«El Niño» Regueira: un conguero cubano en la historia del folklore afroperuano

Guillermo Nicasio Regueira, El Niño, es el patriarca cubano de una familia de percusionistas peruanos:  la familia Nicasio.  Eso bastaría para destacarlo, pero no es su única contribución:  El Niño Regueira -como también se le llama- es reconocido como el introductor de los instrumentos de parche en el folklore del Perú afro, tal como se conoce hoy.   

La esclavitud negra fue abolida por decreto en Perú el 3 de diciembre de 1854, veintiséis años antes que en Cuba.  En nuestro archipiélago los esclavos y sus descendientes pudieron en algunos casos preservar y en otros recuperar elementos de su religiosidad y su cultura por la vía del sincretismo y ciertos procesos de resistencia identitaria, como es la identificación de los orishas con figuras del santoral católico.  En Perú no ocurrió exactamente así:  el uso de los tambores -considerados paganos- fue prohibido por la Iglesia y también por un edicto en los tiempos del virreinato, a fin de evitar la comunicación a distancia entre los esclavos.  Con los tambores, ellos tocaban el panalivio, un tipo de canción negra, un lamento esclavo donde transmitía los oprobios de su condición, y eso la iglesia y los colonizadores sabían que era un peligro al orden que habían establecido: todo tambor hallado, fue quemado.

Para 1813 desaparece toda referencia del tambor en documentos virreinales y hacia 1850 aparecen las primeras referencias al cajón como instrumento musical. [1] La aparición y supremacía del cajón como instrumento percusivo de identidad peruana estuvo marcada por la urgencia y la necesidad y lo convirtieron en imprescindible en los cantos, ritmos y danzas del folklore negro en Perú. Desde 2001 el cajón peruano ha sido declarado Patrimonio Cultural de la Nación.  Y aunque parezca increíble, los negros peruanos no recuperaron sus tambores, en tanto instrumentos de parche, hasta la llegada de un negro cubano a sus tierras, entre 1946 y 1947.

Durante años ha prevalecido un error inexplicable, que se ha reiterado en varias fuentes acerca del país de nacimiento de El Niño Regueira y que ha queda aclarado con la intervención posterior de su propia familia.  Tal error probablemente se origina en la reseña que de él se hace en “Nicomedes Santa Cruz.  Obras completas II. Investigaciones (1958-1991)”:  “Al finalizar la década del cuarenta se hallaba en Lima una Sonora Cubana [sic] dirigida por Benny Bustillos. 

El bongosero llamado Guillermo Regueira, nacido en la Guinea Portuguesa (Africa) criado en Cuba y apodado “El Niño” intimó con Pancho Montserrate [considerado uno de los padres del cajón peruano][2] y a poco hicieron un singular pacto:  El Niño enseñaría a Montserrate a tocar tumba y bongó, mientras éste enseñaría al Niño los secretos de nuestro jaranero cajón.  Trabajaron mucho durante algunos años en estas recíprocas lecciones, pero al fin parece que la cosa no prosperó. Don Pancho Montserrate, como hemos dicho, falleció en 1957. “El Niño” se radicó definitivamente entre nosotros e hizo familia; hoy es un criollazo que “las sabe todas”, no tiene rival en los cueros, pero, que yo sepa, no se le arrima al cajón.”[3]

Esclareciendo sobre la identidad de El Niño

Guillermo Nicasio Regueira, El Niño, había nacido el 14 de diciembre de 1900 en la zona que hoy ocupa la habanera barriada de Pogolotti, en el término municipal de Marianao, en La Habana, sitio ideal en los años de su infancia y juventud para aprender los bailes, toques y cantos litúrgicos lucumíes y afrocubanos en general.  Su nombre real era Guillermo Nicasio Simmons Regueira.  “El padre de mi abuelo “El Niño” era norteamericano, se llamaba William Simmons,-cuenta el percusionista William Nicasio González, Makarito, nieto de El Niño- y trabajaba entonces como chofer del embajador norteamericano en Cuba.  Nuestro verdadero apellido es Simmons, no Nicasio. Lo que ocurrió fue que en los papeles de mi abuelo al llegar a Perú cometieron el error de considerar Nicasio como apellido y suprimir el Simmons y así se quedó en él y en los sucesores.  Nosotros aquí somos de apellido Nicasio, pero toda mi familia en Cuba es de apellido Simmons, y viven todavía en Pogolotti.”[4]

Guillermo «El Niño» Nicasio Regueira con sus tumbadoras en Lima, Perú. Foto Cortesía William Nicasio González.

Al llegar a Perú El Niño se enamoró de la tierra incaica y también de Sabina Febres Gadea, “La Gata”, cantante de música criolla y bailarina de marinera limeña, un baile de salón, en pareja abierta, considerado el más popular del Perú costero. 

Todas las fuentes, incluídas las familiares, coinciden en que El Niño llega a Perú como parte de la orquesta Habana Cubans, que lideraba el trompetista cubano Benitín Bustillo.  Como parte del Conjunto de Arsenio Rodríguez en sus formaciones iniciales, Benitín Bustillo, Benny, figura como segunda trompeta en las grabaciones realizadas por el Ciego Maravilloso y su conjunto en La Habana, en septiembre de 1943, pero casi tres años después, en junio de 1946, Bustillo abandona la formación de Arsenio[5], probablemente por algo que consideró una mejor oferta -una gira por Suramérica.

Casi un mes después, el diario caraqueño El Heraldo, en su edición del 3 de julio de ese año anuncia a Benitín Bustillo actuando en el club nocturno Le Canari como parte del “conjunto radio-artístico-musical” Estrellas Negras, que encabezaba la bailarina Rayito de Sol e integraban, según la reseña, “…Benny Bustillos, premiado en Cuba con la trompeta de oro; el cantante Reinaldo Valdés “El Jabao”, la canción hecha alma; González Fontanillo, el prodigio del teclado [podría tratarse del gran pianista Rubén González Fontanills, quien también había sido pianista de Arsenio]; Nilo Alfonso “el bajo atómico”, Albio Cedeño, el príncipe de la trompeta, el famoso coro de voces de “batá” Pedro Díaz y los hermanos [Virgilio y Eloy] Martí, y  el folklórico bailarín “Niño” Regueira.” Remataba el anuncio asegurando que se trataba del “primer conjunto afro-cubano en jira [sic] por Suramérica.”[6]

Anuncio en «El Heraldo» de Caracas, Venezuela, publicado el 3 de junio de 1946.(Tomado del blog Heremoteca Música Venezolana)

Es ésta la primera evidencia que encuentro acerca de El Niño Regueira y su presencia en América del Sur. Con Benitín Bustillo después de Venezuela estuvo en Argentina, hasta que llegó a Perú, cerca de 1946 ó 1947.

Los aportes de El Niño Regueira

Su nieto William Nicasio, afirma que gracias al cubano El Niño se recuperaron y reincorporaron los instrumentos de parche a la música afroperuana.  “Con la conquista, al llegar los esclavos a Perú, se les privó de cualquier medio de comunicación, al igual que ocurrió en muchos otros sitos donde hubo esclavitud -explica William Nicasio-.  Se les privó de todo:  religión, tambores, cualquier cosa con la que se pudieran comunicar entre sí.  El esclavo al llegar al Nuevo Mundo tuvo que reinventar sus tambores con la materia prima que había y que tenía:  ahí nacen el cajón, la cajita, la quijada, la carrasca, las tablitas, el cencerro, que fueron los instrumentos de percusión que sonaron para la música afroperuana, más las guitarras, y las voces, pues no había instrumentos de parche. 

Al llegar a Perú, mi abuelo se junta con los patriarcas y las familias ancestrales afroperuanas, como los Santa Cruz [Nicomedes, Victoria, Pedro], los Vázquez, los de la Colina, Ronaldo Campos, “Caitro” Soto[7], Nicomedes Santa Cruz, Abelardo Vázquez, “Pipo”… y es cuando invitan a mi abuelo a enseñar algunos golpes [toques] de cuero.  La música afroperuana, con la llegada de mi abuelo, adopta los instrumentos netamente cubanos de percusión: la tumbadora y el bongó, que pasaron a hacer parte de la nueva sonoridad de la música afroperuana.”

La investigadora norteamericana Heidi Carolyn Feldman, en su libro Black Rhythms of Perú. Reviving African Musical Heritage in the Black Pacific, ratifica la afirmación de Makarito y reseña la participación de El Niño Regueira desde los inicios:   asegura que cerca de 1950, probablemente durante la estancia del cubano en Caracas, el poeta y periodista Juan Liscano grabó una actuación de El Niño interpretando Canto a Elegguá, con un grupo de tambores batá con el que se encontraba de gira y que debió ser el que se anunciaba formando parte del conjunto Estrellas Negras.[8]    Serán los toques y cantos a Elegguá  de los primeros que El Niño enseñaría al folklorista y decimista Nicomedes Santa Cruz (Lima, 4.6.1925 – Madrid, 5.2.1992) y también y a quienes años después serían los integrantes de Perú Negro.

En su citado libro, Feldman asegura:  “La integración de los instrumentos y ritmos afrocubanos se logró con el conocimiento y el entusiasmo del bongosero cubano Guillermo “El Niño” Nicasio Regueira (que primero trabajó con Ronaldo Campos en la compañía Cumanana de Nicomedes Santa Cruz) y después de Macario Nicasio, el hijo de Guillermo “El Niño”, conocido como Macario.  Ambos ayudaron a integrar los instrumentos y ritmos cubanos dentro de los arreglos de percusión afroperuanos de Perú Negro adaptando y codificando las partes correspondientes a la tumbadora y el bongó en cada género.”[9] Feldman asegura que así, Perú Negro alteró e indigenizó los ritmos e instrumentos afrocubanos como parte del nuevo y más completo panorama del ámbito percusivo para acompañar los géneros afroperuanos.[10]

El Niño colaboró con ellos “…creando los patrones de acompañamiento rítmico para revivir los géneros afro-peruanos.  Enseñó a los miembros de Perú Negro una serie de cantos religiosos provenientes de Cuba, y les ayudó a adaptar los patrones rítmicos tonales de acompañamiento a los instrumentos de percusión cubana que estaban disponibles en Perú en ese momento.  Les enseñó también la coreografía de los bailes [según William Nicasio los combinó con el vichiló, una danza afroperuana][11] y les explicó el significado de Elegguá, pero nunca les reveló lo que querían decir las letras de aquellos cantos.  Probablemente, como ocurre con muchos practicantes religiosos que incorporan cantos litúrgicos en otros idiomas o en lenguas ancestrales, “El Niño” pudo no saber exactamente cuál era su traducción.

La historia peruana de “Canto a Elegguá” es una expresión particularmente interesante de la doble conciencia del Pacífico Negro, porque, a pesar de que su contexto ritual no existe en Perú, es parte del canon de folklore que la agrupación Perú Negro desarrolló en los años 70.  El coreógrafo y fundador de Perú Negro Lalo Izquierdo confirmó la labor didáctica de “El Niño” en relación con este canto y su significado.”[12]

Williams Nicasio afirma que los primeros patrones que se utilizaron en las tumbadoras dentro de la música afroperuana son netamente cubanos:  el golpe de palo, para el festejo (danza representantiva del negro criollo en la costa peruana, creada por los esclavos traídos del Congo, Angola y Mozambique) y el de los tambores batá, que es el chachalokafun, para las danzas.  “Esos fueron los primeros golpes [toques] que mi abuelo brindó para la música afroperuana.  Hay un disco donde se grabaron por primera vez tambores de parche: el LP “Canto negro”, de Nicomedes Santa Cruz, donde la introducción y el primer tema de ese LP es un canto abakuá (Eribo maka maka, eribo, eribo maka chévere), y quien lo canta es mi abuelo El Niño, al tiempo que Nicomedes recita una de sus décimas.En ese disco también toca mi padre Macario Nicasio.”[13]

Pincha aquí para escuchar Ritmos negros, introducción al disco Canto Negro de Nicomedes Santa Cruz, y donde canta y toca El Niño Regueira

Con estas y otras investigaciones, Feldman ha podido demostrar que algunas manifestaciones de origen litúrgico incorporadas en la música afroperuana no llegaron a Perú directamente desde Africa, sino a través de Cuba, gracias a la labor de Guillermo Nicasio Regueira, El Niño, presente en las más relevantes agrupaciones del folklore afroperuano:  el Conjunto Cumanana de Nicomedes Santa Cruz y la agrupación Perú Negro.

Con Nicomedes Santa Cruz, El Niño Regueira graba en el LP Cumanana, publicado en 1970.  El músico e investigador Rafael Santa Cruz, en su libro El cajón peruano elogia el notable desempeño de El Niño en ese disco, concretamente en el tema Samba malató.[14]  

En las fuentes consultadas, el nombre de Guillermo “El Niño” Nicasio aparece, como tumbador o conguero, en la primera generación de Perú Negro, la agrupación creada el 26 de febrero de 1969 por Ronaldo Campos (cajón y bailarín), Orlando “Lalo” Izquierdo, Víctor “Raúl” Padilla y Rodolfo Arteaga (bailarines).    Según Feldman, otros miembros fundadores fueron “Pititi” Sirio (cajón y bailarín), Julio “Chocolate” Algendones (bongó), Sonia de la Cruz, María Laguna, Elizabeth Carrillo, Gilberto Bramón, Felipe Carrillo y Manuel Donayre.  Además, Linder Góngora (primera guitarra), Isidoro Izquierdo (segunda guitarra), Orlando Soto (quijada y cencerro), Caitro Soto y Lucila Campos (voces), y los bailarines Esperanza Campos, Pilar de la Cruz, Sara de la Cruz.[15]

Según Feldman, la contribución de El Niño y de su hijo Macario Nicasio Febres permitió normalizar el uso de tambores y otros instrumentos de percusión afrolatinos como parte del folklore afroperuano, lo que posibilitó reforzar el papel del cajón, trayendo de vuelta la sonoridad de sus orígenes africanos.[16]

Con el programa «Y la Tierra se hizo nuestra» creado por el poeta César Calvo, con la colaboración de Guillermo Thorndicke y la compositora e intérprete Chabuca Granda, la agrupación Perú Negro obtuvo en octubre de 1969 el Gran Premio en el Festival Hispanoamericano de la Danza y la Canción en el Luna Park de Buenos Aires, Argentina.  Tocando tumbadora, el quinto y otros instrumentos,El Niño participa, junto a nombres hoy míticos de la música y la percusión afroperuana como Ronaldo Campos, Julio Algendones y Orlando Campos, en el notable LP Perú Negro, que resultaría del éxito conquistado en ese evento, y que sería publicado por el sello peruano El Virrey en 1973 (VIR-920), dos años después que un accidente de tránsito acabara con la vida de Guillermo Nicasio Regueira, El Niño, el 7 de mayo de 1971.   El Niño vivió en La Victoria, en la capital peruana y nunca más volvió a Cuba.

El legado Nicasio

Patriarca de una familia y de un apellido que se ha dedicado por entero a preservar el papel y lugar de la percusión en la música afroperuana,  El Niño tuvo tres hijos peruanos:  José, que murió siendo aún muy pequeño; Andrés, que se dedicó al futbol y falleció hace 3 años, y Macario, quien continuó el legado en la música afroperuana.

Macario Nicasio adolescente. Tomada del libro citado de Heidi Carolyn Feldman

Macario Nicasio 

Macario Nicasio Febres es considerado uno de los grandes percusionistas peruanos, toda una autoridad de la afropercusión en Perú. Se le conoce en Perú como “El Padre del Tambor”.  Desde los tambores es considerado un referente, cuya labor pedagógica ha sido altamente valorada.  Se destaca su impresionante sentido rítmico, con el que ha participado en agrupaciones folklóricas, experimentales y salseros. Macario refiere tocar tambores desde los tres años, según le contó su madre. El padre le advirtió que le gustaba la música tenía que estudiarla.  “Yo no aprendí a leer música, pero tú tendrás que aprender”.  Estudió batería en el conservatorio, pero se dedicó mucho más a la afropercusión.  Con 14 años empezó a tocar con orquestas profesionales peruanas: Sonora de Betico Salas, Papo y su Combo Sabroso, Blackie Coronado y su orquesta con Marina Lavalle, Sonora Capri de Carlos Manrique, Santa Bárbara Super Star, Peter Delis y muchos otros.  Acompañó a Olga Guillot en algunas de sus presentaciones en Perú.

Como su padre, Macario Nicasio también fue parte de Perú Negro. Ingresó en 1970, y con la agrupación viajó el mundo y estuvo dos veces en Cuba.

William Nicasio González, «Makarito». Tomado del blog musicacriolla.pe

Su hijo William Nicasio González, conocido como Makarito ha continuado el legado de El Niño y de Macario.  Percusionista destacado, toca cajón, tumbadora, bongó y todos los instrumentos de la percusión afroperuana.  Baila y zapatea.  Con dieciseis años ingresó en el legendario Perú Negro, donde tuvo un importante aprendizaje y enriquecimiento, al tocar con maestros percusionistas y viajar con ellos por el mundo:  Eva Ayllón, Alex Acuña, “Los Hijos del Sol”, Carlos Santana, Pepe Vásquez, Cecilia Barraza y el “Teatro del Milenio”. Ha integrado bandas que han sido influyentes en su país, como “Del pueblo, del barrio”, “La Timba Criolla” y “AfroPerú”. Al igual que su padre, Makarito destaca por su labor pedagógica acerca del cajón y la percusión. Miembr del Miraflores Percussion Ensemble Project, fundado por Rafael Santa Cruz, y es co-director del proyecto Perkutao[17], además de involucrarse en proyectos infantiles y con adultos mayores, todo mantener viva la tradición musical afroperuana.

Pincha aquí para ver a Rocío Nicasio en un duelo de cajones peruanos

Rocío Nicasio González, es la única mujer que ha continuado la defensa del legado en la familia Nicasio. Nieta de El Niño, hija de Macario Nicasio y hermana de Makarito, toca cajón, tumbadora, bongó, baila y zapatea.  Hizo parte también de  Perú Negro. Ha sido bailarina de Cecilia Barrasa y también sigue el camino de la docencia, enseñando a los niños y jóvenes a tocar y zapatear, como parte de la defensa del legado iniciado por El Niño Regueira cuando en las calles de Pogolotti, en La Habana, Cuba, aprendió a sacarle el mejor sonido a los cueros.

 

Agradecimientos especiales al profesor Raúl Fernández, por la idea y su gran colaboración; a William Nicasio González por su inestimable ayuda; y al músico y compositor cubano Juan Ballestero, que hizo posible la localización y contacto en Lima, Perú, con los descendientes peruanos de Guillermo “El Niño” Nicasio Regueira.

Los datos relativos al nacimiento y muerte de El Niño Regueira han sido aportados por su familia peruana.

NOTAS

[1] Pirwalla. Música andina, amazónica y afroperuana. Cuaderno didáctico. Junta de Castilla y León. Pag. 14

[2] Nota de la autora

[3] Nicomedes Santa Cruz:  Obras completas II. Investigaciones (1958-1991). LibrosEnRed. 2004. Pag. 28

[4] Entrevista de la autora   William Nicasio González, nieto de El Niño Regueira. 15 de noviembre de 2019.

[5] Cristóbal Díaz Ayala:  Cuba canta y baila. Enciclopedia Discográfica de la Música Cubana /Arsenio Rodríguez.

[6] http://hemerotecamusicavenezolana.blogspot.cocm/search?q=bustillo

[7] Pedro Carlos Soto de la Colina “Caitro”.  Uno de los grandes virtuosos del cajón afroperuano, fue acompañante de Chabuca Granda y quien le hizo la demostración a Paco de Lucía, en su visita a Lima en los años 70, le obsequia un cajón que Paco llevará a España y lo introducirá en el flamenco.

[8] Heidi Carolyn Feldman:  Black Rhythms of Perú. Reviving African Musical Heritage in the Black Pacific. Wesleyan University Press. Middletown, Connecticut. USA. 2006. Pag. 158

[9] Entrevista de Heidi Carolyn Feldman con Juan C. Vázquez “Juanchi”. Lima, 4 de febrero de 2000.

[10] Heidy Carolyn Feldman: ob.cit. pag. 148

[11] Nota de la autora

[12] Idem.

[13] Entrevista de la autora a William Nicasio González.  26 de diciembre de 2018.

[14] Rafael Santa Cruz:  El cajón afro-peruano.  Cocodrilo Verde Ediciones. Perú. 2004. Pag.46

[15] Heidi Carolyn Feldman: ob.cit. Pp. 132, 275n y 276n

[16] Heidi Carolyn Feldman: ob.cit. Pag. 160

[17] Datos tomados de MEINL Percussion.

8 comments on “«El Niño» Regueira: un conguero cubano en la historia del folklore afroperuano”

  1. Avatar Jaime Jaramillo dice:

    Rosa Marquetti, con sus escritos sobre la música cubana en temas que, previamente no se han abordado y escrito tan prolíficamente, se ha establecido como una de las grandes figuras de la literatura investigativa musical cubana. Este nuevo estudio revela, para muchos que no estamos familiarizados con este tema, el origen de los tambores en la música afroperuana que habían desaparecido del folklore de Perú habiendo sido reemplazados por el cajón.
    Esta investigación se centra en el aporte esencial del cubano Guillermo Nicasio «El Niño» Regueira y sus descendientes y la cantidad de valiosos datos extraído de libros, documentos, grabaciones de diferentes fuentes.
    Solo deseamos que las deidades de nuestras religiones conserven a nuestra Rosa por muchos años para que siga alimentando nuestras ansias de conocimiento sobre estos temas tan maravillosos

    Jaime Jaramillo Suarez- Desde Envigado, Colombia

  2. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Muchas gracias, Jaime, por tus palabras. Me alegra que consideres útil esta investigación.

  3. Avatar Osmel Reyes dice:

    Hola Rosa, super interesante esta nueva investigación. Entiendo ahora lo que ocurrió, o más bien, lo que no ocurrió con el parche en la música folklórica afroperuana, y en alguna medida el porqué del lugar que ocupó el cajón. Se agradecen tanto estos trabajos tuyos que nos ayudan a descubrir estas interrelaciones y al final a entender cómo esos espacios han sido cubiertos por personajes semi o completamente olvidados. Afortunadamente tú les vas dando vida con cada entry. Es MUY valioso el trabajo que haces Rosa, gracias

  4. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Gracias, Osmel, mi fiel lector de Desmemoriados y ya amigo. Este es un tema que merece una profundidad aún mayor. Lo que ocurre es que no tengo posibilidades de disponer de las herramientas y recursos necesarios para ello. Aun así, estará el tema abierto para nuevos enriquecimientos y aportes. Gracias por leer y opinar

  5. Rosa, como siempre es un placer leerte. Muy interesante investigación sobre el «Niño» Regueira y su fundamental aporte a la música afroperuana. Un vez más, nos abres los ojos al mundo del desarrollo musical de nuestros pueblos. Una aclaración con valiosos documentos testimoniales para entender nuestra realidad. Gracias !!!

  6. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Muchas gracias, Alfonso. Me alegra que te haya sido útil este trabajo tan complicado y difícil de investigar desde la distancia.

  7. Avatar ivor miller dice:

    Brillanté! Felicidades!

  8. Rosa Marquetti Torres Rosa Marquetti Torres dice:

    Bueno, bueno, querido Ivor!! Si pasé la prueba de fuego contigo en este trabajo, estoy feliz!!

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