese año registra con el naciente y efímero sello INC (Imprenta Nacional de Cuba) cuatro temas que saldrán en discos de vinilo de 45 pm: IncreíbleTú y mi música (INC-011) y Ya no te extrañé y Un beso de recuerdo (INC-012).[12]  Después comienza la etapa de sus grabaciones con el sello AREITO con el que registra, al menos, cinco discos LP con un repertorio que continúa ligado a los más relevantes autores del momento, donde se aprecia el buen gusto y su compromiso con las obras de los compositores del feeling en su desarrollo.  Míticas son ya sus versiones del clásico Dos Gardenias (Isolina Carrillo); y de Vuélvete a mí (Tania Castellanos) y Si te contara (Félix Reina), todas registradas en ese período. 

Fernando Alvarez con la cantante Ada Torres a las puertas del Cabaret Nacional.  Foto: Archivo de la autora.

El alcance de las giras internacionales de Fernando Alvarez se limita a Nueva York, Miami,  América Latina y El Caribe, donde el bolero que cultivó ha tenido siempre su público natural.  En Panamá recibió todo el cariño posible, un país a donde volvió en reiteradas ocasiones sin que se apagara allí la pasión por sus boleros.    Un momento importante ocurre en octubre de 1960 cuando se presenta en el teatro Puerto Rico, de Nueva York, compartiendo cartel con Libertad Lamarque.

En Cuba, continuó   con discreción  haciendo esporádicas presentaciones en la televisión y algunos otros espacios, sobre todo en las ediciones del Festival Internacional del Bolero, en Cuba. 

Pinche aquí para ver a Fernando Alvarez en dúo con Gina León y al piano, Isolina Carrillo en “Sombra que besa”

En 1996 se acercaba el fin de un milenio, terminaba un siglo que trajo aires de una dudosa postmodernidad y un  joven bajista y compositor, de visible filiación rockera, de onda casi friky, pero con lo auténtico de la música cubana sonando en sus oídos desde sus días de adolescente y atravesándole los huesos para siempre, sin aún haber compuesto los temas que le darían la vuelta al mundo y lo insertarían en la industria musical, decide ir en busca de aquella voz que le devolvía una y otra vez el viejo tocadiscos de su madre.  El director Alberto Cortés le había invitado a componer el tema de su filme Violeta, que se rodaría en La Habana.

Cuando lo encontró, Fernando Alvarez resistía duros golpes que la vida le había asestado; estaba a merced de un lacerante olvido –propio y ajeno-, entre la abulia y la desilusión postrera, quizás más seguro que nunca de que los tiempos de gloria eran ya parte de su pasado perfecto.  Descemer Bueno –que a estas alturas ya usted debe saber  es el joven bajista y compositor-, en estado de trance cuando lo tuvo frente a frente y el cantante reconoció que era él a quien buscaba, tuvo la certeza ya absoluta que aquella era la voz y el hombre que quería para grabar aquellos boleros.[1]  El peso emocional que supuso la decisión personal de buscarle, de dar con aquel cantante ya muy entrado en años y  confiarle  la responsabilidad de interpretar Violeta   culminó con un resultado inesperado, pues fue la génesis de un proyecto mayor, donde Descemer –que había escrito una serie de boleros- confiaría a Fernando su interpretación y grabación.  Imagino que la interacción con Fernando Alvarez resultó para él  un acto creativo no vivido antes, no al menos de la forma en que lo estaba viviendo en ese momento.  Esos boleros estaban pensados para aquella voz que, en sus días de gloria absoluta, se sabía nítida, de perfecta afinación, clara dicción, personalísimo fraseo y un feeling que como nadie, aseguraba la intimidad de la comunicación.

Nunca he podido preguntar a Descemer cómo reaccionó Fernando a su pedido, si se resistió, incrédulo y apesadumbrado, y tuvo que convencerle, o si por el contrario accedió a regresar a un estudio de grabación seguro de que él todavía era el que era.

El resultado de ese encuentro está fijado  en el memorable CD Sé feliz (EGREM) publicado en 2003, y al que da título el bolero homónimo, su primer track, ya hoy un verdadero clásico en muchas versiones, aunque prefiero la de Luz Casal.  Este disco es una suerte de maravilloso eslabón de continuidad generacional en la renovación del bolero cubano, donde unos excelentes arreglos que toman de todas partes, desde el son hasta el rock, traen al presente toda la tradición bolerística  en notable armonía con la voz y el talento de Fernando Alvarez.  Con Descemer, quien compuso todos los temas participaron el pianista Roberto Carcassés y el saxofonista Yosvany Terry –ambos compositores y percusionistas-, quienes aportaron excelentes orquestaciones, además de participar como instrumentistas.

Descemer Bueno contaría a la periodista Yelanys Hernández Fusté una anécdota:  “…un jueves, la lado de los estudios donde mezclábamos la película, estaba Gabriel García Márquez.  Lo invitamos para que viera el final del filme y escuchara la canción.  Nos dijo:  “Ese es Fernando Alvarez.  El popularizó Dos Gardenias”.  Sabía muchísimo del vocalista cubano y nos confesó que él también era bolerista. (…).”[2]

La exigente columna Critic’s Choice New CDs en la sección de música de The New York Times, redactada por Ben Ratlif reseñaría este fonograma en su edición del 25 de enero de 2009, donde destaca a instrumentistas como Carcassés y el saxofonista Terry, a quienes el crítico justamente identifica como parte de la la vanguardia musical del momento.  Para Ratlif, “…los boleros son como monumentos, canciones de amor lentas y cinceladas, que hablan con una gran altura poética de cómo la gente distinguida es capaz de conducir el romance. La importancia del bolero en el mundo hispanohablante durante gran parte del siglo pasado no surgió sólo porque promovió la cercanía en el baile, sino porque proyectó importancia: contenía confianza y nobleza cultural y un toque de locura.”  Sólo quien piense así puede valorar de este modo el desempeño de Fernando Alvarez en este disco:   “Con sus más de 70 años,  la voz del Sr. [Fernando] Álvarez había cambiado; era más limitada y más delicada, sin la autoridad y firmeza que tenía cuando era más joven. Pero su voz estaba emocionalmente intacta, y consiguió sacar adelante la combinación del anhelo estoico y de la inseguridad trágica en las letras de los temas  de Sr. [Descemer] Bueno, muchas de las cuales vale la pena saborear (…).”[14]

Sería el  último disco de Fernando Alvarez. Moriría en La Habana, el 22 de agosto de 2002 a los 75 años de edad.  Había nacido en Santiago de Cuba, el 4 de noviembre de 1927.

Y cierro con Fernando en dos bolerazos de Descemer Bueno incluídos en el CD “Sé Feliz” para que  los que no lo conozcan vayan directo a buscarlo.

“Muerta” (Descemer Bueno) por Fernando Alvarez

“Ola” (Descemer Bueno) por Fernando Alvarez

 

Agradecimientos especiales a Marta Valdés y Elsida González.

NOTAS

[1] Testimonio de Fernando Alvarez en el programa televisivo “Te quedarás” concebido y dirigido por la realizadora Gloria Torres.    El Pastor País era el padre de los mártires Frank y Josué País.

[2] Octavio Gómez y Sergio Santana:  “Damas y caballeros:  ¡Benny Moré en Colombia”.  En:  Benny Moré sin fronteras.  Ediciones Santo Bassilón. Medellín, Colombia. 2013.  Pp. 122-124

[3] Mats Lundahl:  Bebo de Cuba. Bebo Valdés y su mundo. RBA Libros.  Barcelona, España. 2008. Pag. 55

[4] Rafael Lam:  Polvo de Estrellas.  Ediciones Adagio. La Habana, Cuba. 2008. Pag. 109.  Nota:  Las grabaciones de estos temas no acreditan los nombres de los cantantes que hacen el coro.

[5] José Loyola Fernández: En ritmo de bolero. El bolero en la música bailable cubana.  Ediciones Huracán. Ateno Puertorriqueño.  Puerto Rico. 1996. Pag. 126

[6]Cristóbal Díaz Ayala:  Cuba canta y baila. Enciclopedia Discográfica de la Música Cubana.  Fernando Alvarez, Conjunto Casino, Orquesta Aragón.

[7] Waldo González:  “La última entrevista a Fernando Alvarez”. Tropicana Internacional.  No. 21/2006. Pp. 36-38

[8] Rafael Lam:  Polvo de Estrellas. Ediciones Adagio. La Habana, Cuba. 2008 Pag. 110

[9] Cristóbal Díaz Ayala:  Música Cubana. Del Areyto al Rap Cubano. Fundación Musicalia. Puerto Rico.  4ta. Edición. 2003. Pp. 242 y 262

[10] Revista SHOW.No. 68. Año VI. Octubre 1959. Pag. 33

[11] Revista SHOW. No. 85.  Año VII.  Marzo 1961. Pag.29

[12] Revista SHOW. No. 103-104. Dic.1961-Enero 1962. Pag. 74

[13] Información consultada en entrevista de Descemer Bueno a Rusia Today. Febrero 4 de 2014.

[14]Yelanys Hernández Fusté:  Bueno revela al Descemer compositor.  En: Diario Juventud Rebelde.  Noviembre 2 de 2013.  La Habana Cuba.

[15]Ben Ratlif:  Seción “Critic’s Choice – New Cds” en  página MUSIC.  The New York Times. Enero 25 de 2009 (consultado online) Traducción de la autora.

 

 

OTRAS FUENTES CONSULTADAS

  • Senobio Faget: “Muchacho mira, cómo se goza en La Habana.”  En: Benny Moré sin fronteras.  Ediciones Santo Bassilón. Medellín, Colombia. 2013.
  • Radamés Giro: Diccionario Enciclopédico de la Música Cubana. Tomo I. Editorial Letras Cubanas. La Habana, 2007.
  • Marta Valdés: Donde vive la música.  Ediciones Unión. La Habana, 2004.
  • Notas a los discos Volver (GEMA LPG-1129) y De los dos (GEMA LPG-1145)

3 comments on “Fernando Alvarez: sin bajarnos de esa nube suya”

  1. Jose dice:

    Fernando era super cool, maravillosamente laconico, con una emision de voz desprovista casi de vibrato -contrariamente a lo usual entre los cantantes cubanos. Su carta de presentacion, es decir, su repertorio, se nutria de lo mejor de los mejores compositores: Marta Valdes, Ela O’Farrill, Fernando Mulens, Grecia Domech,Isolina Carrillo, Niño Rivera, Jorge Mazon, enre otros. Su duo con Elena Burke es antologico, pues nunca ha habido, ni antes ni despues, algo similar. La combinacion de la parquedad de Fernando con la riqueza vocal y armonica de la Burke es simplemente insuperable.

  2. Fernando Alvarez,uno de los grandes intérpretes de la música cubana,siempre recordare su gran éxito de la radio y las victrolas,su,”Bájate de esa nube” de otro gran cubano,”Don Ernesto Duarte”.

  3. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Muchas gracias, querido Bobby, por leer y opinar. Es un lujo tener en este blog a alguien como usted, que tanto ha aportado a nuestra música!

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